Béisbol Cubano

La mejor respuesta que Michel Enríquez le pudo dar a la Comisión Nacional

Por NÉSTOR PÉREZ

Aprovecho ahora que la tempestad ha cedido un poco y le doy la cara al asunto que ha puesto en estado de enfado a casi toda Cuba. Un temita de por sí repugnante, que no deja otro pensamiento que cuestionarse de qué vale ser bueno en esta vida. Resulta que la Comisión Nacional de Beisbol, ese ente cargado de inmovilismo y mentes lerdas, se ha gastado una jugarreta digna de un repudio olímpico, tan funesta y tan grande que ha minimizado casi lo que está al doblar de la esquina: el comienzo de otra temporada más de la Serie Nacional de beisbol, que aunque desvirtuada, continua siendo un evento histórico y con seguidores.

La Comisión Nacional cometió sacrilegio. Un pecado de inmedibles proporciones. La espalda nunca se le puede dar a un hijo rayano con lo ejemplar, así educa la vida, y lo contrario ha hecho el clan ahora dirigido por Yovani Aragón y asesorado desde la distancia cercana por Higinio Vélez. Uno de los vástagos más disciplinados –descuento ese conocido incidente que tuvo con el árbitro en la Isla de la Juventud- que ha tenido la Serie Nacional en sus 56 gestaciones es el pinero Michel Enríquez, alguien que hace pocos días fue desheredado burdamente del equipo que defendió como pocos.

La Isla de la Juventud no tendrá en la proa de su nave a ese súper capitán del equipo Cuba que fue Michel por muchos años. El retiro que tenía en planes ejecutar después de concluida la temporada, tuvo un cambio prematuro y ocurrió antes de que se haga el primer swing, según dijo el propio jugador a la periodista Yuliet Calaña. Todo porque, al decir de la Comisión Nacional, el pinero incumplió el contrato con su provincia de cuatro años, al autogestionarse un acuerdo con los Centinelas de Mexicali, una de las seis franquicias de la Liga del Norte de México.

Pero el jugador de 37 años, a quien no le alcanzan los dedos de las manos ni de los pies, ni paredes en su casa para contar la retahíla de reconocimientos que ha logrado desde aquel cetro en el Campeonato Mundial Sub 16 en México 1994, la mejor respuesta que le pudo dar a esa injusta exclusión de la próxima Serie Nacional, no la dio con picantes declaraciones ni con un ridículo mea culpa que nunca va a existir, sino que la ofreció con su desempeño con el madero en la Liga que le costó la Serie.

Dijo Calderón de la Barca en una frase adornada en amarillo por mí que cuando tan torpe la razón se halla, mejor habla, quien mejor calla. Y eso ha hecho Michel sin pronunciamientos, mientras que en la pasada temporada en México demostró que todavía no es un pelotero acabado y su rendimiento allí hubiese sido una apreciable transfusión para los Piratas de su municipio.

En los 82 encuentros que disputaron los Centinelas él jugó todos –el único que participó en más de 70 partidos-, promedió .270, culminó al frente de los indiscutibles en su equipo con 81 y de las bases por bolas con 39, segundo en tubeyes con 14, sublíder en impulsadas con 36 e igual posición en anotadas con semejante cifra y terminó con la mejor frecuencia de ponchados, uno cada once veces al bate. También comandó el departamento de fly de sacrificios, con cinco.

Esta no fue la primera ocasión que Michel jugó en suelo azteca. Lo viene haciendo desde 2013 cuando participara con los Piratas de Campeche en la Liga Mexicana, y aseguro, que con la escandalosa separación del torneo por el que jugó 20 campañas y estampó varios récords, el Súper 12 continuará, ahora tal vez con más motivación, su paso por el beisbol mexicano. Michel fue barrido por la escoba de la intolerancia y el irrespeto, y ante eso, mejor virar la espalda y seguir de juerga.

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