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OPINION: Un boxeador cubano pide la palabra

Ayer estuve mirando la pelea de Rigondeaux, pero realmente casi que estuve peleando a su lado; pues solo me sentaba en los minutos de descanso. Supongo que esta escena la repetimos muchos de NOSOTROS LOS CUBANOS; (si….con mayúsculas) no solo aquellos que tenemos el privilegio de pertenecer a la familia del boxeo cubano y a nuestra escuela, sino a todos los cubanos.

Aprovecho para decir cuán orgulloso me siento de pertenecer a esa familia en la que todos sin excepción, tanto atletas como entrenadores; que al final y con el tiempo somos los mismos; estamos hermanados por unos principios y valores inmensos, en los que priman la amistad y la solidaridad, donde paradójicamente, a pesar de tener que caernos a “piñazos” en un ring durante un tiempo de nuestras vidas tan solo por amor a la victoria y el honor a nuestro propio sacrificio; con ese mismo amor nos abrazamos al paso de los años cuando nos encontramos en cualquier lugar del mundo, y con ese mismo amor nos tendemos la mano.

Si bien siento pena y tristeza con Rigo; pues sé perfectamente lo que es estar dentro de un ring y por consiguiente lo que es ganar y perder; también quizás por lo anterior, siento una natural e instintiva tendencia a solidarizarme con el atleta; sin embargo debo admitir que esta vez la rabia que sentí, fue mayor que mi conmiseración……pero mi rabia no era con él…claro que no. Sino con todos aquellos que comenzaron a vilipendiarlo a través de las “redes antisociales” por lo que sucedió.

Trataré de ser concreto, pues no creo que lo observado por todos deba estar sujeto a un análisis rebuscado, científico y complejo sobre la base de un momento deportivo estelar que en mi opinión nunca existió para ninguno de los dos. Parece ser que el mío, Guillermo Rigondeaux Ortiz, se dañó la izquierda desde el segundo round; pude notar que no tiraba su mano apenas, pero en verdad no imaginé nada… Lomachenko tampoco lanzaba las suyas, supongo que tampoco imaginaba lo sucedido en su adversario; de haberlo sabido, pienso que hubiese sido mucho más agresivo y en honor a la verdad no lo vi ni por un instante con el aire del gallo campeón que sale a enfrentar al gallo intruso que voló a su patio. Así vi transcurrir el combate, sin penas ni glorias para ninguno, hasta que en el séptimo Pedro Luis le quitó los guantes a Rigo para sorpresa de todos. Bueno….ahí apareció la primera pena para Rigo….y la gloria? Para Lomachenko… el boxeo es así…, al final todo depende de la suerte como dijera Napoléon…

Hoy no he revisado en INTERNET lo que pudo haber sucedido y voy a esperar a la noche cuando las gentes se hayan cansado de emitir sus criterios y de repente pueda leer o escuchar lo que debe haber explicado Pedro Luis Díaz Benítez, su entrenador principal. Solo sé que el boxeo, a pesar de ser el deporte de combate más antiguo y tradicional que existe, pierde su esencia deportiva en el profesionalismo; sencillamente porque se convierte en lo que es realmente: un negocio muy lucrativo para muchos, en el que como ocurre en este mundo nuestro, “el obrero” es quién más trabaja y menos gana. Pero eso no da tristeza…, eso es injusticia y da coraje; lo que si da tristeza es ver, leer o escuchar las expresiones de ciertas “ratas” que conviven juntas dentro de esa madriguera de “bussines and money”, y que nunca jamás en su vida se han subido a un ring… ni tan siquiera para sentir el fieltro de la lona bajo sus pies con las mascotas de “Trainner” puestas, y han vivido por mucho tiempo del esfuerzo de aquellos corajudos “obreros” que, independientemente del matiz social o político que se le quiera dar en un país u otro, aman a su profesión deportiva por sobre todas las cosas.

Duele que Rigo haya perdido, independientemente del modo que haya sido, pero me pregunto, cuántos podrían comprender o recordar, (si tuvieron esa triste experiencia), cómo es estar encima de un ring con una sola mano, amén de cualquier otra situación o desventaja que pudo haber tenido, sin poder decir nada quizás… sin poder quejarte… queriendo tirar… queriendo ganar… sin poder hacerlo… habría que ver cuántos de esos “profetas del desastre” tuvieron los C……. para subirse a un ring en un tiempo indeterminado de su vida y hoy poder llamar a Rigo cobarde, ratón, Yegua o con cualquier otro epíteto despectivo como he estado leyendo.

Jamás apuesto, pero esta vez soy capaz de apostar a que ninguno sería capaz ni tan siquiera de comentarle nada a Rigo de tenerlo frente a él. Supongo que quizás muchos de ellos perdieron el dinero que apostaron; eh,  ahí precisamente el dolor de muchos…, perdieron dinero y solo eso les duele. A mí en cambio, también me duele y mucho. Pero me duele por Rigo, y por ser cubano y haber sido boxeador. Me duele por el sacrificio de las largas carreras en las madrugadas…., de las golpizas del guanteo y los sparrings…, del control del peso y la báscula maldita que se ríe siempre de tu dieta…, del esfuerzo del abdomen y tus músculos luchando contra las pesas.

Me duele también por Pedro y el esfuerzo de su mascota y la orientación…, la instrucción…, el consejo y el plan a seguir. Por las veces que íbamos a verlo a su cuarto en la finca, y nos lo encontrábamos frente a su computadora, estudiando para que unos y otros tuviésemos un mejor rendimiento y un futuro mejor resultado. Me duele por los días y noches alejados de la rutina de la vida diaria normal, sin refrescos, vinos o cervezas, sin amores, sin películas hasta largas horas de la noche. En fin Rigo, me duele lo que a ti te duele. Te envío mi solidaridad y sinceros deseos que te recuperes pronto de este pequeño percance. La vida continúa, ten confianza en el futuro y positivamente piensa que todo bajo el cielo sucede para bien y parafraseando a mi querido Paco García: La lógica en el boxeo es a veces ilógica, a lo mejor ahora que perdiste, ilógicamente te lluevan los contrincantes que nunca se atrevieron a retarte lógicamente cuando estabas invicto, pero como dialécticamente se plantea que el fin justifica los medios, hagamos justicia entonces: Supongamos que este momentáneo suceso se debe al hecho de que no compitió en su división de peso (argumento que casi todos esgrimen ahora, claro,porque perdió)

Me pregunto qué dirían entonces si hubiese sido Lomachenko el lesionado y Rigo el ganador? Ojalá y esa fuerza en la expresión de este concepto, lo hubiesemos utilizado todos en el mundo para presionar o exigir a los promotores de uno u otro bando para que Rigo peleara defendiendo su título de campeón en su peso natural; pero sencillamente, no lo hicimos, y ahora toca asumir este desliz. Les envío un fuerte abrazo a Guillermo Rigondeaux Ortiz y a Pedro Luis Díaz Benítez. Cuidense y pa’lante. (Orestes Quijano Mestre, ex boxeador cubano)

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