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La justificada ausencia de Laidel Chapellí en el equipo de Italia al Clásico Mundial

01Ahora los tiempos han cambiado y ya poco asombra lo de antes, cuando ver competir a un cubano bajo otra bandera era motivo de escándalo y pluralidad de comentarios. El fenómeno es cada vez más vigoroso, tanto como el mismo vigor que incita al atleta a cambiar de casaca, y ante la abundancia de casos, la condena y el asombro han quedado prácticamente en el tintero. Las mentalidades han evolucionado y se han acoplado al ralentí a los aires que corren –aunque no dejan de existir las censurables posturas cuadradas que tanto afectan-, para darle seguimiento sin resquemores al atleta emigrante.

Los ejemplos más frescos atañen al beisbol, cuando en la pasada Serie del Caribe en Culiacán fueron vistos seis peloteros cubanos en representación de tres países: Venezuela, México y Puerto Rico. Y como hoy día nada vale andarse con la cremallera en la boca, a los comentaristas deportivos de la televisión cubana no les quedó otra que decir los nombres, apellidos y la procedencia de los paisanos que servían de rivales. Incluso, con algún que otro dato extra incluido.

Esa dosis de sangre criolla en el banquillo contrario, quizás despertó en un amigo mío la pregunta de si veremos a Chapellí jugando por Italia en el IV Clásico Mundial de beisbol. Su inquietud fue exteriorizada antes de que se revelaran los 16 rosters de los equipos que jugarán en el supremo evento. Por supuesto, ese Chapellí no es otro que Laidel, el hermano de Loidel, camagüeyano que durante diez Series Nacionales defendió los jardines del plantel de su provincia y tras marchar en 2004 hacia ese país europeo, llegó a convertirse en determinado momento en un habitual en la escuadra azurra.

Pero, como canta Pablo Milanés, el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos. El agramontino tiene 45 años y su trayectoria va en descenso, es pura ley de vida. Por otro lado, mientras él va camino al ocaso, su segunda patria vive un buen momento en materia beisbolera, sobre todo oxigenada con hijos de italianos nacidos en Estados Unidos. Ante ese escenario, Italia logró armar para el Clásico venidero uno de los mejores planteles de los últimos tiempos –en su mayoría compuesto por italoestadounidenses- que claramente deja fuera de forma justificada al cubano, cuyas competencias se limitan a los jardines y la inicial.

Aunque el estelar inicialista de los Cachorros de Chicago Anthony Rizzo no acudirá, ellos tendrán a otros exponentes con huellas en las Mayores como son los casos de Drew Butera, Francisco Cervelli, , Daniel Descalso, Brandon Nimmo, Gavin Cecchini, Rob Segedin, Chris Colabello, Pat Venditte, Tommy Layne y Alex Liddi.

A tono con esas realidades, es seguro que en la hoja se servicios de Chapellí nunca aparecerá una inclusión en un Clásico Mundial, pues la edad atenta contra ese fin y la pelota bambina abre su abanico de oportunidades a otros exponentes con talento y juventud.

Su presencia no era tan defendible en la edición de hace cuatro años, pues si se busca en los archivos o se apela a la memoria, encontraremos que fue en ese evento en el que los italianos rebasaron la primera vuelta, tras dejar en el camino a elencos superiores como Canadá y México. No obstante, ahí no queda todo el mérito y la rotura de pronósticos para los europeos, pues en la segunda fase perdieron por una carrera ante República Dominicana y Puerto Rico, campeón y subtitular, respectivamente. Con eso demuestro que en el III Clásico ellos exhibieron un conjunto altamente competitivo, sin hueco apenas para Chapellí.

Su debut con la selección nacional italiana ocurrió en 2007, año en el que se vio envuelto en una espléndida temporada en el beisbol de esa nación y coincidentemente recibió su nacionalidad. Gracias a ello participó en el Campeonato Europeo –porcentaje ofensivo de .329- y luego en el Mundial de Taipei de China, en el que Cuba se quedó con la medalla de plata.

Posteriormente participó en otros certámenes, sobre todo a nivel continental, haciendo énfasis en su tacto, defensa y corrido de las bases, renglón en el que destacó en la Isla, al quedarse a solo tres bases robadas del centenar, en 168 intentos. Su sobrino Loidel Chapellí Jr., con sus cortos 15 años, es uno de los prospectos más a tomar en cuenta en Cuba. (David Diaz)

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