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Yordanis Durañona y Alexis Copello: los triplistas cubanos “exportados” que discutirán la final en Londres

Por DAVID DÍAZ

Hoy ocurrirá algo sin precedentes en la historia del atletismo cubano y universal, me atrevo a decir. En la noche de Londres, urbe anfitriona del Campeonato Mundial, cinco triplistas cubanos competirán en la final de esa prueba, que tiene al estadounidense Christian Taylor como el candidato número uno a lograr el cetro. En representación de la Mayor de las Antillas aparecen los habaneros Andy Díaz y Cristián Nápoles, mejor ubicado por la Isla con su tercer lugar en la fase clasificatoria con 17.06 metros, y el guantanamero Lázaro Martínez, mientras que el santiaguero Alexis Copello saldrá por la discusión del oro con la trusa de Azerbaiyán y el matancero Yordanis Durañona será uno de los dos atletas que inscribió Dominica en esta justa.

De los dos antillanos “exportados” que se embarrarán en pocas horas con el tanque de saltos del Estadio Olímpico londinense, sin dudas, el de mayor linaje es el indómito Copello, que en la fase clasificatoria registró el séptimo mejor salto, 16.89 metros, y obtuvo la ciudadanía azerí –al igual que el boxeador pinareño Lorenzo Sotomayor- hace menos de un año.

El 30 de marzo de 2017 el organismo rector del atletismo mundial le informó su consentimiento para competir  por su nuevo país. Rápidamente se involucró en la actual edición de la Liga de Diamante y tras once paradas celebradas, aparece en la segunda posición con 20 puntos, igualado con el estadounidense Will Claye, y superado nada más por el también norteño Christian Taylor, con 31 unidades.

Alexis, quien en dos días cumple 32 años, culminó con 17.36 metros en el tercer puesto del Campeonato Mundial de Berlín 2009 y un escaño por debajo en la justa de Daegu 2011, con 17,47. Esa misma temporada ganó la presea de oro en los Juegos Panamericanos de Guadalajara y en 2012 terminó octavo en los Juegos Olímpicos de Londres. Su mejor registro bajo techo es de 17.24 metros alcanzado en Liévin 2010 y al aire libre su tope llega a 17.68 metros, en Ávila, España 2011.

Por otro lado, a Yordanis Durañona (16 de junio de 1989) los genes del atletismo le vienen cerca, pues tuvo en su ya fallecido padre Miguel Durañona, otrora saltador de altura, a su más temprano referente. Además, para aumentar el linaje deportivo de su familia, Yordanys es primo de Julián Durañona, quien fue miembro del equipo de balonmano nacional y posteriormente conformó el elenco de Islandia.

En la actualidad es el principal exponente del triple salto en Dominica, pequeña nación caribeña que representa desde hace pocos años. Pero antes era un atleta en ascenso dentro de la preselección nacional cubana, que contemplaba numerosos triplistas de jerarquía internacional. Participó en el Campeonato Centroamericano y del Caribe de la disciplina, celebrado en 2009 en La Habana, donde se estiró hasta los 16.76 metros. En ese mismo año compite en los III Juegos del Alba y en el Estadio Panamericano sobrepasa los 17 metros, con 17.28. Realmente, el matancero tuvo muy pocas participaciones como integrante del equipo nacional.

A finales de 2011 se despide de Cuba y junto a su esposa Shernelle se trasladan hacia Dominica, de donde es nativa ella, a quien conoció mientras estudiaba Medicina en la Isla y cuando concluyó la carrera consumaron la relación. En poco tiempo el matrimonio vio su primera medalla, con el nacimiento de Jordan, sin dudas, gran estímulo para la doctora y para el atleta.

En sus primeros pasos por el atletismo dominiqués, tuvo como entrenador al cubano nacionalizado inglés Agustín Paniagua, mientras que el primer rendimiento de valía en representación de la bandera del loro y las diez estrellas lo alcanzó en el Campeonato Centroamericano y del Caribe de Morelia, México 2013, cuando brincó hasta los 16.45 metros, discreto resultado que sin embargo le valió para la corona.

