Béisbol Cubano

Serie Especial de Béisbol: de Especial, solo el apellido

Desde el momento en que se concibió, pocos le diagnosticaron buena salud y muchos dijeron que era un invento de futuro endemoniado. Aunque muchas veces es bueno aventurarse a lo que puede pasar, lo más aconsejable es esperar a que pase y entonces abrir el librito y comprobar si lo que se apuntó coincide con la realidad.  Así hemos hecho esta vez con la denominada Serie Especial de Beisbol, torneo de preparación rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, previsto para finales de julio.

Con lo visto hasta ahora, después de tres semanas de un calendario que contiene 40 partidos para cada uno de los tres equipos, no encuentro otra manera de comparar este torneo que no sea con un paracaídas. Pero no con un paracaídas que cumple desde el primer instante su objetivo, sino con uno ineficiente, de los que llevan al estrépito.

Decir que es un torneo que antes de poner en marcha su primer partido, no tenía el mejor consentimiento de la prensa especializada, según me cuentan desde Cuba.  Y así se ha mantenido, poquísima divulgación en los medios nacionales y cuando el tema se toca, de Pascua… a San Juan, es para recordar las manchas o para hablar de la desaforada ofensiva de determinado jugar. Realmente, de otra forma no puede ser, y más cuando la introducción del evento estuvo matizada por incongruencias organizativas en las sedes. Toda la vida he escuchado, que lo que mal comienza, mal termina.

Los principales responsables del beisbol en la isla advirtieron que el propósito de la lid es meramente de entrenamiento para determinar el conjunto cubano que participará en Barranquilla. Pero esa intención poco interés le ha aportado a la mayoría de los jugadores, quienes conocen que la selección nacional tiene muchos de sus nombres definidos, buena parte por varios de los atletas contratados en Japón, Italia y Panamá, por lo que, a decir verdad, estarían disponibles para los Centroamericanos diez plazas, cuando más.

De ahí que la desmotivación invada a este campeonato, en el que las altas y bajas también han tenido su lugar. Además, antes de arrancar, ya eran de dominio público las ausencias en Occidentales de Alexander Malleta, Yordanis Aceval y Alexander Rodríguez, mientras que la más sonada fue la del infielder holguinero Yunior Paumier en Orientales. Después de lanzada la primera bola otros atletas no decidieron continuar, seguramente por la razón antes comentada.

Es un torneo que pondera la actuación individual, pues como se sabe el fin es hacer el equipo Cuba, y se ha descuidado de mala manera la inclusión de motivaciones grupales que favorezcan la creación de un sentido de identidad por el equipo que se juega. Para ser sincero, poco o nada la interesa a un jugador de Orientales la victoria de su conjunto ante Centrales, como tampoco poco o nada le importa al integrante de Centrales el revés de su novena a costa de Occidentales.

Este trabalenguas que acabamos de decir, se pudiera haber evitado si uno de los incentivos hubiese sido que el equipo vencedor de la Serie Especial representaría  a Cuba en un evento internacional. Todos los años en Holanda se juega la Semana de Haarlem o el Torneo de Rotterdam, y participar allí podría funcionar como estimulación al elenco ganador. No es nada innovador, en otros años se ha hecho.

A pesar de la estructura del calendario, con varios días sin partidos entre cada semana de actividades, también enciende las alarmas la preocupación de si los atletas que hagan el grado definitivo aterricen en Barranquilla con síntomas de cansancio, algo que no ha sido ajeno en varias de nuestras selecciones nacionales.

Sin entrar en los detalles de las estadísticas —aunque les digo que dos equipos batean por encima de .300, ningún plantel tiene efectividad inferior a 4.40 y dos elencos tienen la defensa por debajo de .940— hemos dejado para el final la parte del espectáculo. Sin tanta dificultad, basta revisar los box scores de cada partido para comprobar la paupérrima asistencia de aficionados. En el primer encuentro se dieron cita 4000, pero después esa cifra ha quedado inalcanzable y hasta se registró en un choque entre Occidentales y Centrales la irrisoria cantidad de 50 espectadores.

Amén de que sea una lid pensada para mantener en juego a una parte de la preselección nacional que se alista para Barranquilla, el beisbol en Cuba es mucho más que un deporte, por lo que se sufre al ver 50 personas en un estadio y eso es un termómetro no solo del actual torneo, sino también del estado en que está el gusto por el beisbol en la isla.

En los Juegos Centroamericanos y del Caribe el conjunto cubano comenzará jugando el 20 de julio ante México, luego con Panamá (21), Puerto Rico (22), Venezuela (24), República Dominicana (26), Nicaragua (27) y cierra con Colombia el 29. El torneo se jugará por el sistema round robin a una vuelta. (Nestor Perez) (Con foto de Jose Raul Rodriguez Robleda)

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