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Rusney Castillo y Dayron Varona: con la Serie del Caribe en el bolsillo en Puerto Rico

Concluyendo el noveno mes del pasado año, el diario español El País reprodujo un reportaje desgarrador sobre la situación que vivía Puerto Rico cuatro días después del paso por ese país del huracán Irma, el mayor que azotaba a esa isla desde 1929. “Esto es un desastre mayor. Que a nadie le queda dudas de eso”, aseguraba Ricardo Roselló, gobernador de Puerto Rico y en el material se leía acerca del fallecimiento de diez personas —luego un estudioso estadounidense hablaba sobre más de 518 muertes—,  municipios incomunicados, pérdidas económicas que rebasaban los miles de millones de dólares, un sinfín de casas destruidas y un largo etcétera de miserias.

También se informaba que el 100 por ciento de la red eléctrica estaba arruinada, un 75 por ciento de las casas sin agua corriente y sin señal de teléfono casi. Puerto Rico está a punto del colapso habrán pensado muchos, a la vez que sus tres millones y medios de habitantes estaban envueltos en una atmósfera horrible de pánico y desespero. Era el alba del caos para miles y miles de familias boricuas.

El huracán María, por si fuera poco tanto daño provocado, parecía que le quitaba también a los puertorriqueños la felicidad de disfrutar de la pelota en un año que venía siendo muy feliz para ellos, con el cetro en la Serie del Caribe en febrero y después su segundo subtítulo en el Clásico Mundial. La infraestructura deportiva de la Isla del Encanto también estaba sumamente resentida y el estadio Yldefonso Solá Morales, sede de los Criollos de Caguas, quedó destruido. La Liga de Beisbol Profesional Roberto Clemente estaba originalmente fijada para el 15 de noviembre, pero era imposible que pudiera iniciar en esa fecha.

Sin embargo, por varios motivos Puerto Rico no se podía quedar sin celebrar su liga de pelota. Un panorama desolador tenía que ser respondido con una dosis de un circuito que está a un pelo de celebrar su 80 aniversario y también ese país necesitaba tener un conjunto que defendiera la corona de los Criollos de Caguas en la Serie del Caribe de 2018 en México.

Como dice el refrán: a falta de pan, casabe, por lo que los directivos de la liga boricua ripostaron con un proyecto viable de 18 partidos y cuatro equipos para salvar la temporada invernal y así poder definir el elenco que estará en la cada vez más cercana Serie del Caribe.  Su Serie Final entre los Criollos de Caguas, líderes de la fase clasificatoria con once triunfos y siete fracasos, y los Cangrejeros de Santurce, vencedor de los Indios de Mayagüez en el partido de muerte súbita que daba acceso al duelo decisivo, concluyó este sábado con la barrida en tres encuentros del plantel de Caguas, campeón nuevamente.

En esta peculiar edición participaron cuatro peloteros cubanos de igual número de provincias, los cuales transitaron por la pirámide deportiva y estuvieron en las Series Nacionales.

Afortunadamente, el cuarteto de la Mayor de las Antillas estuvo involucrado en la pugna por el primer lugar y los más favorecidos fueron los integrantes del conjunto de Caguas, el avileño Rusney Castillo y el camagüeyano Dayron Varona, mientras que representaron a la escuadra de Santurce el matancero Yadier Hernández y el espirituano Carlos Sierra.

Rusney en los tres juegos contó con average de .385 (cinco hits en trece veces al bate), un doble, dos impulsadas y no se ponchó; Dayron poseyó promedio de .455 (cinco incogibles en once oportunidades), un doble, una remolcada y dos anotadas y Yadier ligó tres imparables en ocho veces al bate, con un tubey y average de .375, mientras Sierra no trabajó.

En la campaña clasificatoria Castillo, que defiende los jardines, estuvo en 13 choques, con 43 veces al bate y 13 imparables, para average de .302, con tres dobles, dos jonrones, siete remolcadas y OBP de .348, mientras que su compañero Varona, guardián también de las praderas, promedió para .245 en 16 encuentros, con par de dobles y ocho impulsadas.

El jardinero Hernández estuvo en todos los encuentros de los Cangrejeros, logrando average ofensivo de .288, con 17 indiscutibles en 59 oportunidades, tres tubeyes, siete impulsadas, un total de 20 bases recorridas, seis boletos y dos bases robadas en cuatro salidas. Por su parte, el lanzador espirituano Carlos Sierra, perteneciente a la organización Astros de Houston y con balance de tres triunfos e igual cantidad de derrotas en un trío de Series Nacionales,  trabajó en cinco compromisos, siempre como relevista, y no logró ganar, cayó una vez, su efectividad se fijó en 5.40 y en 3.1 entradas soportó seis hits, regaló siete pasaportes y apenas ponchó a un bateador. (Néstor Pérez)

 

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