Béisbol Cubano

Yadel Martí: “Me fui porque Higinio Vélez me pegó a la pared y no me dejó otra opción”

Por NÉSTOR PÉREZ

Una cerveza fría sujetada por su mano derecha, la mano de lanzar, la mano que lo llevó a ingresar el firmamento. Es mucho el calor, conversa en camiseta, viste un short rojo, pero advierte que sus zapatos son azules, igual que su corazón y su sangre, aunque traspase mi vista. Una gruesa cadena dorada sobresale de su cuello, logra mantener en su boca una pequeña espiga a la vez que me responde todas las preguntas que yo le hago. Ese fue el acuerdo, que fuera con un arsenal de interrogantes, que él a todas las trataría por igual.

Aproximadamente nueve años hacía que Yadel Martí Carillo no venía a Cuba. Ahora, sentado en el portal de una casa de alquiler a dos cuadras del envejecido estadio Ciro Frías en Arroyo Naranjo, conversa sueltamente. En la mano que tiene vacía, aunque invisible, agarra el libro de la sinceridad. Yadel tiene por ley nunca faltar a la verdad, y lo hizo durante la hora que hablamos del reconocimiento abrazador que recibió por parte del pueblo capitalino, de los momentos cúlmenes de su carrera deportiva con Industriales y la selección nacional. Habló con lujos de detalles del molesto ambiente que siempre hubo entre él y el presidente de la Federación Cubana de Béisbol, Higinio Vélez. Sin más, y sin soltar de su boca la espiguita que desde niño le recomendó su abuela, Yadel se trepó al montículo, enseñó su número 90 y tomó la palabra.

Nueve años casi sin venir a Cuba, cuéntame cómo ha sido regresar a tu país.

“Increíble, todo el atleta de alto rendimiento que se fue de Cuba de manera ilegal como yo, sabemos cómo se piensa y cómo somos los cubanos, pero sinceramente fue increíble. Me bajé del avión, el 99 por ciento de las personas que estaban en el aeropuerto me conocieron, se tiraron fotos conmigo, me dieron la bienvenida, eso no lo esperaba. Es increíble la diferencia entre lo que uno piensa a la realidad. Realmente pocos saben por qué se va la gente, pero, por lo menos en mi caso, no fue por problemas políticos, pero me sentí muy orgulloso por el recibimiento de la gente de aquí y de mi familia”.

¿Cuántas veces intentaste irte de Cuba?

“Solo dos veces. En nuestro segundo intento lo logramos. Ese momento no lo voy a olvidar, porque como ya te dije, uno se va por algo, pero fue sencilla mi salida, alguien que nos conocía me contactó, la verdad que no recuerdo mucho. Nos estaban esperando directo a México”.

Cuando llegas  a México ¿qué fue de tu vida?

“Pensé mucho en mi mamá, no me gustó no haberme despedido de ella, esta vez era una salida sin saber cuándo volvería a regresar, pero bueno, yo sabía el precio que tenía que pagar, y como ya te dije, fueron casi nueve largos años, pero ya pude visitar mi país”

¿Cuánto demoraste en cruzar para los Estados Unidos?

“Apenas días, yo salí el 22 de diciembre de 2008 y entramos un siete de enero a Estados Unidos. Nos demoró casi 15 días”.

¿Por qué te fuiste de Cuba, tú, el mejor pitcher derecho del I Clásico Mundial?

“Para nadie es un secreto que los peloteros que desertan, lo hacen por una razón, y los peloteros que se van, se van por otra razón también. Yo me fui porque no tuve otra opción. Cuando llegué en 2007 del Campeonato Mundial, me eliminaron del Cerro Pelado, me quitaron mi salario que era de 150 ó 200 dólares. Yo sabía que eso iba a pasar, porque cuando se acabó el Mundial, el señor Higinio Vélez, sabiendo que yo no era santo de su devoción, me dijo a mí, después de casi un año sin hablarme, que le iban a dar paso a las figuras jóvenes, me dejó bien claro que él conmigo no tenía ningún tipo de relación, él decidió quitarme a mí, y yo fui a ver una lista. En esa lista estaban Valeri García, Danni Miranda, Yoelvis Fiss, Danni Betancourt, había jugadores que llevaban dos y tres años fuera del equipo nacional, cómo es posible que tú vayas a hacer un equipo nacional y me vayas a dar baja.

“No lo digo porque yo haya sido el mejor pitcher derecho del Clásico, yo estoy seguro que lo hizo porque él a mí no me soportaba, incluso un día me faltó el respeto en el Latino. Yo usaba las trenzas, algo que pocos sabían porque yo no las exhibía mientras jugaba, y él me dijo que yo parecía un puerco con parásitos y yo lo llamé y le dije dos o tres cosas, y gracias a Dios había una persona que yo admiro mucho, que se llama Rey Vicente Anglada, que puso las cosas en su lugar.

