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Ovidio Contreras y sus records exóticos

Los días pasan lentamente o quizás rápido para el villaclareño Ovidio Contreras (3/6/1944). De Cuba salió hace escasos años para reunirse con su hija en Ecuador, un país que hace poco era una cantera creciente de cubanos en busca de oportunidades variadas que en la Isla eran difíciles o nulas de conseguir. De Ovidio desconocía todo, por ello entrevistarlo no era la fácil faena acostumbrada de lanzar una y otra pregunta al compás de las respuestas de mis entrevistados.

La diferencia generacional me obligó a sumergirme en los archivos, documentarme sobre la interesantísima y peculiar carrera deportiva de uno de los softbolistas cubanos más prominentes de la década de los ochenta del siglo pasado. Un hombre que a sus 72 años continúa lanzando bolas a modo de divertimento, alguien que quizás tiene un raro récord –o puja de cerca por el-, cuando en 1982, con 38 años, integró por primera vez la selección nacional del deporte de la bola blanda. Pero ahí no queda todo. Presume en buena lid que haber participado en certámenes nacionales de siete deportes, lo que también podría catalogare como una hazaña compleja de igualar.

“Llego al softball luego de pasar por seis deportes a nivel de competencias nacionales, como baloncesto, beisbol, atletismo, balonmano, voleibol y ciclismo. En el básquet fui campeón nacional como novato en 1962 con el equipo Las Villas y me mantuve compitiendo hasta los años 70. Mientras que en beisbol participé en el Campeonato Nacional juvenil de 1962 junto a Silvio Montejo, Enrique Oduardo, Emilio Madrazo, entre otros. Lancé en el juego decisivo por el oro en funciones de relevista desde el primer inning hasta el final contra el conjunto habanero y en definitiva perdimos por una carrera.

“Ganamos un torneo regional Escambray de primera categoría que incluía a Sancti Spíritus y fui primer bate y lanzador con el CVD Santa Clara. Estuve a punto de integrar el equipo grande de Las Villas a la Serie Nacional. En el balonmano terminé en 1974 como líder goleador en la primera categoría del Nacional empatado con José Neninger con 88 goles. Por su parte, en el atletismo comencé en triple salto y obtuve marca de 14 metros, también conquisté varias medallas repartidas en diferentes categorías. Terminé en pentatlón con un quinto lugar y resultados relevantes en el lanzamiento de la jabalina.

“En el ciclismo resulté recordista provincial en kilómetro contrarreloj y en el voleibol archivé dos competencias nacionales. Sin intenciones, finalmente llego al softball en 1980 debido a una explicación breve de cómo se lanzaba rápido o fast pitch. Allí mismo comencé a lanzar, luego me llamaron a un entrenamiento en la capital y un mes más tarde, en el Campeonato Nacional de 1981, obtuvimos el quinto sitio y fui líder en entradas lanzadas, de 15 juegos intervine en 14.

“Inmediatamente, en 1982, integré el equipo nacional. Gané seis medallas de oro con Villa Clara como lanzador y obtuve igual número de trofeos como mejor pitchers en lides nacionales, descollando la temporada de 1984 en la Habana, con los dos lauros de mejor en promedio de carreras limpias y ganados y perdidos con 7-0. También sobresale el juego perfecto a Holguín. Soy gloria deportiva en softball, pero me satisface mucho el haber participado en siete deportes en competencias nacionales, que puede ser record en Cuba”, asegura sin estar lejos de la verdad, pues, tras una efímera indagación, no encontré un caso similar al del nacido en Santa Clara .

A la selección nacional llegaste tardíamente. No obstante, en el tiempo que estuviste debido a tu edad, logras marcar tu impronta. ¿Cómo conseguiste esa contribución tan importante a tu carrera deportiva?

“Llego en un momento en el que dominaban atletas de experiencia, principalmente en el pitcheo. Pero con mi historial deportivo a diferentes niveles pude sobrevivir e implantar mi ritmo, hasta físicamente. Participé en el Campeonato Panamericano de Medellín, Colombia 1985, en tres torneos cuadrangulares en Panamá, en topes Cuba vs Nicaragua. En 1982 jugando softball provincial me deslicé en segunda base y el resultado fue una doble fractura y una luxación, lo que imposibilitó que me perdiera los Juegos Panamericanos de 1983 en Caracas, a los cuales pude haber asistido sin problemas gracias a mis números”.

Se retiró en 1990 todavía en forma, luego de 15 días de haberle propinado juego perfecto a Holguín en la Copa Mártires de la Frontera. “Pero lancé en pocos juegos y a pesar de ello, logro otro galardón como líder en ganados y perdidos con 2 y 0. Te puedo agregar que en 1984 quedé con Mención entre los deportistas del año en Villa Clara”, rememora.

“Tras mi separación del deporte activo, me quedo como entrenador en la ESPA provincial de Villa Clara y jefe de cátedra.  Asisto como colaborador a Italia desde 1993 hasta 1996, luego regreso de 2001 a 2003 y posteriormente voy a Venezuela de 2007 a 2009. En Italia tuve que estudiar el idioma bastante, aunque no es tan difícil. Las chicas son muy disciplinadas y respetuosas, además de trabajadoras. Venezuela es diferente en cuanto a su idiosincrasia deportiva, por decirlo de ese modo, pues como sabemos desde pequeños están viendo beisbol y softball y es más fácil asimilar para ellos la técnica y demás cuestiones.

Allí trabajé además de Barrio Adentro, con pequeños en el beisbol y juveniles y mayores en el softball. Me jubilo en Cuba en 2010 y estoy con mi hija que vive acá en Ecuador hace 12 años”, explica Ovidio, locuaz atleta y dueño de un arsenal de explicaciones bien precisas sobre el deporte que lo llevó al estrellato.

Sobre la salud del softball femenino piensa “que Cuba está en un buen momento, tienen apoyo del INDER y de la Federación Cubana. Están participando en diferentes eventos y algunas atletas se han insertado en ligas como la italiana. Por cierto, te comento que Anisley López, principal pitcher de la Isla, la entrené desde los 12 años hasta los 20 y ahora tengo también a Yumey Vega, que igualmente la preparé desde la Secundaria Básica hasta la ESPA juvenil. Hace tres años que llegó al equipo nacional”.

Le pido que me diga un atleta en cada sexo que él considere merecen estar en el pináculo del softball antillano. “Prefiero decir dos, porque es algo muy difícil de determinar. Luisa Medina, Laritza Gallardo, Carlos Fernández  y Jesús Echarte”. (David Diaz)

 

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