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Yulieski, Grandal y Puig también se comen las uñas

La Serie Mundial del beisbol estadounidense comenzó el pasado martes. Un espectáculo en sí, que en los últimos años ha caminado sobre terrenos lisos y con baches respecto a su rating de audiencia.  Por suerte, el año pasado, el número de espectadores se disparó e incluso se reportaron cifras superiores a las registradas por la gran NFL.

En esa ventaja, sin dudas pesó el dramático séptimo encuentro entre los Cachorros de Chicago y los Indios de Cleveland -con triunfo histórico para los de la Ciudad de los Vientos- el cual totalizó solamente para la cadena deportiva Fox más de 40 millones de telespectadores, lo que lo convirtió en el juego de pelota más visto en el último cuarto de siglo.

Aunque ni los Cachorros, ni los Indios pudieron avanzar hasta el Clásico de Otoño, fueron los Astros de Houston y los Dodgers de Los Ángeles  las franquicias encargadas de mantener la reputación del beisbol estadounidense en los televidentes. Si bien la final soñada para muchos entre Yankees de Nueva York y Dodgers se quebró, la que toca tiene diversas razones para seguirla, partiendo de que ambos conjuntos han llegado hasta la final con sobrados argumentos y  deviene clásico choque entre expresos, pues desde 1970 dos equipos con más de cien éxitos en la temporada regular no llegaban hasta una final de campeonato.

Para los cubanos que beben beisbol, seguir la Serie Mundial, tanto como testigo presencial, o por internet, televisión o alguna otra vía que la tecnología ha puesto a nuestro consumo, es simple y llanamente una necesidad, como lo es para el adicto su adicción. En primer lugar, porque el cubano sufre si se pierde la flor y nata del beisbol mundial, y cuando dentro de esa flor y nata aparecen tres peloteros de la Isla, formados en ella y con la experiencia bonita e importante de jugar en Series Nacionales dos de ellos, entonces ver la Serie Mundial es un tema que aparece en la portada de nuestras agendas.

Por primera vez, Yulieski Gurriel llega a esta instancia del beisbol estadounidense, defendiendo el primer cojín de los Astros. Sancti Spíritus dice presente. Del otro lado, y con la misma mentalidad de acomodarse el anillo están los integrantes de los  Dodgers, cuyo receptor Yasmani Grandal es cubano y se fue de su país cuando era un niño, y en el jardín derecho aparece el inquieto Yasiel Puig, toda una figura en su franquicia que trasciende a la Gran Carpa.

Por Puig, Palmira, Cienfuegos levantam la mano, mientras que Grandal, nacido en el municipio de Güira de Melena, hace que Artemisa diga here. Ellos son los tres cubanos, de tres provincias distintas, que luchan por emular a Chapman y a otros tantos compatriotas como campeones de una Serie Mundial.

Hoy continuará este gran duelo. Las acciones se trasladan para el Minute Maid Park de Houston y lo hacen de la manera más indicada para ganar audiencia: un triunfo inicial del equipo de Puig y Grandal y después del conjunto de Yulieski. La Serie Mundial comenzó con el pie derecho, empatada y por ende con más raciones de suspenso, incertidumbre, que es en definitiva la sazón que hace falta para estar más tenso. Al menos yo, comiéndome las uñas es como más disfruto esto.

Exclusivamente en el play off por el gallardete de la Gran Carpa, el hijo del legendario Lourdes Gurriel promedia para .143, al conectar un doble en siete oportunidades, con un boleto y dos ponches, ambos ante el extraterrestre zurdo Clayton Kershaw. Sus números en la postemporada son muy buenos, al contar con average de .333 (16 inatrapables en 48 oportunidades), cinco dobles, un triple, cuatro impulsadas y OBP de 385. Mayormente ha sido utilizado como quinto madero.

Mientras que el sureño Puig, también estrenándose en el Clásico de Otoño, lo hace para .125 en la final, pues como cuarto y quinto bate en ocho oportunidades logró disparar un vuelacercas en la derrota del martes de su equipo. Durante la postemporada ha extendido su average hasta .351 (13 imparables en 37 veces al bate), con dos tubeyes, un triple, dos jonrones, siete impulsadas y un total de 28 bases, junto a un OBP de .442.

En tanto, el máscara Grandal tiene motivos suficientes para pensar en una doble alegría, pues al anhelo de ganar la Serie Mundial le adicionó el nacimiento de su hijo el pasado lunes. En la final solo tiene una vez al madero, en el segundo juego, en el que se ponchó, mientras que apenas acumula seis veces al bate sin inatrapables y ha luchado tres boletos en la postemporada.

Esta noche uno de los dos planteles saldrá con la ventaja en su bolsillo. Los Dodgers anunciaron al derecho Yu Darvish (10-12, 3.86) y los Astros se decantaron por Lance McCullers (7-4, 4.25). (NESTOR PEREZ) (Con fotos de Michael Ciaglo/Houston Chronicle, Chris Williams/Icon Sportswire y Carlos Herrera/ Icon Sportswire)

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