NPB-Cuba: Alfredo Despaigne firma por más de 16 millones

10 febrero, 2017 10:35 pm0 commentsViews: 291
El slugger cubano Alfredo Despaigne Rodríguez (Centro), en la ceremonia de firma de un nuevo contrato con el club Fukuoka SoftBank Hawks, de la Liga Japonesa de Béisbol. A su lado Higinio Vélez (D), Presidente de la Federación Cubana de Béisbol, y Sugihiko Mikasa (I), vicepresidente del club Fukuoka. (Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ AIN)

El slugger cubano Alfredo Despaigne Rodríguez (Centro), en la ceremonia de firma de un nuevo contrato con el club Fukuoka SoftBank Hawks, de la Liga Japonesa de Béisbol. A su lado Higinio Vélez (D), Presidente de la Federación Cubana de Béisbol, y Sugihiko Mikasa (I), vicepresidente del club Fukuoka. (Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ AIN)

El hecho de que el jardinero pinero Leonardo Urgellés y el lanzador pinareño Raidel Martínez hayan firmado un contrato con los Chunichi Dragons (donde Omar Linares fungirá como entrenador) no quiere decir para nada que ganarán contratos millonarios, ni que jugarán como regulares en la Nippon Professional Baseball (NPB), algo de lo que sí disfrutará el toletero granmense Alfredo Despaigne, quien acaba de rubricar su tercer contrato en ese país, aunque este por tres años con el que será su segundo equipo, los Fukuoka SoftBank Hawks.

Despaigne, quien disparó 24 vuelacercas con 92 carreras empujadas el pasado año con los Chiba Lotte Marines, recibirá una firma que se reporta en el equivalente a 16.2 millones de dólares con SoftBank, lo cual le valdría para ganar un promedio casi exacto de 5.4 millones por temporada, algo sin precedente para un pelotero residente en la isla, y que podría haber logrado Yulieski Gurriel de no haberse negado a firmar con los Yokohama DeNA BayStars en el año 2015.

Urgellés y Martínez, por su lado, tendrán que conformarse con status de Ikusei (es decir, entrenamiento o práctica) que les da su contrato. ¿Qué es un contrato Ikusei?

Pues bien, un contrato Ikusei se le hace a un jugador que no está en el roster de 27 ni en el de 40, ni en la escuadra de desarrollo, y que solamente puede efectuar partidos de práctica o de Ni-gun o liga menor. Estos jugadores serán fáciles de identificar a distancia, pues llevarán en su chamarreta un número de tres dígitos, lo cual no les permitirá entrar en acción con el Ichi-gun o equipo principal, aunque sí podrán participar en las prácticas de bateo (como lanzadores, receptores, bateadores, fildeadores, etc.).

Por lo general, este sistema solamente se les permite a equipos que presentan más de 65 jugadores en su roster, siendo 70 el límite de peloteros a incluir. Lo positivo de este tipo de contrato para los peloteros es que pueden cambiar su condición, y pasar a ser jugadores del roster activo, lo que implicaría además un cambio de número (ningún jugador con número de tres dígitos puede ver acción en la NPB), contrato y una serie de directrices que incluyen el momento de dicho cambio y las condiciones aparejadas.

Los cambios pueden llevarse a cabo solamente para finales de julio (tiempo que tendrán estos peloteros de hacer cambiar la opinión de la gerencia del equipo y lograr que les tomen más en serio), mientras que de ser gai-jin (extranjero) y tener más de 26 años tienen menos tiempo: antes de finales de marzo. Estos jugadores podrían también ser transferidos antes del plazo (31 de julio), y mantendrán su condición de Ikusei a menos que el equipo al que pasen decida cambiarla — siempre antes de la fecha.

Evidentemente, esta decisión del Chunichi es más que sensata, pues de los contratos firmados a los cubanos solamente ADR54 y Gurriel (si no contamos su “pataleta”) tuvieron desenlaces felices. Frederich Cepeda mereció mejor suerte, tanto en su primera temporada en cuanto a cómo le fue, como en la segunda en cuanto a las oportunidades que recibió. Mientras tanto, Héctor Mendoza y José Adolis García fueron casos lamentables en cuanto al rendimiento. Por ello, los peloteros cubanos que no hayan demostrado su condición de estelares en la arena internacional (el venidero Clásico Mundial de Béisbol podría abrir algunas puertas, sobre todo porque Cuba jugará la ronda 1 y de clasificar la 2 en Tokyo) se verán obligados a rubricar contratos de Ikusei y tendrán muy poco tiempo para cambiar la opinión que puedan tener hacia ellos sus empleadores.

El mercado de peloteros cubanos — para citar a Jorge Ebro — se va corrigiendo. Los desempeños de algunos en la Tierra del Sol Naciente han hecho que los conjuntos se muestren más cautelosos a la hora de lanzar decenas o cientos de miles (por no decir millones) de dólares a los peloteros cubanos. El caso de Despaigne está más ligado con su ya probada calidad de slugger, tanto con el equipo Cuba como (y más importante) en la Liga Japonesa. SoftBank quiere además aprovechar la fuerza mostrada por el jugador en el Fukuoka YafuOku Dome para que largue algunos cuatriesquinazos allí.

Además, está el hecho de la cantidad de peloteros foráneos que puede mantener un club de la NPB en su roster, algo que no incluye la cantidad de peloteros firmados a contratos Ikusei, y que en caso de salir mal les haría perder una preciosa oportunidad de utilizar a otro jugador extranjero, a menos que se trate del caso de los Yomiuri Giants, donde hay que tener un rendimiento superior con gran diferencia al de un nacional, pues de lo contrario será el nipón quien tenga el puesto. Por lo general, un club puede usar solamente cuatro peloteros extranjeros en su roster en un partido, y solamente tres jugadores de posición o tres lanzadores. O sea, que no podrán alinear cuatro foráneos el mismo día, a menos que uno de ellos sea el tirador; igualmente, si ninguno es jugador de posición, solamente se podrán utilizar tres lanzadores que no hayan nacido en el país — esto no incluye políticas internas dentro del equipo, que pueden ser aún más rigurosas.

Los ejemplos de García y Mendoza (ambos curiosamente nunca regresaron a Cuba una vez terminadas sus respectivas faenas en Japón). Mientras tanto, la Federación Cubana de Béisbol también da poco seguimiento: en el caso de Mendoza poco más de un año después se quejaron de que no había progresos con los Kyojin y sin embargo permitieron un nuevo contrato del jugador. Algo parecido sucedió con Yulieski Gurriel, y su mal proceder provocó una saga que solamente “terminó” cuando éste abandonó el país junto con su hermano menor Lourdes Y. Gurriel.

La cautela ahora de los Dragons puede convertirse en cotidiana entre los que hagan contratos con los cubanos a través de la FCB, aunque no será una camisa de fuerza, pues un grupo de jugadores podrá mostrar sus habilidades en marzo, y en dependencia de ellos lograr “halar” contratos con los Ichi-gun en lugar de un Ikusei o uno para Ni-gun. Al menos no sucedió como cuando Omar Linares fichó precisamente con el Chunichi, que debieron pasar más de 10 años para que otro cubano llegara hasta allá, por falta de interés de los clubes nipones o de las propias autoridades cubanas.

(Fuente: Reynaldo Cruz, https://universobeisbol.mlblogs.com, en colaboración con Marlys Rodríguez Francisco (CubaseballIllustrated)

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