“Yo no salí por cuestiones políticas, yo no salí porque quería irme, yo vivía bien, tenía carro, casa, relaciones, familia y dinero. Encima que yo consideraba que podía jugar aquí cinco, seis y quizás diez años más, igual que lo han hecho mucha gente. Yo no me fui porque yo quería un sueño, porque yo sabía mi edad, y sabía que arriesgarme podía determinar muchas cosas. Pero yo no podía dejar que Higinio me hiciera a mí lo que le hizo a mucha gente, que hoy por hoy están aquí y podían haber tenido un poquito más larga su carrera y él no los dejó.

“Me fui sencillamente porque Higinio Vélez me pegó a la pared y hoy se lo agradezco, se lo agradezco porque no tuve problemas, no me sentí avergonzado y confío que estando en Cuba la gente pueda entender que yo no me fui por problemas políticos, yo me fui porque Higinio Vélez no me dejó ninguna otra opción. A veces la gente piensa que todo es política, nosotros somos deportistas, al menos yo adoro a la Revolución, estuve pendiente a todas las cosas del Comandante, porque ese es uno de los caballos de los caballos, se enteraba de algunas cosas no de todas, porque yo estoy seguro que ciertos y determinado problemas de algunos atletas se hubieran resuelto de él haberlo sabido”

“Si alguien no debió estar nunca en la Comisión Nacional es Higinio. Si mal no recuerdo todos nosotros estuvimos de acuerdo en que fuera Adiel Palma quien abriera ante Japón el último juego del Clásico y él dijo que no y nosotros perdimos. Nosotros pudimos haber sido campeones del Primer Clásico”.

¿En qué crees que descansa el hecho de  que se haya perdido ese juego contra Japón?

“La gente piensa que es cuestión de confianza. Como bien he dicho en muchas anécdotas, el Comandante nos llamó a nosotros y nos dijo con estas palabras: «Ustedes han sido los mejores embajadores del deporte revolucionario cubano, porque  están a un nivel que yo, aun confiando en ustedes, creo que está por encima de nuestro beisbol, pero si ustedes están ahí, eso me deja saber que la pelota nuestra tiene nivel». Pero las cosas pasan por algo y nosotros perdimos. Quizás Ormari, al que yo le tengo tremendo respeto y para mi es uno de los mejores pitchers de mi época, no debía haber sido el abridor de ese último partido, porque Japón tenía muchos bateadores zurdos.

“Para mi Adiel era el pitcher contra ese equipo. No lo fue porque Higinio dijo que no, que era Ormari. El beisbol de Cuba no estaba acostumbrado a perder. Ahora está crítico, quizás deserciones, mal manejo, mal información de los rivales que se van a enfrentar. El beisbol no es un capricho, sino un grupo de opciones, y a medida que tú vayas sacrificando tus opciones, tendrás los resultados. Yo pienso que las cosas pasan por algo, perdimos y aunque no ganamos como en las Olimpiadas de años atrás, sigo diciendo que para mí ha sido el evento más importante en el que ha triunfado el beisbol cubano”.

¿Para ti qué significó ese segundo lugar y ser el mejor lanzador derecho del I Clásico Mundial, once años después?

“Cuando se conformó la preselección yo no estaba en el equipo, todos los lanzadores tiraron 13, 14 innings y yo tuve que tirar 23 para poder entrar en el equipo. Yo no estaba porque Higinio no me soportaba, no me quería. El único pelotero que no tenía pantalón con  nombre era yo. Yo jugué con una camisa que la talla era la 54 y yo usaba la 48, mi uniforme fue de correcorre. Los zapatos a mí no me sirvieron, yo uso un 44 y me dieron un 42 y medio, hubo ciertas cosas que yo vi pero no me frustraron. Pero en el Clásico, a pesar de ser el último pitcher que subieron, realicé actuaciones importantes para que mi equipo lograra ese resultado inolvidable. ¿Qué significo el Clásico para mí?, pues una derrota más para Higinio Vélez”

¿De donde nace esa inquina de Higinio hacia ti?

“Yo no sé, yo lo escuché decir una vez que la gente de La Habana pensaban que se lo merecían todo, recuerdo una conversación de Pablo Miguel Abreu cuando dijo que el culpable de que él no haya seguido en la pelota fue Higinio. Para mi él es una persona mala, porque Pierre tuvo problemas con él y es de Santiago de Cuba. El 99 por ciento de los deportistas que se van, lo que hacen es ayudar a sus familias, no a hablar de cuestiones políticas. A mí me pusieron 13 millones de dólares en el Clásico y yo no me quedé. Se subió conmigo alguien al elevador que me dijo: va a ver una persona que te está esperando allá afuera, nada más que quieras irte, te vas, y no me quedé, porque yo tenía a mi mamá, a mi familia, a mi hija y yo me sentía bien aquí”.

