Ligas Menores

Las tres piedras en el camino de Lorenzo Quintana

A principios de 2015 la Dirección Nacional de Beisbol informó sobre las bajas de dos jugadores del conjunto de Pinar del Río que intervenía en la Serie Nacional 54. El lanzador zurdo Julio Alfredo Martínez y el receptor Lorenzo Quintana solicitaron su liberación de la pelota cubana, para hacer luego lo que constituía una jugada cantada, algo así como cuando un equipo pierde por tres  carreras y tiene el empate en las muñecas del bateador en turno, pero este tiene escasas oportunidades ofensivas, por lo que el director lo reemplaza y trae a un emergente de poder, en un change que se impone.

Dos ausencias bien sentidas para los vueltabajeros, pues perdían en aquel entonces a uno de sus abridores de puntería y a su máscara regular, quien en el momento de decir adiós acumulaba en esa temporada 34 hits, seis dobles, cuatro jonrones y average de .270. En breve tiempo, llegaron noticias que ubicaban, como era de esperar, a Quintana y a Julio Alfredo fuera de Cuba, concretamente en República Dominicana. Allí, en tierra hostil para muchos jugadores de la isla, los dos pinareños entrenaban para enseñar su talento a la vista de cazatalentos de algunas organizaciones de las Grandes Ligas.

Para ambos, ese momento llegó y recuerdo que en el caso de Quintana se habló de que lució un físico envidiable, su swing causó grandes halagos y sus batazos llamaron la atención de varios de los asistentes. Eso fue en 2016. Ninguno de los dos logró firmar. Posteriormente, el zurdo Martínez presentó problemas con sus papeles legales, y ante una situación migratoria inestable en Dominicana, regresó a Cuba. En cambio a Quintana, a Quintana sí la suerte y el destino decidieron corresponderle con un guiño muy alentador.

En noviembre de 2017 la franquicia campeona de las Mayores, los Astros de Houston, hizo oficial un acuerdo con el receptor pinareño que comenzó a finales de septiembre de 2017. Después de par de años y medio fuera de su país, Quintana firmó un contrato de Ligas Menores correspondiente a 200 000 dólares, según precisó el periodista Jesse Sánchez.

Lorenzo es un pelotero de 28 años, con experiencia en siete Series Nacionales, donde legó números que dejan bien claro que él, primero que nada, es un receptor ofensivo, pues de qué otra forma se explica su average de  .310, con 483 imparables, 67 tubeyes, 10 triples, 42 jonrones, 227 impulsadas, OBP de .377 y 32 bases robadas en 56 salidas. La contraparte de esa brillantez al bate estuvo en su defensa, que aunque tiene un average aceptable de .985, no puede esconder lagunas técnicas, que se identifican sin verlo jugar en su pésimo promedio de corredores cogido robando: cogió a 76, mientras 178 lograban reírse de él.

Sin embargo, recuerdo que todos estos guarismos favorables y las deficiencias fueron en sus tiempos de jugador de Pinar del Río, con quien fue doble titular nacional, acudió a un Juego de Estrellas y en la contienda previa a la de su partida fue incluido en All Star ofensivo del campeonato.

Ahora Quintana -bateador para las tres bandas, de poder aceptable y rápido en el corrido de las bases-  debe ser un atleta con mayor madurez en los parámetros de juego y que, por su edad de 28 años, probablemente los Astros hayan confiado en él como un jugador que se pueda tener en planes para un ascenso más temprano que tarde al equipo principal. Pero resta ver la forma deportiva del cubano, quien desde inicios de octubre se mantuvo entrenando en el campamento de Houston en República Dominicana.

Su debut en Ligas Menores probablemente ocurra esta temporada en AA o quizás en Clase A avanzada, no debe ser en otro nivel inferior. No obstante, de hacerlo muy bien en las Menores, Quintana, ¿a qué se enfrentaría en el equipo grande de los vigentes titulares?

Para empezar, el titular de la receptoría en el elenco estelar es Brian McCann, un jugador de 33 años y más de 10 en la Gran Carpa. Aunque sus mejores momentos pueden decirse que pasaron, todavía es un cátcher de gran valor, que reúne casi 1000 impulsadas de por vida, con 263 cuadrangulares –sabe lo que es burlar varias veces los 20 jonrones por temporada-, average de .264 y varios reconocimientos que aluden a la eficiencia de su bate.

Siguiendo con la tónica, Evan Gattis, quien tiene 31 años y lo vimos como designado buena parte de la campaña anterior, también es receptor. Ya completó su primer lustro en las Mayores y su promedio ofensivo es de .252, con 332 remolcadas, 114 bambinazos –un promedio de poco más de 22 por campaña- y OBP de 303, por debajo de la media del circuito.

Y por último aparece el estadounidense Max Stassi, de 26 años y cinco temporadas en la Gran Carpa, todas con la franquicia estelar. Apenas ha tenido oportunidades al máximo nivel, pues acumula 79 veces al bate, con 20 hits, tres dobles, tres jonrones, once remolcadas, average de .253 y 22 ponches. El año pasado fue cuando el derecho contó con más chances, con 31 comparecencias al bate y dos bambinazos.

Atendiendo a la situación que vive hoy el equipo campeón en esta importante posición, se puede pensar que si el pinareño mantiene su habitual producción ofensiva, esta vez en las Menores, pudiera ser llamado en un momento dado de este año para hacerle compañía a su paisano Yulieski Gurriel. Quintana llegó a Houston con el plan de catapultarse al máximo nivel, solo queda esperar si eso se cumple.

Lorenzo en las categorías inferiores conformó la selección nacional juvenil que participó en el Campeonato Panamericano celebrado hace una década en México, donde compartía posición con el mayabequense Yanier Cabezas. De 2012 a 2014 conformó la escuadra cubana que chocó contra los planteles universitarios estadounidenses –en una ocasión viajó hacia el norteño país- y en 2014 viajó a Colombia para participar en un torneo amistoso. (Néstor Pérez)

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