Béisbol Cubano

Roberto Colina: “Nunca me arrepentiré de la decisión que tomé hace más de 20 años”

 

“Vivo en Tampa hace 20 años y me encuentro actualmente ofreciendo clases privadas de bateo”, pequeña carta de actualización que ofrece un pelotero habanero que estuvo en los entrenamientos para el Campeonato Mundial juvenil de Barquisimeto 1982 y no pudo, en definitiva, conformar la selección. Desde que se retiró del beisbol profesional, luego de jugar en Italia, descansó par de años y se dedicó a lo que hace hoy, enseñar futuros jugadores de Grandes Ligas, como él insiste en llamar a su trabajo.

Nació en Guanabacoa hace 51 años, un zurdo de fuerza, capaz de largar 104 cuadrangulares, 144 dobles, producir 466 impulsadas y batear en 11 Series Nacionales para average de .293. Antes de abandonar a un equipo de Industriales, junto a cuatro jugadores más, en un torneo en México, hace 22 años, se quedó a dos inatrapables de los 800 y fildeó para un excelente promedio de .992, con solo 53 errores como inicialista. Roberto Colina Figueroa, después de Industriales, firmó con Tampa Bay y luego disparó con los mexicanos Pericos de Puebla 37 jonrones, 61 dobles, impulsó 193 carreras y bateó para .316.

“Mi último año fue en 2007, en la Liga Italiana, después de pasar por el beisbol de Estados Unidos y la Liga Mexicana. William Ortega, Jesús Ametller y yo jugábamos juntos en el mismo equipo, el Neptuno, y mira qué casualidad, pues los tres desertamos juntos en México. Después que salí de la pelota mexicana no iba a jugar más, lo que ocurrió fue que el equipo de Neptuno me contactó para que fuera a jugar allá y me embullé y fui, aunque ya tenía problemas en la rodilla derecha”, declaró el inicialista que se tituló campeón nacional con los Industriales de Jorge Trigoura y Pedro Medina y miembro algunos años de la preselección nacional.

¿Tras revisar tus números en la Liga Mexicana no es difícil apreciar que le cogiste la vuelta con una rápida facilidad?

“Te diré que me ajusté bien a esa Liga ya que ahí se usa mucho los lanzamientos de rompimiento y logré esos números, pero no fue fácil, hay que trabajar duro para poder alcanzar un buen rendimiento en cualquier liga profesional”.

¿Fue, entonces, a causa de una lesión, que no pudiste seguir luciendo esos resultados en esa liga?

“Sí, ya estaba sufriendo con la rodilla, me parece que fue el clima de Puebla en la noche, que es un poco frío y aparte, yo venía arrastrando lesiones en la rodilla”.

Poco tiempo después de abandonar el equipo de Industriales en aquel evento en México, en 1996, logras tu propósito, firmar con un equipo de las Mayores. Sin embargo, nunca llegas al máximo nivel con Tampa Bay.

“No jugué en Grandes Ligas con ellos, solo pude desempeñarme en distintos niveles de Ligas Menores. Pienso que en esa época había muchos peloteros maduros que estaban activos todavía y también yo llegué con más de 30 años. Jugué bien con ellos, pero la adaptación del aluminio a la madera fue un poco tarde y los resultados y los números que ellos esperaban de mí los alcancé en México, no conecté muchos jonrones con Tampa Bay y los inicialistas, los antesalistas y los jardineros tienen que disparar jonrones.

“En un inicio los que estaban interesados eran los Marineros de Seattle y después aparecieron los Rays y me gustó esa organización, había buena comunicación con ellos. Antes de irme a México ellos me ofrecieron trabajo, lo que pasó fue que en México me pagaban mucho más que lo que ellos me ofrecían como entrenador”.

¿Cuánto aprendiste del béisbol profesional?

“Estuve algunos años en la pelota estadounidense y  después jugué en México, invierno y verano,y creo que las enseñanzas fueron muchas, el beisbol profesional es muy diferente al que jugué en Cuba, debo reconocer que en Cuba hay calidad, lo que pasa es que aquí aprendes a jugar beisbol”.

¿Cómo nació la idea de aprovechar un viejo al exterior y quedarte?

“Bueno, en aquel momento estaba muy bien con los Industriales, podía seguir jugando con ellos, lo que pasó es que me puse a pensar qué iba a ser de mi cuando me retirara, seguramente iba a ser un olvidado más del deporte, como le ha pasado a muchos y no voy a mencionar nombres, tú los conoces. Solo te diré uno, dónde está Capiró, que era mi ídolo. Ahí dije: «bueno, tengo que irme».  Yo sabía que podía jugar en los Estados Unidos o en cualquier otro país”.

¿Arrepentido alguna vez de la decisión tomada hace más de 20 años?

“Nunca me arrepentiré de esa decisión, eso es una parte de lo que me ha sucedido en mi vida, aunque te digo algo, Cuba se extraña”.

Desde que te fuiste, me dijeron que no has venido más.

“Fui en 2004, por quince días, lo que me fui de vacaciones con mi familia para los cayos y no tuve tiempo de visitar a los amigos”.

Por tus estadísticas, en el momento de conformar la selección nacional que asistió a los Juegos Olímpicos de Barcelona, algunos mantienen el criterio de que cabías en ese equipo.

“Podía haber integrado en 1992 el equipo que viajó a Barcelona, ese año quedé entre los primeros en varios departamentos de bateo, y fui, desgraciadamente, el último eliminado en Italia y así pasó siempre hasta el año 1996 que decido irme. Después me mandaron a jugar con los Occidentales en 1993, con Jorge Fuentes, y tuve magníficos resultados, pero bueno, así es el beisbol. En Cuba había que tener buenas relaciones con la Comisión Nacional, para que a voy caer en detalles”.

A pesar de tu gran calidad en la pelota cubana, para muchos fuiste un pelotero de equipos Cuba B, en ocasiones injustamente.

“Siempre estuve en la preselección del A, pero después me mandaban para el B. Participé en las Universiadas Mundiales en New York con Pedro Jova como director y en otros torneos en San Remo -Italia-, Nicaragua y Holanda”.

A pesar de las millas, la distancia, y sobre todo, los años, cómo llevas a Industriales en tu corazón y en las conversaciones de pelota en las que ese equipo sale.

“Ese nombre es muy grande, es como los Yankees, que todo el mundo quería jugar con ellos. Le doy gracias a Dios haber sido parte de ese equipazo, no es por nada, pero teníamos tremendo team en el que fui cuarto bate por buen tiempo, detrás de Lázaro Vargas. En fin, un buen conjunto, sin menospreciar al de ahora”.

Si a la ofensiva en tu paso por las Series Nacionales destacaste, guante en mano tampoco fuiste segundo de nadie.

“Ese era mi fuerte, me preocupaba mucho en ayudar a mi cuadro y a mi pitcheo, porque al principio, cuando yo empiezo en Series Nacionales, no conectaba mucho jonrones, entonces me preocupé por defender. Marquetti me decía que las primeras bases tenían que defender y dar jonrones, y gracias a su ayuda pude hacerlo”

Campeón y más de una vez con los Azules.

“Bueno, ser campeón es lo mejor que te puede suceder como deportista y más cuando juegas para los Industriales, pues toda Cuba está en contra de los Azules. Esos dos campeonatos los disfruté mucho, eso no se olvida jamás”. (RCD)

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