Mario Miranda: “Soy el primo de Yasmany Tomás y me dicen aquí el pequeño Céspedes”

2 Abril, 2017 11:01 pm2 commentsViews: 463

Mario Miranda afirma que él es el primo de Yasmany Tomás y le dicen en República Dominicana el pequeño Céspedes

Mario Miranda (11/7/1995) me puso en bandeja de plata el rostro que siempre debe tener cualquier material periodístico para enamorar a todo el que lo lea. Sin apenas haberle realizado la primera pregunta, el bisoño pelotero del Cerro me dijo a modo de presentación que él es el primo de Yasmany Tomás y le dicen en República Dominicana el pequeño Céspedes, en primera por su fuerza y en segunda por el parecido con el auténtico slugger granmense Yoenis Céspedes, miembro de los Mets de Nueva York.

Sin proponérselo, Miranda con esa frase me facilitó el título de la entrevista, algo que cualquier periodista sabe que puede resultar en ocasiones un martirio encontrarlo y que sea, a la vez, un verdadero gancho. Este muchacho, que puede resultar desconocido para algunos, tiene la fibra que reclama las Grandes Ligas y si todavía no ha firmado con ninguna organización de ese circuito, el tiempo, más temprano que tarde, me dará la razón. Aunque en Cuba nunca lo vi jugar, su calidad la conocí por vía de algunos amigos y el rosario desplegado en las categorías inferiores era la principal justificación para decir que Mario las tenía todas consigo para ser un pelotero de los spikes a la gorra.

Sin importar su talento, se fue de Cuba con el sinsabor de no haber jugado con Industriales, el equipo que le pertenecía por derecho. “Me hubiera gustado jugar en Industriales porque es un elenco muy competitivo. Ese año que regresamos de Taipei de China -2013-, Yusniel Díaz y yo debimos haber vestido el traje de Industriales y por compromisos del director Lázaro Vargas con otros jugadores como su hijastro nos dejaron fuera. Todos mis compañeros de ese equipo Cuba integraron sus respectivos conjuntos provinciales a la Serie Nacional. Ese mismo año tuve que irme para la Isla de la Juventud, gracias a la ayuda del director Armando Johnson.

“Días antes de trasladarme para la Isla me enfermé con el dengue, estuve casi toda la temporada sin poder agarrar un bate y por eso me dejaron en la reserva. A causa de eso solo puede ir pocas veces al bate. No obstante, en ese equipo me sentí bien, sobre todo por el carácter de Mandi Johnson, quien me dio un trato magnífico y me mantuvo a gusto en el conjunto. Además, estaba con otros capitalinos como Johyce Su, Rigoberto Gómez y Jorge Tartabull”, asegura.

Su inicio en el beisbol, como casi todo buen jugador, ocurrió en el alba de la niñez. Desde los seis años comenzó a entrenar con su padre Mario Miranda y a los ocho empezó de manera organizada. Al año siguiente integró el equipo Cuba a un torneo en Venezuela, posteriormente conformó otra selección nacional que en definitiva no asistió al evento programado. Con 15 abriles estuvo en otro torneo en México y luego participó en el Campeonato Mundial juvenil en Taipei de China. En esos certámenes estuvo entre los cinco mejores bateadores, fue la primera base y acompañó a figuras como Yoan Moncada, Julio Pablo Martínez, Yusnier Díaz, Luis Robert Moirán y Víctor Víctor Mesa.

“Sobre el Mundial juvenil te digo que quedamos en tercer lugar y nos costó un poco de trabajo adaptarnos por el clima, la diferencia de horas y la luz artificial. Conformar ese plantel fue una gran experiencia porque representé a mi país, gracias al esfuerzo y la entrega mostrada en los entrenamientos y en los partidos”, explica.

Se fue de Cuba en agosto de 2015 y tomó esa decisión porque quería jugar en el beisbol profesional, que desde su punto de vista ofrece variadas posibilidades para llegar a un buen nivel. Desde que arribó a República Dominicana ha tenido su mirada centrada en firmar con algún equipo de Grandes Ligas. Sin embargo, “no te miento si te digo que estuve casi un año, como decimos en buen cubano, perdiendo el tiempo en lo que es el beisbol, pues tenía un entrenador que no es mala persona, pero no pudo pulir las herramientas que me faltaban: mala mecánica de bateo, selección de lanzamiento y otros aspectos.

“Después que termino con ese preparador, comencé a entrenar con mi padre, con Juan Nicolás y con Wellington Dotel, quien jugó por muchos años en AAA y hoy se encuentra en México. Gracias a ellos he logrado buen nivel, yo soy de los que digo que la diferencia está en el trabajo, en la dedicación y en el empeño. Tengo la agencia libre hace cinco meses y hace poco participé en un show case en el que asistieron siete equipos de las Mayores. El talento se desarrolla, sobre todo, con entrega y pienso que tengo algo que me hace cada día mejor: nunca conformarme con lo que hago y siempre ir por más”, asegura este muchacho optimista, con madurez en sus palabras y decidido, principalmente.

Su padre ha sido una piedra angular en su formación deportiva, alguien que no ha perdido ni pie ni pisada sobre el futuro del júnior. “Es un orgullo para mí tener a mi padre, ya que el jugó con los Industriales e Isla de la Juventud. Él es quien me ha preparado desde mi comienzo en el beisbol hasta el presente. Todo mi éxito se lo debo a él.

“Y recuerdo como me decía un dirigente del equipo Cuba que no quería peloteros de la Habana. Me decía con estas palabras «Miranda es imposible que integres el conjunto», en el que habían muchos talentos como Julio Pablo, Yanior Pérez, Víctor Víctor, Moncada , Luis Rober, Moisés Ezquerre. Al final bateé para 333, fildié para 1000, siendo el jugador con más lances. Por eso digo que lo posible es lo imposible a través de los ojos de un mediocre”. (David Diaz)

 

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