Béisbol Cubano

Jake Fisher, el enigma a descifrar antes del cruce

Ayer el Estadio Panamericano en Guadalajara estaba adornado por numerosos aficionados mexicanos que lucían gorras del equipo Cuba de beisbol. La simpatía de una buena parte del público local hacia los Alazanes de Granma, equipo que representa a nuestro país en la Serie del Caribe, obedecía principalmente a la necesidad de que la tropa de Carlos Martí derrotara a su rival de turno, las dominicanas Águilas Cibaeñas, para que de esa forma el representativo azteca Tomateros de Culiacán tuviera posibilidades de avanzar a semifinales.

No obstante, el desenlace del partido arrojó la triste noticia de que los anfitriones tendrán que presenciar el tramo más interesante del evento sin la presencia de su conjunto. Esa, inobjetablemente, es la sorpresa mayúscula de la serie caribeña. Pero lo que a muchos le supo a tristeza, a otros tantos le produjo un sentimiento contrario, y me refiero a los parciales dominicanos, quienes festejaron el pasaje a semis de su armada, la cual le quitó el invicto a los Alazanes, para dejar a todos los elencos participantes con al menos un revés.

Después del juego entre Águilas y Alazanes, en el que como hecho simbólico resaltó el jonrón mil en los anales de la Serie del Caribe conectado por el tercer hombre quisqueyano Junior Lake, esos dos conjuntos y los Criollos de Caguas de Puerto Rico tienen idéntico registro de dos victorias y una derrota, por lo que hoy, en la fecha de cierre de la clasificatoria, se estarán definiendo las ubicaciones para el cruce previo a la final. El otro invitado al convite es el equipo venezolano Caribes de Anzoátegui (2-2).

La escuadra cubana jugará en el horario vespertino ante el equipo de Caguas, actual titular y víctima de los granmenses el pasado año por 1-6 en el segundo encuentro de la fase de round robin, la cual dejó a los nuestros con 3-1 y a los boricuas con 1-3. Para que ustedes vean cómo las semifinales y las finales muchas veces son borrón y cuenta nueva, que los de la Isla del Encanto fueron los últimos en clasificar y terminaron en el primer puesto.

Los alumnos de Luis Matos, quien tiene entre sus méritos haber llevado al elenco de Caguas durante dos temporadas consecutivas al título de la liga boricua, llegaron a la actual edición de la serie caribeña con el anhelo de alcanzar su quinta corona histórica, pues a la obtenida el pasado año, suman las de 1954, 1974 y 1987. De por vida aparecen en el quinto escaño de máximos ganadores, empatados con los dominicanos Leones del Escogido, además de cuatro subtítulos y tres medallas de bronce y están en su decimoquinta participación, con 89 encuentros desarrollados y 42 éxitos y 47 descalabros.

Con el objetivo de lograr su tercera victoria en el torneo, los Criollos asignaron al pitcher zurdo estadounidense Jake Fisher, nacido hace 27 años en Oklahoma. Fisher es un lanzador con muy pocas cosas interesantes en sus seis años como profesional, a decir verdad, pues lo que más destaca es que fue escogido en 2013 en la ronda 22 del draft por los Dodgers de Los Ángeles, franquicia con la que trabajó ese propio año en categoría Rookie —con los Ogden Raptors en la Pioneer League.

En 16 juegos lanzados, dos como abridor, ganó dos, perdió tres, su efectividad fue de 5.97, mientras que ponchó 29 veces y regaló nueve boletos en 37.2 innings. Al año siguiente fue liberado por los Dodgers y comenzó sus andanzas por Ligas Independientes estadounidenses, donde ha tenido una actuación extensa. En la Frontier League y la Atlantic League ha participado en cuatro campañas  y su balance es de 29 triunfos y 28 reveses, promedio de carreras limpias de 4.04, mayormente ha fungido como abridor —76 iniciados de 79 encuentros— y ha visto acción en 485.1 episodios.

Su primera incursión en la Liga Profesional Roberto Clemente ocurrió este año, en el breve circuito que realizó Puerto Rico para salvar su edición correspondiente a esta temporada invernal. En la etapa preliminar tuvo faena en tres choques, con un triunfo, una derrota, promedio de carreras limpias de 3.63 y regaló un solo boleto en 17.1 entradas, lo que evidencia que es un hombre de control refinado. En la final contra el representativo de Santurce abrió un juego y no tuvo decisión, después de 5.1 innings, con cinco imparables, una limpia y efectividad de 1.69.

Asimismo, en el otro banquillo se tomó la decisión de que sea el zurdo santiaguero Ulfrido García el hombre responsable de darle a Cuba una buena ubicación de cara a las semifinales. El siniestro, que además tuvo participación como refuerzo de Granma, compiló en las dos primeras fases del campeonato cubano 11 triunfos, cinco derrotas, efectividad de 3.08, 120 innings, con 79 ponches, 42 transferencias, le conectaron cinco jonrones y sus contrarios le ligaron para .261.

En la postemporada abrió cuatro juegos, con un triunfo y un revés, pero la mayoría de sus números no fueron  nada bueno (en 17.1 entradas, PCL de 7.79, WHIP de 2.08, nueve boletos, 15 carreras limpias y average de .355). (Rafael Rofes)

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