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Iván Trevejo: “He decido parar, esta será mi última temporada”

Desde que Ramón Fonst y Manuel Dionisio Díaz se convirtieran hace poco más de un siglo en los primeros esgrimistas cubanos medallistas en Juegos Olímpicos, pasaron años y años de sequía en este deporte a este nivel. En casi todas las Olimpiadas que Cuba asistía había presencia de tiradores, pero ninguno lograba lo que Fonst y Díaz. Fue hasta 1992 que el floretista habanero Elvis Gregory ganó el bronce individual en Barcelona, donde también Gregory alcanzó el subtítulo por equipos junto a Guillermo Betancourt, Tulio Díaz, Oscarito García y el suplente Hermenegildo García.

Cuatro años más tarde, un joven que estaba próximo a cumplir 25 años, logró una hazaña superior a la de Gregory y cercana a la de Fonst. La modestia puede que le haya quitado parte de la verdad cuando habló con Cronodeportes, entre otros asuntos, sobre aquel día estival de 1996 en Atlanta.

“Un gran momento en mi carrera deportiva, alcancé el sueño de todo atleta, obtener una medalla olímpica. La presea de Atlanta, obviamente, fue la más grande de mi carrera deportiva, porque fue la primera y la obtuve en el concurso individual”, declara el espadista Iván Trevejo sobre su plata olímpica, pero “olvidó” que la alcanzó solo, sin su entrenador para indicarle el derrotero de lo correcto, aunque él estaba bastante bien orientado, pues, entre 45 atletas, derrotó a cinco adversarios hasta que sucumbió por el título ante el ruso Alexandr Beketov por 14-15.

En el año 2000, Australia acogía por segunda vez en la historia una edición de los Juegos Olímpicos, en este caso la anfitriona sería la ciudad de Sidney. Allí Trevejo quedaría en la sexta plaza del concurso individual de espada, pero en el colectivo se anotó la medalla de bronce, en compañía de Nelson Loyola y Alberto Pedroso, luego de vencer al seleccionado de Corea del Sur.

Entre el ciclo olímpico de Atlanta y Sidney, Iván mantuvo la tradición de conseguir medallas al más alto nivel, toda vez que en el Campeonato Mundial de Ciudad del Cabo, entre las cinco preseas que obtuvo la delegación cubana, estuvo el cetro del conjunto de espada, en el que el oriundo de Miramar fue uno de los integrantes. Dos años después, en la edición de Corea del Sur, los cubanos se agenciaron dos metales bronceados, entre ellos el del equipo de espada, en el que Trevejo fue uno de los que aportó a ese desempeño.

Sobre las fortísimas Copas del Mundo Villa de La Habana, que, fundamentalmente en la década del 90 concentraron la mayor calidad, el atleta de 46 años comenta que “como bien dices, fueron competencias de mucho nivel, tengo recuerdos muy gratos, ya que en dos ediciones gané y en casa el sabor de la medalla se triplica”.

En el Campeonato Mundial de Lisboa 2002, coincidieron, como tantas veces, dos de los grandes de este deporte en Cuba. Trevejo y Elvis Gregory, después de incontables oportunidades con la selección nacional, decidieron desligarse del deporte cubano y ambos abandonaron el concentrado nacional, en un acto que Iván rememora como una “decisión difícil de tomar, pero pensé que era la mejor opción para mi vida profesional y quizá también decidí tomarla porque no sentí el apoyo y la atención que realmente necesitaba en aquel entonces en Cuba”.

Rápidamente se traslada de Portugal a España, donde permanece dos años, hasta que le proponen un trabajo en Francia y hacia ese país enrumba su vida. “Estuve trabajando como entrenador en diferentes clubes la mayor parte del tiempo hasta 2010, que recibo la nacionalidad francesa. A partir de 2010 participé en algunas Copas del Mundo, Campeonatos Europeos y Mundiales, hasta que en 2015 alcancé el título en espada individual en los primeros Juegos Europeos de Bakú, resultado que fue muy especial, un recuerdo inolvidable, una recompensa al trabajo realizado durante varios años con la selección francesa, que valoró mis capacidades deportivas. Lógicamente que vinieron a mi mente los recuerdos de la medalla de Atlanta y me sentí muy emocionado, a pesar del tiempo que había pasado, todavía estaba en la élite”.

¿Ser cubano habrá influido en esa corona a tus 43 años?, le interrogo, y me responde que “la fuerza de voluntad y la energía inusual que caracterizan a los cubanos claro que influyó en eso”. Otro desenvolvimiento muy notorio con la selección nacional gala y menos comentado que su título europeo en Bakú, resultó el bronce que llegó en el Campeonato Mundial de Hungría 2013, por intermedio del equipo de espada.

Casado hace ya varios años con una nadadora gala, con quien tiene un niño de once abriles, Trevejo, quien llegó a estar en el número seis del escalafón mundial, fue probablemente el segundo atleta cubano que se naturalizó francés, pues al decir de él, antes lo hizo un voleibolista si mal no recuerda.

Según las opiniones de especialistas y varios espadachines, Trevejo pertenece a lo más selecto de la esgrima cubana, sobre lo que él comenta que “antes de mí hubo otros como Ramón Fonst y los que fallecieron en el atentado del avión de Barbados, así como los que me precedieron en el equipo nacional, Wilfredo Loyola, Pedro Merencio, Lázaro Castro, entre otros, que sí tienen merecido ese mérito. Ha habido muy buenos esgrimistas antes que nosotros, todo es una cuestión de época, nosotros solo tuvimos la suerte de llegar hasta el Olimpo”-sonríe.

“He decido parar y dedicarme a buscar trabajo. Esta será mi última temporada. Por el momento estoy en la búsqueda de empleo, estoy mirando varias posibilidades pero no hay nada en concreto todavía. Quiero centrarme en la esgrima, aunque no descarto otras pistas”, concluyó el  múltiple medallista panamericano y seleccionado por el pueblo entre los 100 mejores atletas cubanos del siglo XX. (Rafael Rofes) (Foto: EPA/SERGEY DOLZHENKO)

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