Otros Deportes

Mucho sudor y quién sabe cuánto tras el bronce mundial de Yasmani Acosta por Chile

Por DAVID DÍAZ

Foto: https://unitedworldwrestling.org/

No creo que existan dudas de que París es una de las urbes más seductoras del mundo y hago esa afirmación sin tener todavía el placer de visitarla. Conocida en la cultura popular como la Ville Lumière o Ciudad Luz, fundamentalmente existen tres teorías sobre los orígenes de esa denominación a la capital francesa, todas asociadas a fenómenos sociales y culturales sumamente interesantes. Dicen que mucho tuvieron que ver los forasteros en difundir la idea de una ciudad siempre iluminada y el pasado martes 22 de agosto en la capital gala se le abrieron las puertas de la gloria, con luces por todos lados, a un forastero del siglo XXI, el luchador cubano Yasmani Acosta, quien representa a Chile.

Después de componer una delegación de gladiadores que intervino en abril de 2015 en un campeonato clasificatorio a los Panamericanos de Toronto ese mismo año, Acosta, que logró el boleto y el metal bronceado, decidió esconderse sucesivamente en algunos lugares de Santiago de Chile, sede del evento, y comenzar la lucha por obtener la nacionalidad de ese país suramericano. Una lucha, que pasado dos años y cinco meses todavía no termina.

Yasmani tiene dos opciones para poder decir algún día que es un ciudadano chileno y son, una: esperar los tres años que le faltan casi para completar los cinco que exige el gobierno chileno para tener la residencia definitiva y la otra y más viable, la que él espera que aparezca de un momento a otro, es la obtención de la nacionalidad por gracia, como hace pocos meses se le concedió al pesista cubano Arley Méndez.

Mientras tanto y bajo el halo de incertidumbre que puede generar en cualquier persona una situación como esa, el matancero puede competir por la bandera chilena solamente en certámenes exclusivos de su deporte y no en eventos multideportivos, dígase Juegos Panamericanos, Centroamericanos y del Caribe y citas olímpicas, donde bien pudiera enfrentar en Tokio 2020 a su amigo y compañero de entrenamientos en el Cerro Pelado, el pentacampeón mundial y triple as olímpico, Mijain López. Esa restricción se debe a que la federación cubana no accedió a liberarlo.

Pero retomando el porqué a Acosta se le hizo la luz en la Ciudad Luz, donde ganó cuatro combates y perdió uno, lo que se tradujo en un bronce mundial, el primero para él en justas universales y a su vez el primer metal para Chile en campeonatos del orbe, que la ubica de paso en el cuadro de 65 países que al menos han escalado en una ocasión al podio de este tipo de eventos. Como decimos los cubanos, Yasmani puso a Chile en el mapa de la lucha.

Su ruta la comenzó con el pie derecho al vencer por 9-0 al sudcoreano Minseok Kim, para luego doblegar en octavos de final 3-1 al estadounidense Robert Smith (30 años y olímpico en Río 2016), triunfo que le aseguró rivalizar en cuartos de final frente al georgiano Levan Arabuli (25 años y bronce en el Europeo de Serbia 2017), quien se convirtió en la tercera víctima del oriundo del poblado de Agramonte, con pizarrón de 5-2.

Con ese paso arrollador, a decir verdad, Yasmani habría sobrecumplido en su estreno con la selección chilena en certámenes del orbe. Pero uno siempre quiere más, y más –valga la redundancia- que estaba a las puertas de incluirse en la disputa del título. Sin embargo, le tocó medirse en esa instancia a un viejo zorro de los colchones como el estonio Heiki Nabi (32 años, subcampeón olímpico y doble titular mundial)  derrotado más de una vez por Mijain, pero que en la tarde-noche del pasado 22 devino “asesino” del matancero, tras vencerlo estrechamente 1-2.

Así las cosas: con la posibilidad de luchar por el oro evaporada, no le quedaba otra que salir a derribar por uno de los metales bronceados –el otro fue a parar al cuello del habanero Oscar Pino, sustituto de Mijain- al ucraniano Mykola Kuchmii, propósito que certificó por 2-0. De manera general y para estimar el desempeño del gladiador cubano-chileno, deseo agregar que marcó 20 puntos y solamente recibió cinco unidades.

A este bronce planetario, que en Chile supo a gloria por la connotación que tiene para su sistema deportivo, le antecedieron tres preseas repartidas en las siguientes lizas este año. Culminó segundo en el Campeonato Panamericano del deporte en Brasil en mayo y en julio se proclamó titular de los Grand Prix de España y Rumanía, eventos incluidos en una base de entrenamiento que desarrolló, con dos compañeros y asesorado por el preparador cubano Eugenio Montero, en Polonia, España, Rumanía y por último en Francia. En total, defendiendo la trusa chilena, Acosta ostenta en sus anaqueles cuatro medallas: dos oros, una plata y un bronce.

Por estos días todo ha vuelto a la normalidad para Yasmani. Sus turnos de seguridad en centros nocturnos para ganarse la vida humildemente en un país ajeno, mezclado con los entrenamientos que realiza cuando tiene un tiempo free. Piensa en un libro o algo similar, un testimonio que recoja toda su vida en Cuba y sus sucesivas y convulsas vivencias en el país suramericano.

El día que la luz se le haga definitivamente y no a retazos al cubano, cuando pueda ser de una vez chileno, habrá acabado una de las grandes agonías de este ser que no para de soñar con convertirse en campeón olímpico por la nación que le ha permitido hacer lo que en su país nunca lograría, tras estar bajo la sombra de Mijain López.

 

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mas Vistas

To Top