Historia

“Siempre me sobrepuse a que no me llevaran al equipo Cuba principal”

Por DAVID DÍAZ

Hablaba hace poco con un gigante del montículo, gigante de tamaño y valentía, el zurdo Pablo Miguel Abreu, y me recordaba que uno de los batazos más grandes que le dieron en su vida se lo conectó Romelio Martínez con bate de aluminio. Una conexión en el estadio Latinoamericano que cayó en la penúltima sesión de gradas y siguió rumbo a la calle. Ese fue tan solo uno de los 370 jonrones que disparó el corpudo pelotero de Bejucal.

Empatado en la cuarta posición de por vida de ese departamento con Antonio Muñoz, cabría preguntarse si Martínez fuera hoy el máximo productor de vuelacercas en nuestro país, superior a los 487 del mítico santiaguero Orestes Kindelán, de haber jugado más de 15 Series Nacionales. Si no hubiese llegado, sería entonces con total seguridad el segundo en esa casilla, por encima de los 405 de Lázaro Junco.

Aunque él está consciente de que coincidió con varias luminarias en su posición durante su tránsito por los clásicos nacionales, la realidad no fue consecuente con sus resultados. Téngase en cuenta que este noble pelotero de 51 años hoy día, tuvo su única oportunidad en la principal selección nacional durante los Juegos Panamericanos de La Habana 1991, donde promedió 409 de average. Fuera de ese momento, sus chances se limitaron al segundo equipo Cuba. Romelio, aunque me duela decirlo, fue un sempiterno segundón, alguien que la vida dotó de potencialidades, le dio fuerza y mucha, lo colocó como uno de los dos bateadores con más poder descomunal, y sin embargo, para él estuvieron clausuradas las puertas de las grandes oportunidades.

Hace unos cuantos días lo identifiqué al momento -no tan gordo como en su época de atleta- en el estadio Changa Mederos. Le propuse mi intención de entrevistarlo y accedió repentinamente.

Tengo entendido que el béisbol llegó a ti a los 10 años allá en tu municipio Bejucal…

“Efectivamente, pues en aquel tiempo no existían las categorías 7-8 y 8-9 años. Posteriormente me preparó el desaparecido Mario Pedroso, toda una institución en mi territorio, al punto de que el estadio municipal lleva su nombre. Siempre integraba los equipos Habana en los Campeonatos Nacionales juveniles, pero nunca hice el grado del equipo Cuba en esas categorías”.

Debutaste en las Series Nacionales en un momento en el que existían muy buenos jugadores.

“En la temporada de 1983-1984 debuto en la primera categoría nacional. Muy orgulloso de representar a la provincia en ese primer año mío en el que el manager era Orlando Lerú, aunque tuve muy poca participación. En la campaña siguiente se hizo una renovación en la provincia y entró como director José Miguel Pineda, con el que viví muchos años de mi trayectoria en las Series Nacionales.

“Pineda fue mi timonel preferido, pues debido a que estuvo numerosas temporadas con nosotros, se identificó con el grupo y nos aportó mucha confianza. En ocasiones caíamos en un slump y él nos decía que jugando era como se salía de ese mal momento. En todos los espacios yo lo digo: ´Pineda es el manager más grande que yo tuve´ y nunca me retractaré”.

Romelio, te mantuviste muchos años como un baluarte ofensivo de aquellos conjuntos Habana…

“Así mismo, durante 15 Series Nacionales y 14 Selectivas. Cada contienda yo tenía rendimientos aceptables, pero existió una ocasión en que no conformé el equipo Cuba, cuando mi familia y mis amistades pensaban que yo estaba. Yo les dije que eso no importaba, que el béisbol era un año tras otro, aunque me doliera un poco, yo seguía para adelante.

”Muchos me preguntan cuál fue mi mejor momento en la pelota y les digo que los Juegos Panamericanos de La Habana 1991, sin embargo, el año anterior tuve números muy buenos al disparar 46 cuadrangulares y Orestes Kindelán 51 y no me convocaron al equipo grande. En 1992 estuve casi hasta el último momento en la selección que iría a los Juegos Olímpicos de Barcelona, pero tampoco me llevaron”.

Eres un referente dentro del béisbol cubano por tu apreciable fuerza al bate. ¿El fantasma de la no presencia en los equipos Cubas te ensombreció?

“Como te decía anteriormente siempre me sobreponía a eso. Yo pensaba que mi presencia se podía concretar a algunos eventos, sin embargo yo razonaba que existía una constelación de excelentes peloteros que eran insustituibles por nombres y por calidad. Te estoy hablando de Casanova, Víctor Mesa, Linares, Pacheco, Gurriel, Ermidelio Urrutia, Kindelán. En un momento considerado quizás se fue injusto conmigo porque podía estar junto a ellos. Pero nunca me amilané hasta que llegó el retiro”.

¿Te retiraste o te retiraron?

“En mi caso yo decidí retirarme porque para salir a jugar al extranjero había que retirarse y lo hice en 1997, pues consideré que me quedaban algunos años y así ayudaba a la familia. Ese mismo año participé en la Liga de Colombia con la novena de Cartagena de Indias y posteriormente jugué cuatro meses con el equipo de San Fernando de Masaya y discutimos el campeonato con los Indios del Bóer en una final de siete partidos al mejor de cuatro que perdimos.

”El contrato en Nicaragua se concretó porque Omar Cisneros, que dirigía a las Fieras de San Fernando de Masaya, me vino a buscar personalmente, porque le hacía falta un bateador de fuerza y me incorporé al equipo. Al año siguiente esos convenios se paralizaron, pues no se dejaba jugar más en el extranjero. En la temporada de 1999 me vuelvo a incorporar al equipo Habana, pero las cosas no me salieron como esperaba, por lo que me salgo del béisbol cubano definitivamente.

“Después me voy a cumplir misión a Italia y a mi regreso comienzo como Comisionado Provincial durante cuatro o cinco años”.

¿Qué distinguía la pelota que jugaste?

“Era un béisbol muy aguerrido, todos los jugadores se entregaban en el terreno, era otra generación y era otro el pensamiento”.

Una asignatura pendiente en tu carrera deportiva fue no lograr el título nacional con los Vaqueros de La Habana.

“En esa época mía teníamos una tanda ofensiva que intimidaba, pero nos flaqueaba el pitcheo, todo lo contrario a lo ocurrido a partir de 2004, en que los lanzadores tenían el protagonismo. Eran jugadores muy valiosos como Juan Carlos Millán, Pedro Luis Rodríguez, Luis Ignacio González, Gerardo Miranda, Oscar Macías, un grupo de atletas con los que caminé varios años juntos, pero nos faltó ese gran resultado”.

¿Te atreves a conformarme un Todos Estrellas de tu generación en el equipo Cuba?

“Ahora no me arriesgo a entrar en detalles en ese aspecto, pero sí soy capaz de armarte un all stars de mi provincia, con Pedro Luis como receptor, Millán en la inicial, Macías en segunda, Manolito Morales como torpedero, Andy Morales en la antesala, en los jardines Miranda, Luis Cuesta y yo”.

¿A qué te dedicas actualmente?

“Soy comisario técnico del Serie Nacional Sub 23 y asesoro toda la parte técnica y logística de los partidos que chequeo.”

 

 

 

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