Béisbol Cubano

Yordanis Samón y la rueda de la fortuna con Industriales

Una magnitud como la que tendrían  noticias al estilo de que el CUC desaparece en días o que el precio de venta de los autos en Cuba está al acceso de un grupo mayoritario de personas ha tenido y tendrá, vaya a saber por cuánto tiempo, la información dada como oficial ayer a las 6:00 p.m y que a vox populi lo sabía media Isla hacía más de una semana. El secretismo sigue siendo ese cáncer que cala hasta los huesos y cuando se trata de pelota se convierte en mortífero al momento.

¡Por Dios! ¿Hasta cuándo iba a ser el culebrón que designó a Víctor Mesa como director de Industriales, cuando desde los tráilers se sabía? Nos queda mucho, pero mucho por aprender. Mientras Guillermo Carmona, habanero por naturaleza, espera en casa que alguien le dé la explicación más convincente del mundo ante tamaña desfachatez, la afición capitalina, la más “habitada” de Cuba, es protagonista de un fuego cruzado que acepta y recusa al manager más excéntrico del beisbol cubano.

Sin ponerse todavía la camiseta azul, Víctor hizo de las suyas cuando dijo que la decisión de que él dirigiera Industriales se la comunicaron ayer en la mañana, como si la gente se chupara el dedo. Además de que todavía conserva la habilidad de arrastrar figuras de otras provincias –como hizo una y otra vez en Matanzas-, pues persuadió a tres viejos conocidos de su pasado mandato para su nueva aventura, como son los casos del guantanamero Alexander Rodríguez (lució dos años el uniforme capitalino), el villaclareño Yosvani Pérez y el fichaje más llamativo y pienso que productivo también, el del granmense Yordanis Samón.

Antes, hace más de un mes, conversaba con un miembro del equipo yumurino y me decía que el destino de Samón para la Serie 57 era un misterio difícil de resolver, pues su mantenimiento en la provincia cenagosa pasaba por si en definitiva la daban una vivienda. Su situación no era la mejor, no estaba en posiciones ventajosas en la famosa lista de las casas, dicen, y ahora el granmense, luego de jugar con su provincia durante 14 temporadas y una con Matanzas, será, no lo duden, un pilar en la alineación del equipo con más coronas en Series Nacionales, cuya ofensiva en los últimos años se ha visto debilitada por el éxodo de jugadores.

En el momento que el granmense hizo su primera permuta esgrimió razones como que quería ser campeón nacional y estabilizarse en el equipo Cuba, propósitos que con su territorio de origen no había podido concretar y esperaba hacer con Matanzas, elenco que le venía de perillas, pues en los campeonatos más recientes había concluido en los puestos cimeros y su director era alguien capaz de sacar una paloma de un sombrero, por sus contactos poderosos.

Pero la verdad, ni una cosa ni la otra. Al final la vida se portó irónica y su antigua novena terminó por fulminar a los Cocodrilos en semifinales y en la discusión por el oro barrieron a Ciego de Ávila y alzaron el trofeo de campeones por primera vez en la historia. Es que hasta provoca risas, con el permiso de Samón. En cuanto al equipo Cuba, los dos que se han conformado hasta el momento no contaron con su nombre y el próximo, que saldrá camino a Canadá, puede ser la tabla de salvación para el experimentado jugador. A veces, cuando las cosas dicen a salir mal, no hay quien las pare.

Tal vez porque los tiros no le salgan más por la culata es que el granmense ha decidido vestir por quinta ocasión una chamarreta distinta –recuérdese que reforzó a Holguín y a Isla de la Juventud. Llegará a Industriales con varias credenciales logradas en la pasada contienda, en la que culminó en el All Stars ofensivo como mejor bateador designado, puntero en carreras anotadas (65), impulsadas (76), indiscutibles (126) y dobles (27),  además de ser segundo en average (.387).

Esta notable adquisición para los Azules y el regreso de Rudy Reyes, servirá de mucho para la producción ofensiva que se exigirá, ante la existencia de un cuerpo de pitcheo débil, que pondrá a Víctor Mesa en funciones de prestidigitador. Samón debe conformar una dupla poderosa con Alexander Malleta, preferiblemente como tercer y cuarto bate, además que ambos pueden alternarse la inicial y el designado. Habrá que esperar si la rueda de la fortuna del novato del año de 2002 y uno de los mejores bateadores de Cuba, sin dudas, le acompaña en el equipo con más ojos encima en la Isla. (David Díaz)

 

 

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