Historia

La exótica racha que Ian Rendón le rompió a Yunier Mendoza

Por DAVID DÍAZ

Joe Sewell fue un pelotero nacido en Titus, Alabama, en 1898, y que 79 años después ingresó al Salón de la Fama de Cooperstown. Sus 14 temporadas en las Mayores las jugó con los Indios de Cleveland y los Yankees de Nueva York, las tres últimas. Pero Joe tenía que haber entrado antes y no en 1977 a la casona de Cooperstown, por haber venido al mundo con el don de ser un bateador paciente y por ser el bateador con mejor frecuencia de ponchados en la historia de la Gran Carpa. Lo que logró el difunto Joe en el beisbol que reúne lo mejor de lo mejor del universo fue, es y continuará siendo un mito inigualable.

Sewell, quien tuvo dos hermanos que lo acompañaron en las Grandes Ligas, acumuló 8333 comparecencias al bate, 7132 veces al bate, 2226 indiscutibles –average de 312-, solo 49 jonrones y 68 triples, pero, fundamentalmente,  el pasaporte que le permitió viajar en vuelo directo hacia la meca del beisbol neoyorquino fue que solamente se retiró por la vía de los strikes 114 veces, que tiene su equivalente en que Sewell se ponchó aproximadamente cada 63 veces.

Gracias a su casi perfecto tacto, consiguió varias hazañas que descansan en lo alto de una cima, allí, intocables. El short stop hilvanó una cadena de 115 partidos consecutivos sin poncharse, igual a 437 veces al bate consecutivas. Además, en sus 14 contiendas nunca se ponchó más de 20 ocasiones, en 1922 fue la única vez que le propinaron 20 estrucados, en 10 temporadas su casilla de ponchetes apareció con un solo dígito y en 1932 pudo repetir la actuación de poncharse tres veces nada más, luego de 503 oportunidades –dio lugar a un record para una campaña de un ponche cada 168 veces al bate. En 1925 fue rendido en cuatro ocasiones durante 608 veces madero en ristre.

Para evitar malos entendidos y evitar que me acusen de comparador loco y desaforado, preciso salvar distancias y grandes, por cierto. La idea de realizar este material surgió cuando comencé a seguir al inicialista espirituano Yunier Mendoza, en el momento que llevaba cincuenta veces al bate seguidas sin poncharse, tomando como punto de inicio su primer encuentro con los Gallos en la actual Serie Nacional.

En definitiva, todo lo que empieza, acaba, y la verdad es que Mendoza me dejó con ganas de más. Su racha puso fin en una cifra bien lejana del tope de 437 lograda por el gran Joe, eso es cierto y a la vez injusto de decir, pero, aún así, merece unos aplausos. El trinitario comenzó la cadena el pasado 6 de agosto ante Las Tunas y la extendió durante 20 enfrentamientos y 79 veces al bate, cuando en el primer choque de la subserie ante Industriales, el domingo 3 de septiembre, el lanzador debutante en esta contienda, Ian Rendón, le propinó en la primera entrada el primer ponche de la temporada a Mendoza, y a su vez, el primero a la cuenta del liseño.

En ese mismo juego que su conjunto ganó, casualmente, llegó en el sexto inning el segundo estrucado de Mendoza, frente al derecho Dairon Durán. Dos días después, el tercero y último del yayabero, ante Noelvis Entenza, estrenándose también esta contienda, en la última jornada de competencias antes del stop provocado por el huracán Irma. Yunier ha participado en los 24 juegos de su equipo, como dije, tiene tres ponches en 96 veces al bate, lo que deriva en un promedio de un estrucado cada 32 oportunidades al cajón de bateo. También está entre los primeros en varios de los departamentos ofensivos del campeonato.

El espirituano está en su temporada 19 y de por vida posee 5550 veces y 435 ponches recibidos, para un promedio de un estrucado cada casi 13 oportunidades.

En la historia de las Series Nacionales cualquiera puede responder si se pregunta a quién pertenece el record de más veces al bate consecutivas sin poncharse. El círculo se cierra tanto hasta que se convierte en una línea de nombre Urbano González, el habanero que se mantuvo 190 oportunidades al hilo sin abanicar y no encontrar, 217 comparecencias sin ser retirado por la vía de los strikes, y todo eso lo alcanzó en 50 partidos ininterrumpidos.

Empezó su racha el 24 de marzo de 1968 frente al pinareño Pedro Pérez y se vio rota el 8 de febrero de 1969 ante el reglano Manuel Hurtado.  En 13 contiendas compiló 2864 veces al bate, se ponchó 67 ocasiones y su promedio histórico es de un ponche cada 43 oportunidades.

Durante eventos internacionales ofreció el mismo recital: en 276 turnos, solo llegó al tercer strike diez veces. En la serie 1966/67, en 171 veces al bate no se ponchó vez alguna y en 1974, cuando lo hizo once veces, se retiró.

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