Ligas Menores

Yosvani Almario: Del anonimato a firmar por los Yankees de Nueva York

Por DAVID DÍAZ

Bastó una breve conversación con un amigo pelotero para que saliera a flote una serie de jugadores, de los cuales casi todos marcharon del país y se impusieron o triunfaron poco en las respectivas ligas en las que se enrolaron. Pero el nombre de Yosvani Almario (21 de junio de 1980) me alumbró rápido la mente. Su nombre lo había escuchado hacía varios años, pero nunca me encontré con nadie que me corroborara que este pelotero era oriundo de Cuba, por lo que llegué a pensar que de seguro era de padres cubanos pero nacido en Estados Unidos o en el mejor de los casos, que de pequeño se trasladó hacia ese país. Suposiciones ambas que estarían totalmente erróneas.

Sin embargo, cuando el diálogo entró en calor, mi amistad me habló maravillas de Almario. Me decía que se acordaba claramente de él, que mientras estuvo en Cuba fueron muy buenos amigos, que era un jugador de un somatotipo increíble, que “descocía” las pelotas en las Series Provinciales que jugó en La Habana con el municipio de Bejucal, que se fue joven de la Isla –vía legal y con quizá 21 años- y que era natural del poblado La Salud, en Quivicán. “Ahhhh, lo más importante es que Yosvani firmó con los Yankees”, me espeta mi interlocutor al cierre de nuestra conversación. Todas esas ráfagas informativas me embullaron a contactar con Yosvani, aquel pelotero del que un día sabía casi nada y otro día sabía mucho, en apenas una hora.

“Me voy de Cuba vía legal el 4 de agosto de 2001, pues mis padres habían salido en 1998 por el bombo. Cuando llegué a los Estados Unidos me costó trabajo firmar, hice muchas pruebas, pero era difícil firmar. En aquellos años tuve que ir a jugar a una Universidad, gracias a un amigo mío, Peter Chao, que me consiguió allí para jugar un año y ser seleccionado por los Yankees. Allí rompí el record de average con 481, que permanece intacto, me robé 26 bases, impulsé 54 carreras y conecté 15 homeruns.

“Pero después sufro una lesión en el tríceps derecho y es cuando por el draft me escogen los Yankees. Empezaron por 10 000 y termino firmando por 17 500 dólares. A mí no me importó, porque yo sabía lo que podía dar, pero la realidad es que cuando a alguien le dan más dinero que a ti, aunque tú seas mejor, ese va a jugar por encima tuya, porque le pagaron más dinero. Eso es negocio. Pero a mitad terminaba jugando porque bateaba más.

“Un día antes del draft, me llamaron los Marlins para firmarme. Les dije que si nadie me agarraba de la ronda uno a la diez, me iba con ellos, que me ofrecían 30 000. Pero se enojaron parece y no me llamaron. Debí haberles dicho en ese momento que sí accedía. Tal vez hubiese llegado a las Mayores.

“Cuando llegué aquí, me entrevistaron en Univisión y dije que me gustaría jugar con los Yankees y a los tres años firmo con ellos. Para mí fue un sueño hecho realidad. Ahí me encontré con el Duque Hernández, que me ayudó mucho. Lo veía en televisión en Cuba, pues era fanático a Industriales.

“Gracias a Dios jugué dos temporadas con ellos hasta clase A+. Tuve buenas campañas, pero decidieron soltarme, darme baja, yo había firmado para ellos muy viejo, con 24 años en 2004. Además de tener mala comunicación con un coach de bateo americano, que hizo hasta lo imposible porque me liberaran. Entonces tuve que jugar otras ligas independientes, en las que me fue super bien. Pero en cuatro años vi que no me firmaban en las organizaciones de Grandes Ligas y decidí retirarme a los 30 años y solo jugar en Miami porque me gusta”, confiesa este padre de familia, con dos varones y una hembra.

