Béisbol Cubano

Miguel Alfredo en el espejo de Pedroso

La apatía está creada y no es cosa del momento. Odio empedernidamente escribir obituarios y lo más condenado es que algunos lo incluyen como periodismo. ¿¡Realmente lo es!? Lo cierto es que es un “género” traicionero, predecible muchas veces, inoportuno otras tantas. Dicen que The New York Times tiene listos más de 1.600 y cuando murió un genio brillante como Steve Jobs en octubre de 2011, una hora después el diario lanzó a la palestra un obituario de 3.500 palabras. El material se venía cocinando desde hacía cuatro años, al conocerse la enfermedad del cofundador de Apple.

Igual, otras veces la anticipación del prestigioso medio de comunicación ha sido burlada. Al morir el actor Robin Williams en 2014, no tenían elaborado todavía la nota sobre el deceso, pues realmente no existían causas para concebirla, pues el comediante se había suicidado. Una muerte impensable, igual que la del pitcher villaclareño José Fernández en septiembre de 2016 en Estados Unidos o la del también lanzador artemiseño Miguel Alfredo González, residente en el país norteño y fallecido en La Habana, en una de sus visitas regulares.

Cuando Fernández murió, no quise y tampoco me inspiró escribir al calor de la tragedia. Nueve o diez días después, no recuerdo exactamente, me lancé y parí una crónica sobre el ídolo llorado. Con Miguel Alfredo he hecho casi igual, ha pasado una semana desde que se expandiera como pólvora su ida y ahora es que machaco los botones del teclado para escribir de alguien que todavía no creo muerto.

Miguel Alfredo era oriundo del poblado marieleño de La Boca, donde nació el 23 de septiembre de 1986, y perdió la vida en Miramar, víctima de un accidente automovilístico, cuando el vehículo que conducía se impactó con otro en la madrugada del viernes.

En el momento de enterarme de su desaparición rápidamente establecí un paralelismo inevitable con el derecho Yadier Pedroso y no solo porque el artemiseño perdiera la vida en 2013 con 26 años, días después de regresar del III Clásico Mundial, en un accidente entre dos autos, igual que González.

Pedroso y Miguel Alfredo, para quienes lo desconozcan, nacieron el mismo año, 1986, en la misma provincia, coincidieron en varias selecciones nacionales, fueron siempre las dos principales cartas desde el montículo para Cuba en las categorías inferiores y lo más humano es, que gracias a esas coincidencias, dentro y fuera del terreno crearon una amistad de acero. Deseo brevemente recordar algo que quizás escape a la memoria de muchos, Pedroso en 2005 fue electo como el mejor jugador de beisbol del mundo por la IBAF y ese propio año, dato sí más conocido, fue el Novato del Año de la Serie Nacional.

El espejo luctuoso de ambos reflejará siempre sus imágenes en aquel Campeonato Panamericano juvenil desarrollado en julio de 2003 en Curazao, donde los cubanos dirigidos por Rigoberto Blanco se hicieron del cetro. Poco menos de un mes después de esa corona, los dos difuntos, nuevamente bajo el mando de Blanco, participaron en la II edición de la Serie de las Américas, categoría AAA, efectuada en Barquisimeto, Venezuela.

Sin embargo, el momento con más brillo de Miguel Alfredo y Pedroso en las categorías de abajo llegó en septiembre de 2004, durante el Campeonato Mundial juvenil en Taipei de China, donde los alumnos del granmense Carlos Martí se llevaron su onceno cetro en estos certámenes y las labores monticulares de los artemiseños fue clave en aras del gran resultado. Pedroso fue el pitcher vencedor en el juego por el oro ante Japón, en el que derrotó al hoy lanzador de los Dodgers de Los Ángeles Yu Darvish y además fue seleccionado como MVP del evento.

Sin salir del carril de los juegos decisivos, lo que Pedroso hizo en 2004, González lo imitó en 2009, en la Serie Nacional 48, cuando blanqueó en el quinto juego de la final a Villa Clara, con score de 6-0 y ocho ponches repartidos, cinco imparables y una faena de 113 lanzamientos. El diestro de Mariel, con sus dos triunfos en la final, fue escogido el MVP de esa instancia, en la que, por cierto, Yadier se apuntó un triunfo de 5-1.

En la selección nacional absoluta la primera vez que coincidieron fue en 2009, el mejor año de Miguel Alfredo, cuando ganó 13 partidos, perdió en cuatro y su efectividad fue de 2.47. Los dos fueron parte del cuerpo de nueve lanzadores que dirigió el avileño Roger Machado al Torneo de Rotterdam, en el que los insulares se agenciaron el título y el marieleño caminó como abridor cinco entradas en el juego final ante los holandeses.

Esa misma temporada los estelares pitchers, junto a sus comprovincianos Yuliesky González y Jonder Martínez, participaron en la Copa Mundial, que por primera vez se efectuó en tres países. El otrora lanzador de los Phillies de Filadelfia ganó tres encuentros en esa justa, donde su equipo terminó con plata, mientras el dos veces integrante al Clásico Mundial laboró como relevista. En 2011 vuelven a  viajar juntos a la edición de Panamá, donde González le propinó lechada a República Dominicana y el hijo de José Manuel Pedroso se incluyó en el All Star como mejor relevista.

En 2010 los desaparecidos peloteros fueron incluidos en el conjunto cubano que quedó campeón mundial universitario en Japón. Allí Miguel Alfredo fue el elegido para trabajar en el juego por el título ante Estados Unidos y se mantuvo durante 9.2 entradas, donde se adjudicó 14 ponches y tiró para home 153 envíos, sin embargo no pudo ganar el choque. No obstante, conformó el Todos Estrellas como mejor abridor y Pedroso resultó el serpentinero de mejor promedio de victorias y derrotas.

En el propio año, coinciden en la Copa Intercontinental desarrollada en Holanda y los cubanos vencieron a los locales por la corona 4-1. Para seguir con las bonitas historias de ellos dos, les digo que González fue el abridor y ganador del choque, en el que caminó ocho innings, con dos imparables y seis ponches, para dejarle el acto final a su amigo Pedroso, que no pudo hacer sus menesteres, aunque engrosó el All Star de la lid.

Para cerrar, la última vez que Miguel Alfredo coincidió con Pedrosito en la selección nacional fue en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, en el que los antillanos le asestaron lechada de 6-0 a los anfitriones por el metal bronceado, con victoria para el recientemente fallecido y relevo impecable para el desaparecido en 2013. ¿Qué les parece?  (Néstor Pérez) (Con foto de Jonathan Dyer, de USA Today Sports)

 

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