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Mariano Mesa: “Mi historia es triste y dura, pero a la vez bella, porque gracias a las dificultades soy más fuerte”

“Cada persona tiene su historia y cada uno sabe cuánto le pesan y le duelen sus heridas”, reza una popular reflexión. Por eso, antes de juzgar, criticar fieramente, o soltar criterios a mansalvas que estén lejos de la verdad, es mejor escuchar y hacerlo finamente para que no escape ningún pormenor. Muy poco había escuchado hablar de Mariano Mesa (3 de diciembe de 1977), hasta que un día una amiga me instó a que escribiera algo sobre él. Lo contacté por Facebook, y ante la imposibilidad de escuchar sus expresiones, este medio de comunicación me sirvió como soporte para conocer buena parte de las frustraciones y decepciones que hincaron la vida de uno de los talentos más prometedores de la pista cubana.

Representante de la prueba de 400 metros planos y con cuatro hijos hoy día, se cansó de tanta desilusión y emigró a Italia el 18 de marzo del 2005 buscando realizar un sueño, ya que en Cuba era víctima de sanciones, solo porque tenía amigos en el extranjero. «Solo por eso me impedían participar en campeonatos fuera de mi país, me pusieron muchos obstáculos y no fue facil aceptar la realidad, después de dar todo por mi equipo. Traté de empezar aquí, pero todo se me hacía difícil y tenía un poco de miedo de afrontar otro desencanto. Mi historia es triste y dura, pero a la vez bella, porque gracias a las dificultades soy más fuerte», explica.

Actualmente Mariano es compositor de música y dentro de poco sale un álbum suyo en italiano. «El bichito de la música viene de mi padre, que era músico, y empecé desde niño. Pero sucede que los médicos me descubrieron un problema en el talón y dijeron que yo iba a ser inválido y no caminaría. Mi mamá me apuntó en atletismo por si un día no caminaba, al menos sabría lo que era correr. Y ya vez, pensaban que no caminaría, y fui el más rápido de Cuba y finalista mundial», comenta.

Pero antes de irte para Italia, en un momento de tu vida hiciste escala en Holanda, y no precisamente como atleta.

“Han pasado muchos años desde que me fui en el 2004, pero no abandoné el país, porque no quería que mi familia sufriera por eso. Me invitaron a Holanda, una amiga que escuchó un día cómo yo cantaba, y pude quedarme como emigrante, lo que me dificultó mucho para competir por otro pais. Fue para mí muy dificil y todavía sufro cada vez que veo las giras y los eventos en los que hay cubanos.

“Después regresé a Cuba, solo estuve siete meses en Holanda, así ellos veían que no me quedé y así me daban confianza. Entonces gané la Copa Cuba, el Memorial Barrientos y dominé casi todas las confrontaciones nacionales, no obstante, me dijeron que no era confiable porque me iba a quedar. Todavia me da gracia. Todos los entrenadores y atletas de primer nivel como Iván Pedroso, Javier Sotomayor, Anier García y otros, me conocen y recuerdan como un grande en los 400 metros planos”.

Fue entonces que te viste cercado, imposibilitado de lograr tus aspiraciones deportivas…

“Decido irme para Italia porque Cuba no me daba visa para salir, o mejor dicho, llegaba hasta el aeropuerto y me decian que mi visa no llegaba. Tres veces me hicieron eso y los mismos atletas me dijeron: “Mariano, ¿no te cansas de luchar?, si al final no te dejarán representar a Cuba por diversionismo ideológico”.

“Pensé nacionalizarme italiano para representar a este país en eventos internacionales, pero cuando llegue aquí todo se me hizo muy difícil al no encontrar las personas idóneas. Pero la culpa fue mía que no supe cómo iniciarme y en mi condición de emigrante, ya sabes que Cuba todo lo pone dificil. Tuve que escoger entre tratar de sobrevivir y seguir en el atletismo, pero estaba demasiado desilusionado de mi experiencia en Cuba”.

Pero poco se ha hablado de tus pasos por la selección nacional de atletismo, en la que lograste resultados loables.

“Te diré que mi primer entrenador en la selección nacional fue el santiaguero Walfrido Sarmiento en decatlón. Siendo de esta modalidad, mis 400 metros eran muy buenos, al punto que la marca que hice en una competencia Aurelio Janet, de pruebas combinadas, fue mejor que la de 400 metros en pueba individual de otros atletas. Cuando mi entrenador fallece, me inicio con Manuel López, que era entrenador de mi amiga Mairelin Fuentes.

“En aquella época a pocos le caía bien, porque era un guajirito de Holguín que llegaba a la capital como primer hombre de los 400 metros, de la noche a la mañana. Llegué con dolor de muela a las confrontaciones y corrí la mejor marca del año: 45.45 segundos. Dijeron que había que repetir la prueba y yo con la muela inflamada volví a correr y cronometré 45.64 segundos. Me gané el respeto de los atletas y asistí al Mundial de Palma de Mallorca, donde quedé sexto por mi inexperiencia, después de ganar todas las eliminatorias. Después asistí a los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999 el mismo año y estaba muy cansado y no pude pasar a la final de los 400 metros, pero en la cuarteta cogí la primera posta y entregué el batón de primero, pero no alcanzamos medallas.

“Después en la preparación olímpica para Sidney 2000, yo era el hombre de los 400 metros, pero hicieron lo imposible para que yo no fuera. Pero fue peor, porque ninguno de esa prueba fue a ese evento. Despues de Sidney, me fui a México para una base de entrenamiento. Mi pasaje de regreso y el del matancero Jaciel Zamora de 400 m/v y el profesor Michelena era para una semana después que el resto del grupo. Sin embargo, automáticamente nos sancionaron, porque pensaban que nos habíamos quedado y mi vida se convirtió en un infierno. No pude participar en más competiciones, no por mí resultados, sino por el diversionismo ideológico del que me acusaban, que todavía no entiendo qué cosa es”. (Marvin López)

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