La soledad del básquet cubano

24 Marzo, 2017 3:24 am1 commentViews: 105

El básquet cubano está abandonado por muchos, y transita en ese letargo y soledad, hasta el fin de sus días. (Foto: Osvaldo Gutierrez, (ACN)

El único resquicio de amor al básquet cubano, ha quedado relegado para la central provincia de Ciego de Ávila, quien con sus Búfalos, todavía moviliza algo. Siempre y cuando sus «animales» marchen bien, porque en la última Liga Superior, brillaron por su ausencia y el público en la grada también.

Ese es el pan nuestro de cada día, el básquet cubano está abandonado por muchos, y transita en ese letargo y soledad, hasta el fin de sus días. Siendo el básquet un deporte tan electrizante, y que arrastra público donde vaya, en Cuba lo mataron, cuando quisieron hacerlo masivo —como todo—, un equipo para cada provincia, aunque no hubiese tradición. Por eso vemos equipos en la nada como un Mayabeque, Artemisa o Cienfuegos. Sobreviven, en terapia unos pocos, los que salvaron su pedigrí a duras penas del olvido, los Ciego, Villa Clara, de aquellos inolvidables «Centrales», o los Capitalinos, Pinar. Lo cierto es que nada los salva de la condenada soledad, del tedio, de los equipos sin cancha y alojamiento, de lo común para un campeonato en Cuba.

¿Cuántos han tenido que jugar sin localía? ¿Cuántos sin zapatillas, o un mero pan con mortadela como aliciente a 40 minutos de sudar la camiseta? Así anda el básquet cubano, y así su compañía.

Por demás, la televisión nacional, la única que puede multiplicarlo, hacerlo espectáculo, como debe ser, también lo castiga. Transmitió cuanto quiso de la fase clasificatoria, y se pasa con fichas en las semifinales, en los play off, donde sí debió estar. Otro que se afilia al perverso y mediocre accionar del organismo deportivo en la Isla.

Si esto fuera poco, no es la Liga Superior la vitrina donde se muestre el talento y de allí se escoja para el equipo nacional. La pre-selección está armada con antelación. Así imposible. El propio Andy Boffil, el capitán de los Lobos de Villa Clara, lo decía hace unos meses, a la revista El Toque:

“Mi rendimiento está por encima de cualquiera en el equipo nacional, de cualquier decisor. Jugar en una liga extranjera nunca está a las manos de uno, si no en la de los jefes que son los que saben. Sucede que aquí hay gente que se va para contratos en el exterior sin tener buen rendimiento en el país, entonces, por eso te digo, ¿qué perspectivas puede tener el que rinde en este país? ¿Qué sueños?”. Si no llevan a la principal bujía de este campeonato, ¿A quién? Por situaciones como estas, más la disminuida difusión, y el cero show de un deporte que así lo requiere, el baloncesto cubano ha muerto. Ni que decir de los eventos internacionales, donde ni en CentroBasquet hacen algo digno.

La práctica del básquet en la Isla no está muy alejada de la realidad de la mayoría de las disciplinas, con la excepción del béisbol. El béisbol es lo que importa, lo demás puede esperar. De eso no escapa nada, ni nadie, ni ninguna otra disciplina. Y si el béisbol está como está, ni imaginarse el resto. (Ignacio Valenzuela)

 

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