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Veinte años de la exótica proeza de Miraida, Zuleidys y Taimí Chappé

En 1921, en París, surgieron los Campeonatos Mundiales de esgrima y hasta este año, con la lid efectuada en Leipzig, se han desarrollado 79 ediciones. El medallero histórico lo lidera ampliamente Rusia, con 144 títulos, mientras que Cuba aparece en un destacado duodécimo lugar, gracias a seis coronas, igual número de segundos lugares y nueve metales bronceados, que totalizan 21 preseas. Para no herir sentimientos me reservo el criterio de decir cuál ha sido la mejor generación de tiradores cubanos, pero lo que sí nadie puede discutir es que la década del noventa fue la más prolífica para los de la isla.

Por aquel tiempo se ganaron medallas olímpicas y se alcanzaron la mayoría de las preseas en campeonatos del orbe. Incluso, en la LVIII versión acontecida en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, del 13 al 19 de julio de 1997, la Mayor de las Antillas alcanzó el segundo puesto y por ende su mejor ubicación de todos los tiempos en este certamen. Allí se obtuvieron dos coronas y dos medallas de plata, desempeño que solamente superó la comitiva de Francia (4-0-4).

La verdad es que no podía despedir el año sin escribir al respecto, puesto que no recuerdo haber leído ningún trabajo que hiciera referencia al aniversario 20 del mejor rendimiento de Cuba en campeonatos universales. Como tampoco leí nada sobre un acontecimiento ocurrido en Ciudad del Cabo, toda una rareza para este deporte y mucho más para nuestro país.

En aquel entonces ocurrió que Miraida García se tituló en el torneo de espada al derrotar a Zuleidys Ortiz, mientras que Taimí Chappé lograba uno de los dos metales bronceados compitiendo por España. Las tres espadistas cubanas firmaron la proeza de subir al mismo podio de premiación —bajo dos banderas distintas—, algo que me recuerda a lo sucedido hace 30 años, cuando en los Juegos Panamericanos de Indianápolis 1987 el pesista insular Pablo Lara se proclamó campeón, seguido por su paisano Francisco Alleguez y con el bronce se quedó el habanero Roberto Urrutia, representando a Estados Unidos. ¿No son pocas las coincidencias, eh?

De vuelta a lo consumado por el trío de esgrimistas cubanas en el certamen mundial, la cienfueguera García se apoderó el 17 de julio de la corona al derrotar 15-13 en la final a la santiaguera Ortiz. Con anterioridad y como la lógica indica, una de las dos finalistas fue la victimaria en semifinales de la capitalina naturalizada ibérica Taimí Chappé, y esa fue Ortiz, ganadora por 15 toques a 7. Chappé avanzó entre las cuatro mejores con triunfo de 15-6 ante la italiana Isabella Tarchini y antes tuvo un reñido duelo contra la también italiana Margherita Zalaffi, a la que venció por un solo tocado (15-14).

Taimí tiene 49 años y su primera corona universal se la agenció en la edición de Lyon, Francia 1990, para cuatro años más tarde, ya como integrante de la escuadra de la Madre Patria, repitió las miles del triunfo, al coronarse en el torneo de espada por equipos de Atenas, luego de que las españolas derrotaran al conjunto de Hungría en la final, además de quedar séptima en individual. La hija del basquetbolista Pedro Chappé fue campeona absoluta de España en 1996 y 1998, mientras que concursó en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

Mientras tanto la sureña Miraida García, madre del vallista olímpico nacionalizado español Yidier Contreras, posee 48 años y una temporada después de subir a lo más alto del podio mundialista, obtuvo una medalla de plata por equipos en Suiza y en 1999 agarró la presea que faltaba en su vitrina a este nivel, un bronce en el torneo individual de Seúl. En citas continentales alcanzó dos cetros y par de segundos lugares.

Y cerramos con la indómita plateada Ortiz, quien alcanzó ese brillante rendimiento con tan solo 21 años. Luego seguiría consagrándose entre las mejores espadistas de Cuba, al ser compañera de Miraida en el equipo que agarró la plata mundial en Suiza 1998, titular continental por conjunto en Winnipeg 1999 y sexto lugar en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, año que terminó en el quinto puesto del ranking mundial. En los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003 repitió la corona por equipos y se llevó un bronce en el single.

Sobre el trío de esgrimistas comentó el otrora miembro de la selección nacional de florete, el sanmiguelino Raúl Perojo. “Sobre Miraida deposito todos mis respetos. Ella era del equipo Cuba de florete y de ahí pasó para la espada, para ser en pocos años campeona mundial, toda una hazaña la de Miraida, una persona de carácter bien fuerte, pero bien honesta y servicial.

A Taimí la conocí en entrenamientos y competencias en España, e igualmente es una excelente persona. Zuleidys si es más de mi generación, espadista nata y bien corajuda arriba de la pista,una atleta muy inteligente y ejemplo para las nuevas generaciones. Recuerdo que Pedro Enrique, su entrenador, siempre estaba arriba de ella para que no engordara”, concluye entre risas Perojo, quien hoy es padre nuevamente. (Néstor Pérez)

 

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