Si Higinio Vélez no hubiera existido, de seguro Yadel Martí seguiría en Industriales.

“150 por ciento seguro, y te lo digo hoy, porque después de nueve año fuera de mi familia, me di cuenta de la falta que me hace y yo nunca pensé en irme, yo creo que las lágrimas más lindas que he soltado en los últimos años, las solté cuando vi a mi mamá, a mi papá, cuando vi a mi hija, que cuando me fui tenía 10 años y ahora tiene 19. Yo tenía todo lo que deseaba cualquiera. Yo soy de San Miguel, un barrio marginal, lo que sea, pero la gente te conoce, eso es lo que le gusta al deportista, que lo reconozcan”.

Yadel, ¿tú crees que San Miguel te convirtió en una persona marginal?

“No, yo tuve opción de irme de San Miguel, me dieron una casa en el Vedado y yo dije que no, yo me quedo en mi barrio. Un barrio donde salieron tres campeones olímpicos, donde siendo tan marginal, hay un jugador en Grandes Ligas, Yasmany Tomás, un barrio donde salí yo. San Miguel es lo máximo”.

¿Crees que con Víctor Mesa se podrá rescatar la gloria que tú viviste con Anglada?

“Lo que yo te puedo asegurar a ti es que lo mejor que va a haber de director en la historia se llama Rey Vicente Anglada, porque logró lo que no iba a lograr mucha gente. Si pasa o no pasa, no sé. Pero lo que sí te puedo asegurar es que por mucho que uno quiera, no se puede hacer magia, Víctor no puede batear, ni puede lanzar, ni puede fildear. Eso lo tienen que hacer los jugadores. Yo vivo orgulloso de Industriales, de mi equipo y me fajo, discuto y pienso por ese conjunto. Yo siempre digo que no se puede hacer magia. Industriales, pase lo que pase, siempre va a ser un tremendo elenco y necesitaban mucho de Víctor, porque él tiene muchas relaciones. Yo sé cómo pasó la cosa con Carmona, pero bueno, desde aquí me he enterado que Víctor ha resuelto muchas cosas, que emocionalmente ayudan a que tu vayas a batear, a pitchear y al fildear tranquilo”.

¿Entonces apuestas por Víctor?

“Yo no apuesto por Víctor Mesa, yo apuesto por Industriales, VíctorMesa no es Industriales. Yo apuesto por Anglada, por ese sí apuesto, pero no por Víctor Mesa. Anglada es hombre, amigo, hermano, buen padre y buen hijo, tiene la bendición de Dios. Toda persona que haya sido dirigida o tratada por él, te va a decir lo mismo. Es un hombre que no tiene manchas. Es el mejor para mí, sin discusión”.

Cuando llegas a Estados Unidos y ves que tu carrera hacia las Grandes Ligas se truncó, ¿qué sentiste?

“No era mi sueño llegar a las Mayores, porque yo sabía que era un pitcher de 89 a 92 millas, soy bajito, tenía buen control, pero no era mi sueño, yo sé lo que se busca ahí. Yo estoy feliz con lo que logré y a la vez que uno pisa ese lugar, busca la opción de ascender, pero yo estoy feliz porque llegué adonde mucha gente, con mucha más calidad que yo, no llegó”.

¿Cómo te va en tus funciones actuales en la Agencia Phoenix Sports?

“Muy bien, las cosas no han salido como uno soñaba, pero las cosas pasan por algo. Nosotros tenemos un proyecto de peloteros europeos, que son los que no tienen problemas para entrar al país. Es una Agencia que lleva 4 años, yo sé que paulatinamente las cosas van a caminar, pero hay que esperar, hay una cosa que se llama paciencia y hay que usarla”.

¿Juegas en Ligas con los socios?

“Cuando juego, lo hago en tercera base. Siempre supe que tenía buenas manos y jugamos cada quince días. Pero de lanzar nada, estoy en cero”

¿Eres creyente?

“Sí, creo mucho en Dios, creo mucho en los santos, tengo echo Elegguá, creo mucho en los muertos, pero como dice la gente, primero Dios y luego todo lo demás, pero creo en todo lo demás porque he tenido pruebas”.

Si te dieran la oportunidad de lanzar con Industriales, a pesar de tus 38 años, qué dirías…

“Yo jugaría con Industriales aunque sea a las bolas. Yo voy a estar con ellos toda mi vida. Yo soy azul, mira mis zapatos, sé que no es posible, pero no importa. Desde donde estoy siempre les daré las palmas”.

 

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