Béisbol Cubano

José Ariel Contreras: “La razón por la que salí de mi país: comprobar si yo tenía para lanzar en Grandes Ligas”

Necesita de poquísima presentación nuestro entrevistado de hoy. Un entrevistado de lujo, si le hacemos caso a su trayectoria deportiva con Pinar del Río, con la selección nacional, con los diferentes equipos que trabajó en Grandes Ligas y a sus actuaciones en la Liga Mexicana en el ocaso de su carrera. José Ariel Contreras tiene 46 años y fue nombrado hace casi dos meses como Embajador de los Medias Blancas de Chicago, equipo con el que consiguió ganar la Serie Mundial.

Es el hijo más ilustre que ha nacido en Las Martinas, pequeño territorio perteneciente al municipio pinareño de Sandino. Un día del año 2002 se quedó en México junto al entrenador Miguel Valdés durante la desaparecida Serie de las Américas. Antes de eso estaba en la comidilla popular para elegir al mejor lanzador de Cuba, en tiempos de Pedro Luis Lazo, José Ibar y Maels Rodríguez. Cuando Contreras habla de pelota, obligatoriamente tiene que quejarse poco. Dentro y fuera de su país consiguió lo que pocos han alcanzado: titular nacional, olímpico y de una Serie Mundial en 2005.

Cuéntanos una vez más cómo encuentras el buen camino de la Serie Nacional.

“Es una historia larga que mi segundo padre Jesús Guerra te pudo haber contado muy bien. Por suerte encontré a la persona indicada que me sacó de mi terruño y así fue como empecé en la pelota de nivel. Yo estaba jugando en tercera base en el campo mío y Jesús pasaba en el carro y vio la jugada justamente en ese momento, son cosas de Dios, cosas de la vida, y dijo este hombre es pitcher de equipo Cuba. En dos años estaba en la selección nacional.

“Guerra fue mi padre no solo en la pelota, me enseñó cosas de la vida, me hizo persona, yo comía con cuchara en Las Martinas y él me enseñó a comer con cuchillo, con tenedor, me enseñó de todo, aunque las raíces no se olvidan, pues yo me crié sembrando boniatos con mi padre como todo un guajiro que soy.

“Con  19 años entro en el equipo de Pinar del Río, en 1991, en el último año de Vegueros y el primero de Juan Castro. En la primera vuelta lancé bien y en la segunda no me fue tan bien. Al otro año me llevaron a la Liga de Desarrollo, yo me molesté mucho y ahí fue donde yo me hice lanzador, con Alfonso Urquiola dirigiendo la primera Liga de Desarrollo, en la que gané 11 juegos, perdí uno y trabajé en más de 90 innings. Esa fue la escuela para mí”.

Ya cuando empiezas a ser un pitcher de confianza, resulta que coincides con ese otro grande del montículo, Pedro Luis Lazo.

“Comencé jugando con Pedro Luis, quien es un año más joven que yo. Él estaba con Forestales y yo con Vegueros, era una rivalidad sana, Lazo es mi hermano. Somos nueve hermanos, pero Lazo es de la familia. Mis respetos para él, que aparte de ser mi hermano, ha sido el mejor pitcher que he visto en mi vida, y no porque ha sido el pitcher más ganador de la pelota cubana, es que simplemente es el mejor, ahí están los números”.

Y el mejor director que tuviste fue…

“Jorge Fuentes, el mejor manager que tuve en mi carrera fue Jorge. Yo he estado bajo las órdenes de muchos managers buenos, como Alfonso Urquiola, Joe Torres y Ozzie Guillén, pero Jorge es diferente, es otra cosa. Mis respetos para él como amigo, director y persona”.

¿Cuál fue tu mejor momento con el equipo de Pinar del Río?

“Hubo varios campeonatos que siempre recordaré, pero el del año 1997 con Urquiola dirigiendo está en primer lugar, porque ganamos la Serie y fue mi mejor año en la pelota cubana, al quedar líder en carreras limpias y en juegos ganados. Yo tuve momentos buenos con el equipo Cuba, me tocó lanzar en juegos importantes en varias ocasiones cuando estaban Lazo, José Ibar, el Duque Hernández, Lázaro Valle, pero ese año con Pinar del Río es insuperable”.

