Béisbol Cubano

Orlando Acebey: el nuevo industrialista

Cuando la mesa de los refuerzos se sirvió el pasado 20 de octubre casi todos coincidieron en que los equipos que mejor se armaron fueron Pinar del Río y Artemisa. También, esa misma noche el mayor número de miradas se posó sobre las elecciones de Víctor Mesa, manager de Industriales y en temporadas anteriores de Matanzas y Villa Clara, y todo un ser completamente impredecible en sus acciones.

La velada de los refuerzos en Cuba, desde su creación, siempre ha contado con el hombre más polémico que ha pasado por las Series Nacionales, como jugador y director –eso nadie lo dude-, y al igual que el conjunto que hoy dirige, tiene la suerte o la desgracia de poseer numerosos seguidores y detractores.

Una perogrullada era plantear que Mesa y su cuerpo de dirección concentrarían sus peticiones mayormente en lanzadores, por aquello de que en el cuerpo de pitcheo se concentraba la debilidad del plantel. Algo cierto. De hecho, algunos consideraban que lo más atinado era pedir cinco lanzadores como primera opción o como segunda, cuatro serpentineros y un torpedero o un receptor. Pero VM 32, impredecible como dije, volvió a sacar un conejo de su sombrero, sorprendiendo con la solicitud de un cuarteto de abridores y el jardinero pinero Leonardo Urgellés.

Con una constelación de patrulleros establecidos y prometedores –dígase Stayler, Urgellés, Víctor Víctor, Guillén y Tartabull-, el timonel azul consideró que Leonardo Urgellés era necesario en sus filas. Leonardo, un gran prospecto de 24 años que tuvo su estreno profesional en el beisbol nipón con uno de los planteles inferiores de los Dragones de Chunichi, regresó lesionado de Japón y en la subserie contra Las Tunas declaró que Víctor le había dado un descanso para que se recuperara.

La pregunta se impone, ¿por qué el mentor capitalino lo solicitó si conocía la situación del pinero?

Más temprano que tarde el muchacho no pudo seguir con el equipo con el que tan solo tuvo dos veces al bate, precisamente en el último partido ante Las Tunas. Como dice el reglamento, solamente a causa de una lesión es que puede causar baja un refuerzo y subir otro. Adivinen quién fue el hombre por el que hechó mano el alto mando azul. No, un lanzador no, se trata del infielder espirituano Orlando Acebey, como precisa la Circular No. 26 de la Comisión Nacional, publicada en el sitio Cubadebate.

La elección, lejos de sorprender, tiene parte de lógica. Me explico. Es casi seguro que en pocos días Industriales perderá a su torpedero regular Yolbert Sánchez, quien debe ser llamado a la selección nacional que participará en el Campeonato Panamericano Sub 23 en Panamá, por lo que la incorporación de Acebey, un jugador acostumbrado a defender el campo corto, tiene sentido.

Sin embargo, Víctor no lo dejó enfriar en el banco y lo utilizó rápidamente desde su llegada, ¡atiendan!, como regular en el jardín izquierdo, un hombre que en esta temporada había jugado nada más en el short stop y la antesala. En su debut como segundo bate, el hombre se fue de 4-0.

Con todo y que esta ha sido la segunda mejor contienda de Acebey, pues fue seleccionado por primera vez a un Juego de las Estrellas en honor a su línea ofensiva de .333, con 53 hits, ocho dobles, tres jonrones y OBP de .391, me hubiese gustado más que por él fuera convocado el versátil mayabequense Michael González, quien está hiperacostumbrado a jugar como refuerzo con diferentes equipos, además de que sus números en la primera fase fueron igual de buenos, al promediar ofensivamente para .353, siete tubeyes, dos cuadrangulares y OBP de .500. A la defensa Acebey tuvo average de .977 y Michael de .961.

Pero ya la elección fue realizada, Acebey está con Industriales, Michael en su casa, tranquilo, sin jugar pelota. A favor del hijo del estelar antesalista villaclareño Rafael Orlando Acebey es necesario decir que estuvo entre los punteros de la primera etapa en toques de sacrificio con 11, segundo en veces que impulsó la carrera del empate o la victoria, con 14, noveno en inatrapables y segundo de su escuadra en carreras remolcadas con 32, por delante de impulsadores natos como Eriel Sánchez y Frederich Cepeda.

Según el sitio baseball-reference, antes de la Serie Nacional 57 Orlando había jugado 12 temporadas, con average de .280, 595 imparables, 20 jonrones y se poncha de por vida casi cada 10 veces al bate. En una campaña sobrepasó los 100 hits, en cuatro bateó por encima de .300 y la Serie 55 fue la única que sirvió como refuerzo, con Las Tunas. Sus primeras temporadas fueron con el equipo de Villa Clara –su natal provincia- y, para ofrecerles un dato curioso, fue dirigido en aquel entonces por Víctor Mesa.

En el Juego de las Estrellas de esta temporada en Pinar del Río no abrió como regular, y en el único chance que tuvo en el partido disparó un doble y remolcó dos carreras en la derrota de su equipo Occidentales 4-6.

Un hecho sin precedentes en nuestro beisbol ocurrió el 23 de noviembre de 2003 en la inauguración de la temporada 2003-04, cuando Acebey y su padre jugaron juntos ante Industriales, convirtiendo se así en la primera pareja de padre e hijo que jugaban en un choque de la Serie Nacional. (Néstor Pérez)

 

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