Béisbol Cubano

Michel Enríquez: donde hay pelotero no hay fantasmas

Confieso que desde hace varios meses estaba por escribir un trabajo periodístico que ensalzara la tremenda carrera deportiva de quien para mí está incluido entre los diez mejores bateadores del beisbol cubano (después de 1959), sin ser un jonronero nato ni un hombre ráfaga en el corrido de las bases. La idea de rendirle justo tributo nació antes de que lograra una de sus marcas más importantes en diciembre e incluso antes de que fuera vetado de participar en la pasada Serie Nacional con su sempiterno equipo de la Isla de la Juventud.

Pocas veces he decidido apostarlo todo en un criterio y hoy será uno de esos días aislados. Michel Enríquez Tamayo es el pelotero más querido en la historia del beisbol del municipio especial y su prolífica trayectoria deportiva permitió que se rompieran más de una lanza por él cuando se conoció en julio por parte de la Comisión Nacional que, previo a la Serie Nacional 57, quedaba apartado de su conjunto de siempre por violar lo establecido o, lo que es igual, por gestionarse un contrato en la Liga del Norte de México con los Centinelas de Mexicali.

Ante esa ridiculez, la afición explotó en completo desacuerdo y la prensa (nacional y provincial) inició una inédita cruzada en defensa del otrora capitán de la selección nacional durante muchos años, que a la postre tuvo la respuesta esperada de los dirigentes de la pelota en Cuba: Enríquez podría seguir jugando, así como el antesalista tunero Yordanis Alarcón y el lanzador habanero José Pablo Cuesta, también separados inicialmente por motivos similares.

Así las cosas en ese entonces, el Súper 12 de Cuba pudo volver a los terrenos de su país y jugar 58 partidos de la campaña anterior, pero antes de eso tuvo que lidiar con el peor momento que puede vivir una persona. El 7 de agosto el pinero recibió una recta exacta al medio de home que lo ponchó del golpe —y miren que es enrevesado poncharlo, 437 veces de por vida-, al fallecer su madre Felicia.

Pero el pinero aunó toda su voluntad para lograr un record personal, que al igual que la lucha por su regreso a la Serie Nacional, contó con una carga mediática considerable. A las 4 y 56 pm del 15 de diciembre  de 2017, Michel Enríquez,  jugando como refuerzo de Pinar del Río en la segunda fase, conectó en su cuarta comparecencia su indiscutible 2000 en Series Nacionales ante los envíos del relevista matancero Yanier Blanco, en el octavo episodio y en cuenta de dos bolas sin strikes. Al término de su paso por el campeonato llegó con 67 indiscutibles, que hacen un total de 2008 en 21 campañas.

Aunque toda su vida ha servido al traje de los Piratas, la gloria del hit 2000 la vivió con la escuadra pinareña del director Pedro Luis Lazo, su amigo de muchos años en la selección nacional que lo solicitó entre sus cinco refuerzos para segunda etapa. Enríquez fue el jugador número 22 que arribó a esa cifra y el segundo oriundo de la Isla de la Juventud, pues antes lo hizo Alexander Ramos. De mantenerse en activo Michel, sin dudas escalará lugares en el listado histórico de imparables que encabeza el habanero Enrique Díaz.

Para seguir la raya de los incogibles, es oportuno recordar que el pinero atesora el record para una temporada, con 152 imparables, logrado el 28 de febrero de 1999 en el estadio Victoria de Girón contra el lanzador matancero Aurelio Angarica en el sexto inning, según aparece en un exquisito material histórico y estadístico del colega Yirsandy Rodríguez, el cual recoge otros momentos relevantes de la carrera del Pirata mayor.

El jugador de 39 años y que en nueve de sus 21 temporadas sobrepasó la friolera de cien inatrapables, posee un record de por vida en la pelota cubana bien difícil de romper, debido al constante flujo migratorio de peloteros. Michel archiva 434 dobletes y está en el podio sin temor a ser desbancado, pues los ochos jugadores que más lo acechan están retirados y el noveno, el espirituano Frederich Cepeda, están en la recta final de su carrera. Además, en su poder también está el tope para una temporada, con 37, logrado el 3 de mayo de 2009 frente al derecho mayabequense Elián Leyva, según el material de Yirsandy.

Enríquez, quien para seguir aumentando su condición de extraclase ostenta tres coronas de bateo, también pertenece al club de peloteros que han podido sacar tres pelotas fuera del parque en un partido y, por si fuera poco, sin ser un slugger, se incluyó en la reducida lista de cinco bateadores que han disparado par de bambinazos con las bases llenas en un mismo choque, el 23 de diciembre de 2000 contra el relevista guantanamero Alexander Digurnay. (Marvin López)

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