Al año siguiente intervino en sus primeros Juegos de la Mancomunidad  -en Glasgow, Escocia- y culminó en la octava plaza con registro muy pobre de 15.81 metros. Meses después participa en el Festival Deportivo Panamericano de Ciudad de México, donde esculpió el primer lugar con su mejor marca de por vida, 17.20 metros, pues la lograda en La Habana no fue homologada debido al viento a favor.

En noviembre llegaron los Juegos Centroamericanos y del Caribe con asiento en Veracruz, México. El atletismo tuvo como sede a Xalapa y allí el cubano legitimó su primera medalla en citas multideportivas, al obtener el gallardete bronceado con registro de 16.67 metros. Valga añadir que los encargados de que Durañona fuese relegado a la tercera plaza fueron dos antillanos: Ernesto Revé (oro, 16.94 metros) y Lázaro Martínez (plata). En ambas competencias mexicanas, los resultados  del yumurino tuvieron méritos plausibles, pues los consiguió prácticamente sin la égida de preparador alguno.

Pero a falta de entrenadores, alguien muy aclamado en el mundillo del triple salto se hizo cargo de sus preparaciones. Ubaldo Duany, quien en sus tiempos de deportista era saltador de longitud, se encargó de llevar las riendas del joven Durañona. El segundo evento en el que participó amparado en los consejos de Duany fue el Grand Prix de Ponce, donde se erigió campeón, con 16.73 metros hace dos años.

El 13 de junio de 2015 hizo su debut en la prestigiosa Liga de Diamante, durante la fase correspondiente a la ciudad de Nueva York. Pocos días después acudió a los Juegos Panamericanos de Toronto y estuvo a punto de incluirse en el podio, al ubicarse en la cuarta plaza con 16.72 metros. De nuevo volvería a mirar desde lo más alto de un podio, al llevarse el oro del Campeonato de Norte, Centroamérica y el Caribe en Costa Rica, con salto de 16.98 metros.

Muchos se atrevieron a pensar que Yordanis llegaría a incluirse en la final del Campeonato Mundial de Beijing 2015. No obstante, quedó por debajo de sus posibilidades reales y con un lánguido 16.27 metros se conformó con el zaguero puesto 21, en una prueba dominada por el estadounidense Christian Taylor.

Si hablamos de Yordanis, es justo dedicarle unas líneas a su padre Miguel, quien tuvo varios datos de interés en su trayectoria como el mejor elemento del salto de altura cubano a fines de los 60 e inicios de los 70. El 27 de octubre de 1968 y con 17 abriles, superó la primacía cubana en un centímetro, al saltar 1.98 metros y minutos más tarde se convirtió en el primer cubano en rebasar el listón a 2 metros, con su 2.01. En los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Panamá 1970 se apoderó del título con cota de 2.06 metros, que constituyó, en aquel entonces, record para el evento, record cubano y el mejor salto que haría en su vida.

Según Néstor Calixto en el blog Mundeportes, “otro hito importante en la carrera de Miguel, y que va a ser muy difícil que sea superado, tiene que ver con su técnica de salto. Él fue el último de los recordistas cubanos en saltar con el estilo ventral. Precisamente en los Juegos Olímpicos de Ciudad de México 1968, Rick Fosbury se proclamó campeón con un nuevo estilo de salto, que se denominó “Fosbury Flop”. Pero Miguel aprendió a saltar en la etapa previa a esta innovación, que revolucionó completamente el evento. Los que vinieron después ya saltaban de espalda. Así que también por eso debe ser recordado el papá de Yordanis”.

Fueron breves pinceladas del progenitor de Yordanis Durañona García, quien hoy tiene 29 años y seguro estoy que posee como meta, aunque suene quimérico, alcanzar la primera medalla mundial para Dominica. Para ese propósito clasificó en la oncena posición, con 16.71 metros, aventajando nada más, entre los 12 finalistas, al cubano Martínez.

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