Otros Deportes

Yasmani Acosta y el calvario detrás de su plata panamericana por Chile

Soplan aires de clasificación panamericana. La fiesta continental de Toronto 2015 está al doblar de la esquina y Cuba envía una armada de luchadores grecorromanos para tratar de agarrar la mayor cantidad de boletos posibles en un certamen en Chile. Es abril y la división de 130 kilogramos no cuenta con la presencia de la estrella pinareña Mijaín López. Por él han enviado a otra mole respetable, un matancero llamado Yasmani Acosta, que desde hace mucho tiempo ha respirado a la espalda de la principal figura de la lucha cubana del siglo XXI.

Esta es una de las poquísimas oportunidades que recibe Acosta. Pero lo más lamentable es saber que si obtiene el pasaporte a Toronto, será Mijain quien ocupe su lugar. No es primera vez que trabaja para el inglés, ha tenido que resignarse a su condición de segundón y desde hace un tiempo ha pensado en darle un giro a su vida. Piensa y repiensa si quedarse en Santiago de Chile sea la solución a su problema, pero antes tiene que competir. No le gustaría dejar su misión inconclusa.

Terminó su derrotero con éxito, aunque el título le fue esquivo. Ya Cuba tenía representante en los Juegos Panamericanos en la categoría de 130 kg, ahora le quedaba su otro propósito y el nerviosismo le era muy difícil de controlar. La competencia completa la cubrió con un estado de tensión tan grande que se reflejó en su medalla de bronce, al caer frente a un rival al que hacía solo meses había derrotado antes del primer minuto.

Su cabeza da vueltas como un carrsuel, hasta que decide poner fin a su agonía. Es de madrugada, aprovecha la soledad y camina apresuradamente tratando de disimular esos dos metros que fácilmente lo pueden delatar. Junto a él un maletín ligero con ropa, cero dinero, cero pasaporte, pero miles de ilusiones y unas ganas inmensas de comerse literalmente el mundo. Monta en un vehículo y consigue otro pasaporte, que si bien no es a Toronto, es hacia un futuro que él espera sea a su favor. Pero tendrá que pasar el tiempo para que Yasmani Acosta se percate de lo dura que es la vida y de que la tan gastada frase de “echar pa´lante” la hará suya en todo momento.

Atrás quedan resultados meritorios que alcanzó en las contadas ocasiones que representó a Cuba en el exterior. Al tercer puesto en el Campeonato Panamericano de Chile, le suma la corona conquistada de manera convincente en igual certamen pero en Río Negro, Colombia 2011 y el título en el certamen continental juvenil en 2008.

Tuvo dos chances de probar su valía en las rigurosas Copas del Mundo y sobresale su quinto puesto alcanzado en Armenia  2010. Al año siguiente viajó a Bielorrusia, pero le quedó muy grande su rival, el turco Riza Kayaalp, quien se ha convertido en la bestia negra de Mijaín López y por ende, el contrario a derrotar en los cercanos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

También quedará atrás, al menos por ocho años como mínimo (como reglamenta el INDER en los casos de los atletas que abandonan alguna delegación oficial) su infancia, adolescencia y últimos años en Agramonte, pequeño pueblo matancero que lo vio nacer. Tendrá que resignarse a recordar sus sparrings en el Cerro Pelado con Mijaín, a quien solo derrotó sorpresivamente en su primer intercambio y luego llegarían numerosos fracasos en Campeonatos Nacionales, Gala de Campeones y otros eventos en suelo nacional. Si el pinareño López no hubiera existido, seguramente Acosta no hubiese estado a su sombra y otro gallo hubiese cantado en la arena internacional.

Pero algo que quizás le robe cierta nostalgia, es el hecho de que estaba a punto de graduarse en Licenciatura en Cultura Física. Si no se hubiera quedado, podría alzar bien alto como su tamaño le permite, el título de esta carrera, inconclusa en quinto año. Al menos se llevó consigo mucho conocimiento que le permitirá aplicarlo en cualquier país que se encuentre.

Han pasado casi dos años desde que Yasmani diera ese paso tan cuestionado en su vida. Su mirada ha estado posada en obtener la nacionalidad chilena para alcanzar la gloria olímpica con su nuevo país. En lo que eso llega (si es que llega realmente algún día), trabaja como seguridad en centros nocturnos y entrena cuando puede. Entiéndase que no hay nadie de su peso para ejecutar la preparación exigida, solamente el experimentado Andrés Ayub, subcampeón panamericano en Toronto 2015, al que por derecho el yumurino se debió de enfrentar en suelo canadiense. Una gran ironía de la vida.

En su afán de competir vistiendo la trusa chilena, Acosta guardaba la esperanza de que las autoridades deportivas cubanas se hicieran los de la vista gorda y lo liberaran ante la Federación Internacional de la disciplina. Sin embargo, en marzo de 2016 esa opción fue descartada, pues la Isla dijo que no.  Otra alternativa sería esperar un lustro y alcanzar la nacionalización por la vía tradicional, pero para ese entonces tendría más de 30 años en un deporte que no cree en el “almanaque”. Además, serían cinco años arrojados por la borda, en espera de un futuro con una interrogante tan grande como la Torre Eiffel.

Pero ante su apremio, la variante de la nacionalización chilena por gracia es todo un enigma, por no decir que una quimera, debido a que nunca un deportista cubano lo ha conseguido en esa nación. Según una fuente documental consultada, “desde 1990, 66 personas han recibido la nacionalidad por gracia en Chile, la gran mayoría sacerdotes. El tenimesista japonés Yutaka Matsubara, cuyos padres viven en el país hace dos décadas, logró en 2014 ser el primer deportista en conseguirla, y hoy es una de las figuras del Team Chile. Pero en el Comité Olímpico nadie tiene muy claro que vaya a haber un segundo caso”.

Estoy casi convencido que el matancero no pensó jamás que su vida se le enredara tanto, así como un pescado en una estrecha red. La lucha en esa nación suramericana es casi un deporte muerto, que tiene al entrenador y ex luchador cubano Néstor Almanza como uno de los pocos que le practica boca a boca.  Almanza y todos sus compañeros le han indicado que tuerza su camino hacia otro país. No obstante, él ya ha presentado una serie de papeles, ha hecho varias gestiones en su ímpetu de ser ciudadano chileno. Veremos cuánto dura su compás de espera.

Mientras tanto, le han otorgado un permiso exclusivo para participar en torneos grecorromanos, los que se alternaría con su yunta Andrés Ayub. Y su estreno pudo ser perfecto, solo que, luego de vencer en sus dos pleitos iniciales, cayó a causa de una lesión en la final del recién finalizado Campeonato Panamericano en Brasil ante el cubano Oscar Pino. De ahora en adelante, esa plata puede ser la catapulta que espera Acosta. (David Díaz)

 

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mas Vistas

To Top