Béisbol Cubano

Las Tunas vs. Granma: ¿preludio de una final aburrida?

Una final en la que no existen precedentes de ningún tipo en la historia de las Series Nacionales del beisbol cubano se vivirá este sábado a las 4:00 p.m en el estadio Julio Antonio Mella, cuando los anfitriones tuneros reciban a Granma en el primer choque por la discusión del título. En la agenda de los granmenses se lee con tinta gruesa las intenciones de no ceder la corona que les pertenece, mientras que los tuneros han escrito en perfecta ortografía en sus post-it que el trono puede ser usurpado por primera vez por un grupo de Leñadores.

Ambos conjuntos deben haber acudido a un psicólogo para tratar una autoestima que la tienen por el cielo.  Y no es para menos. La tropa de Carlos Martí no encontró otra solución que, después de una derrota inicial, aplastar a Matanzas en una sucesiva cadena de cuatro triunfos al hilo. A los Alazanes poquísimo les importó que los yumurinos fueran los líderes de la clasificatoria, cabalgaron y cabalgaron hasta que dejaron en cero las ilusiones de los dirigidos por Víctor Figueroa, envueltos en una misteriosa aura negativa que le ha quitado una y otra vez el sueño de ganar un campeonato.

Los granmenses en la temporada pasada hicieron caso omiso a los pronósticos, derribaron cuanto Goliat se les puso en su camino y no pararon hasta derrotar a Ciego de Ávila en la final, triunfo que obligó a dedicarles a los Alazanes una página en los anales del beisbol cubano, al ser su estreno en lo más alto del podio. Mañana los vigentes titulares llegarán a la defensa de su reinado con diez días de descanso, un factor que si algunos ven favorable, fácilmente puede incidir en un hipotético mal funcionamiento de la escuadra.

Mientras que en la otra parte del organigrama se contempló la semifinal entre Las Tunas e Industriales, completamente diferente a la pactada entre granmenses y matanceros, carente de suspenso y adrenalina. Los tuneros y capitalinos se enfrascaron en un duelo sin cuartel de inicio a fin, abundante en tensión, rivalidad y protagonismos individuales, que fue deslucida solamente en el juego final, donde los actuales finalistas sacudieron sus maderos y minimizaron el pitcheo azul hasta fabricarle diez carreras y sacarlos de combate de una manera infame.

Los Leñadores, si algo demostraron, es que la legendaria frase de Yogi Berra de que esto no se acaba hasta que se acaba les encajó de perillas. Su espíritu de nunca doblegarse flotó siempre y más cuando en seis de los siete desafíos tuvieron que remontar el marcador en los compases finales, para hacer más heroico su proeza. Los alumnos de Alberto Civil escribieron y siguen escribiendo su historia con una caligrafía casi perfecta, en la que la pluma no pesa y sobran las críticas, porque, desde que entraron a la semifinal, estaban en territorio virgen para ellos.

Claro que su público, más ahora que están a cuatro juegos, les va a exigir la gloria del triunfo inédito, pero si no lo logran, Las Tunas cumplió con creces su mejor actuación de por vida. Tendrán sobre sus hombros la culpa de haber eliminado a Industriales. Pero no Industriales a secas, sino el equipo Industriales de Víctor Mesa, que puso a muchísimos a pensar en una decimotercera corona, para luego quedar en nada, o lo que es igual, en un cuarto lugar.

Considero que Las Tunas no tendrá otro espejo a partir de mañana que su propio rival. Ellos dirán: “si Granma en la serie 56 clasificó por primera vez al match por el título y ganó, nosotros también podemos imitarlos”.  En juego está el representante de Cuba a la próxima Serie del Caribe, que será en México a partir del 2 de febrero.

Hay opiniones dispersas en cualquier sitio de que será una final aburrida, porque no están los grandes habituales y paso de mencionar nombres. Hasta cierto punto puede ser un poco real esa afirmación, reforzada por otros con la opinión de que será una final enteramente oriental. No obstante, lo que empezará mañana y no tiene fecha todavía de caducidad, será un duelo bastante atractivo entre las dos ofensivas más iracundas del campeonato, con cuerpos de pitcheo en ambos lados que han sabido sacudirse los estigmas y una discusión por el cetro en la que los refuerzos deben aportar no poco.

Carlos Martí llega con la experiencia de varias décadas en los menesteres de manager, impulsado por volver a estar en una Serie del Caribe y sujeto a su librito un poco empolvado  de dirección, que muchos le censuran. Alberto Civil no tiene otra cosa que mantener la inspiración en sus discípulos y en cada habitante de su provincia la ilusión de poder tocar algo que nunca han tocado, además de retornar al alto mando con el triunfo mayor.

En una línea, mi favorito es Granma. (Marvin Pérez)

 

 

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