Béisbol Cubano

Los peloteros cubanos y los peores contratos

He buscado y no encuentro una información en los medios de Cuba que hablen sobre el monto de los salarios que recibirán los peloteros cubanos contratados en la liga Can-Am, la Intercounty Baseball League de Ontario y la Liga Italiana de Béisbol.

Con la excepción de los 3,52 millones de dólares por temporada que recibirá el granmense Alfredo Despaigne con los Halcones de Softbank, ninguno de los que fueron a la Can-Am (los mejores en sus respectivas posiciones), el mejor lanzador cubano del momento Lázaro Blanco, los mejores torpederos Alexander Ayala y Yordan Manduley, uno de los mejores cerradores Miguel Lahera y su prospecto más importante, Julio Pablo Martínez, recibirán un pago adecuado a su calidad. La liga Can-Am tiene estipulado pagar 2000 dólares al mes, a veces llegan a 3 mil, pero no más que eso. Realmente los canadienses son los que salen ganando porque potencian su liga, el nivel sube allá, y acá los que juegan en la Can-Am no están obligados a jugar cuando regresen a la Isla. Lo harán si así lo entienden, si no están demasiado cansados.

Igual pasará con los otros involucrados en Japón, el pitcher Raidel Martínez y el jardinero Leonardo Urgellés, que tienen status de Ikusei, o sea que solo se conforman con entrenamientos o prácticas.

“Un contrato Ikusei se le hace a un jugador que no está en el roster de 27 ni en el de 40, ni en la escuadra de desarrollo, y que solamente puede efectuar partidos de práctica o de Ni-gun o liga menor. Estos jugadores serán fáciles de identificar a distancia, pues llevarán en su chamarreta un número de tres dígitos, lo cual no les permitirá entrar en acción con el Ichi-gun o equipo principal, aunque sí podrán participar en las prácticas de bateo», dice el blog especializado Universo Béisbol.

A esta misma función se le unirán próximamente el serpentinero Liván Moinelo y el sub 18 santiaguero Oscar Luis Colás. Por supuesto ninguno de ellos se acerca a la cifra de Despaigne, ya probado como slugger en esa Liga. Los japoneses ya no quieren arriesgarse demasiado, ni gastar tanto en los cubanos, luego de las decepciones de Frederich Cepeda, José Adolis García y el pinero Héctor Mendoza. Cuba ya no es para los nipones la “gallina de los huevos de oro”, la prueba mayor es que no les interesa el primer equipo, ni siquiera el segundo, van a buscar carbón para pulir en las categorías inferiores.

Ahora viene el caso Italia, donde militan los lanzadores Alberto Bicet (SSD Bollate BC 1959), Wilber Pérez (Paterno Red Sox ASD) y Frank Monthiet (Atléticos de Boloña). El pinero ya fue lo mejor de esa liga la temporada anterior, todo eso con 39 años en las costillas. Sin embargo en la liga de casa no lo es tanto. Eso habla también de los niveles de la liga europea. Con Bicet sucede lo mismo, más allá de que están librando a aquella edad las últimas batallas de su carrera ¿Estarán creciendo cualitativamente hablando, o solo económicamente? De ello también tendría que preocuparse la Federación Cubana de Béisbol.

Pero lo más preocupante parece que está en la Intercounty Baseball League de Ontario donde jugarán otros infaltables de los equipos Cuba como el receptor Yulexis La Rosa, el torpedero Yorbis Borroto y el lanzador Noelvis Entenza, con la suma del industrialista Ian Rendón. En Vanguardia, semanario de Villa Clara, respecto al contrato de La Rosa, se escribiría que: “Aunque no se ofrecen detalles del contrato en las informaciones desde Cuba, las reglas de compensación de la IBL en 2016 dictaban que: «No se permite pagar por jugar en la IBL. La remuneración no está permitida como incentivo. Los no canadienses, que no pueden trabajar legalmente, pero se quedan para jugar en la temporada, pueden recibir subsidios para alojamiento y comida, en esta última no más de 50 dólares diarios». Con tales requerimientos se desconocen cuáles serían las ganancias, si las hay, para los cubanos y la Federación”. O sea, aquí las cosas sí se encuentran totalmente de la mano del azar al parecer. Creo que eso no es ni lo que merecen estos atletas, ni con ello “engañar” a la fanaticada cubana dentro y fuera de Cuba, que le hacen una y otra vez el cuento de la cantidad de contratados, pero no le dicen los detalles de a lo que van y cómo van. (Ignacio Valenzuela)

 

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