Pero tengo conocimiento que en la Liga de Nicaragua te luciste y varios equipos mostraron mucho interés en ti.

“Es cierto. Jugué en la Liga Nicaragüense de Béisbol Profesional de 2006 a 2010, en la que tuve tres buenos años, dos con los Leones de León y uno con los Tigres de Chinandega. Hay veces que me preguntan si quiero ir a jugar y le digo que ya hice suficiente allá. Después de 2010 me llamaron los Indios del Bóer, y después Chinandega y el Rivas. A ellos les gustaba mucho como yo jugaba”.

Igualmente me dijeron que tenías muy buenos rendimientos como jugador de softball en los juveniles…

“Sí, eso dicen. Jugué softball en las categorías juveniles. Desde que era un niño siempre jugué béisbol, solo que el softball fue parte de mi vida en el deporte. Fui a la EIDE en Güira de Melena con 15 años, porque integré la preseleccion Habana y de ahí pasé para la ESPA en Artemisa como pelotero. La razón por la que tuve que jugar softball es porque un coach en la ESPA me quizo dar baja técnica del béisbol, pues según él, yo no tenía somatotipo”.

Almario, con el potencial y las condiciones físicas que tenías como pelotero, ¿por qué no integraste algún equipo Habana a las Series Nacionales?

“En 1999 hice la preselección del equipo Habana de primera categoría. Se decía que iba a hacer el jardinero izquierdo del conjunto y quinto bate detrás de Oscar Macías. Pero a la semana de entrenamiento, Rigoberto Blanco, el manager ese año, me dijo que la Seguridad del Estado se enteró que me iba del país, sin ir a entrevista, es decir, no había dialogado aún con el cónsul americano y cabía la posibilidad de que me dijera que no. Ese año pude haber jugado y el siguiente, pero no me dieron la oportunidad.

Igualmente, Esteban Lombillo dijo en una reunión que yo no servía o no le gustaba, y aun así, me querían en el equipo. Urbano González se atrevió a decir que después de Romelio Martínez, yo iba a ser el mejor slugger. No me hagas caso, solo escuché ese comentario”, expresa quien ha visitado Cuba en dos ocasiones y la primera vez lo hizo después de diez años de emigrar.

Coméntame un poco sobre tu paso por las Series Provinciales. Tenías a Bejucal metida en el bolsillo…

“Qué tiempos aquellos jugando la Serie Provincial con Bejucal. Tenía 19 añitos y cuando bateaba me ganaba al público de ese municipio, además que impresionaba con mi brazo en el jardín derecho. Yo jugaba a los 15 años ya en primera categoría por Quivicán, pero a los 18 me iban a poner en el servicio militar y Bejucal me da la oportunidad de jugar con ellos y aplazarme el servicio. Fueron tiempos muy especiales que todavía recuerdo con mucha nostalgia”.

¿Qué haces en la actualidad? Sé que todavía te mantienes jugando al béisbol.

“Ahora tengo una ruta de pan, llevando los panes a los mercados. Una compañía grande. Los domingos juego béisbol para divertirme en la Liga de Miami, que la empezó un señor nicaragüense y solo jugaban ciudadanos de ese país y dos extranjeros, hasta que se convirtió en latinoamericana y no había límites de nacionalidad. Pero los cubanos la hemos invadido-sonríe. Hace tres años quedé el jugador más valioso y fui el primero en tener la Triple corona.

Al principio jugué con Jorge “La Araña” Díaz, Juan Carlos Millán, Jesús Ametller, Maikel Jova, Osmany Santana. En el primer juego de esta temporada bateé de 3-1, con un pelotazo y una base por bolas intencional. La verdad, no tuve tanta suerte en el béisbol, teniendo calidad. Cuando me retiré, me frustré mucho, porque era mi sueño jugar profesional y ya eso no se puede virar atrás. Desgraciadamente es así”.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mas Vistas

To Top