¿Cuál fue el bateador más difícil al que le trabajaste en tu carrera deportiva?

“Dentro y fuera de Cuba el bateador más incómodo al que le lancé se llamó Miguel Caldés, el difunto fue un pelotero increíble, jugaba la tercera base, pero coincidió con el Niño Linares, por lo que te jugaba cualquier jardín en el equipo Cuba”.

¿Cuál fue la razón que te condujo a quedarte durante aquel evento en México en 2002?

“Cosas de la vida. Yo quería jugar a otro nivel, ya lo había hecho con Pinar del Río, con el equipo nacional y pensé que estaba tocando el techo en el beisbol mundial, por lo que quería probarme en las Grandes Ligas y aquel era el momento de hacerlo. Al llegar a  Estados Unidos, gracias a Dios, los Yankees de Nueva York me abrieron las puertas, esa fue la razón por la que salí de mi país: comprobar si yo tenía para lanzar en Grandes Ligas”.

Como dices, un equipo emblemático como los Yankees te abrió las puertas, ¿cómo fue esa etapa inicial?

Un cambio de vida notable, la comida era diferente, el inglés apareció constantemente en mi vida. Te imaginas llegar de Las Martinas, donde no hay edificios, a una gran ciudad como New York, con una cultura diferente, por lo que tuve que hacer ajustes. El primer año me fue bien, ya el segundo no tan bien y me cambian a Chicago”.

Con los Medias Blancas de Chicago logras ganar la Serie Mundial….

“Lo más grande que había tenido fueron las Olimpiadas de Atlanta1996, donde logramos la medalla de oro. Sin embargo, llegar y ganar la World  Serie con Chicago ha sido de lo mejor de mi carrera. Durante ese tiempo estuve muy bien también, en esos años 2005 y 2006 experimenté un rendimiento muy grande”.

Cuando viviste en ciudades cosmopolitas como Nueva York y Chicago, ¿cómo recordaste la dinámica de la vida campesina que llevabas en Las Martinas?

“Yo le doy gracias a Dios que llegué a ese nivel de beisbol con cierta madurez. Es difícil vivir con la fama, el dinero y la madurez me ayudó mucho, saber de dónde salí, acordarme de mis raíces. Si tu olvidas tus raíces, ya dejas de ser quien eres, y eso me lo enseñó mi familia”.

¿Crees que le debes mucho al beisbol?

“Yo me retiré oficialmente hace más de un año, lancé en el beisbol cubano, en Estados Unidos, en México y hasta en Taipei de China. Mi sueño es volver a jugar en Pinar del Río, pero ya el almanaque no me da porque tengo 46 años, pero de entrenador si pudiera ayudar a los muchachos. A menudo se me reúnen varios niños y los ayudo, yo sé que puedo, yo no cobro nada, el beisbol me ha dado demasiado a mí, esa es mi forma de yo pagarle al beisbol”.

¿Cómo ves el beisbol cubano de hoy?

“Hay tiempos malos y buenos como en todos los deportes. También es cierto que han salido muchos peloteros cubanos que hoy  están firmados por organizaciones de Grandes ligas. Pero tenemos en Cuba muy buenos jugadores, tenemos un tanque de equipo, si se unen los de aquí con los de allá. Cuba es beisbol, hay mucho talento, en la calle también hay talento”.

Tu equipo Cuba ideal…

“Pestano, el mejor receptor que he visto, Kindelán en primera base y como designado Muñoz, en segunda base Pacheco, Germán en el short stop, Linares en tercera base, y en los jardines Capiró, Víctor y Casanova, el mejor de Cuba de todos los tiempos. Lanzador derecho Lazo, zurdo Tati Valdés y como director Jorge Fuentes”.

Entre tantos estadios de renombre en que has lanzado ¿dónde queda el Capitán San Luis?

“En ese estadio he lanzado, he estado sentado en las gradas, hace pocos años vine y Urquiola me dejó entrenar con los muchachos, bajo el sol de las diez de la mañana le lancé a Donal y a Saavedra, cuando me subí en la lomita las lágrimas se me salieron por la nostalgia. No me hice pitcher sino persona lanzando en el Capitán San Luis”. (RCD)

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