Béisbol Cubano

Ismel Jiménez: de la ausencia a la preocupación de cuándo volverá

Otrora receptor de equipos espirituanos y de la selección nacional de beisbol, José Raúl Delgado, después de algunas temporadas en el cuerpo de dirección de la escuadra yayabera, decidió tomar el alto mando del conjunto de su provincia para la Serie Nacional 57. A pesar de que los Gallos no avanzaron a la segunda fase, digamos que Delgado aprobó el examen de estreno, pues sus alumnos concluyeron en la novena posición, con balance favorable de victorias y derrotas, y por un momento dieron a entender que el combustible les alcanzaba para incluirse en la octava plaza y así involucrarse en la discusión de los comodines.

¿Qué le faltó a Sancti Spíritus esta temporada para dar el paso de avance de marras? En primer lugar, el conjunto fue una mezcla de experiencia y juventud, y bateadores acostumbrados a rendir en la pelota cubana, como Frederich Cepeda, Yunier Mendoza, Eriel Sánchez y Rafael Orlando Acebey Jr, contribuyeron a varias de las victorias. Por otra parte, el cuerpo de pitcheo dependió nuevamente de lo que pudieran aportar el veterano Ángel Peña, Yoen Socarrás y otros serpentineros jóvenes.

Pero, sin volverse loco buscando una explicación que yace en la superficie, la principal desventaja que tuvieron los espirituanos fue no poder contar con su cabeza de staff, el trinitario Ismel Jiménez, que de haber estado, aunque sea a media máquina, probablemente hubiese tributado tres o cuatro éxitos a su equipo, los cuales iban a resultar determinantes en las aspiraciones de luchar por uno de los boletos a la siguiente etapa.

Ismel, entre los tres mejores lanzadores de todos los tiempos del beisbol espirituano y poseedor de uno de los mejores promedios de ganados y perdidos de la pelota cubana (.701, resultante de 131 victorias y 56 reveses, además de una efectividad de 3.06) protagonizó su última actuación en Series Nacionales durante la temporada 54, en la que reforzó a los Tigres avileños y les aportó nueve triunfos, con tan solo par de reveses y un promedio de carreras limpias de 2.08. Fue un pilar en el título de las huestes de Roger Machado.

Con esos números, además de su sólido expediente con la selección nacional en eventos de primerísimo nivel,  el derecho captó la atención del club canadiense Capitales de Quebec, perteneciente a la Liga Can-Am, con el que se fue a jugar en 2015, junto a su coterráneo Yuniesky Gurriel, el holguinero Yordan Manduley y el santiaguero Alexei Bell. Lo que para él implicaba un momento inédito y trascendental en su trayectoria beisbolera, con toda la razón de jugar profesional, terminó siendo una pesadilla que hasta días de hoy le sigue apareciendo.

Había conseguido tres triunfos e igual cantidad de fracasos, su efectividad era muy buena, 3.12 y en 43.1 capítulos de labor propinó 34 ponches, con nueve boletos y dos cuadrangulares recibidos. Su equipo clasificó para la postemporada y en el segundo inning de un partido de esa instancia, el espirituano sintió un dolor insoportable que le imposibilitó seguir lanzando. Minutos después, los médicos de los Capitales le dirían que era una lesión causada por el sobreuso de su brazo de lanzar. Durante  la fase regular ya él había sentido algunas molestias, un aviso de lo que estaba por llegar.

Para hacer el cuento que muchos saben un poco más corto, al diestro de 31 años le colocaron un yeso a causa de una fractura de húmero y lo mandaron para Cuba. Eso fue en septiembre de 2015. Allá en la Isla se debatieron entre si lo pasaban por el quirófano o no, lo que al final nunca ocurrió y decidieron que el hueso soldara naturalmente. Ismel hizo una estricta rehabilitación y aplicó los procederes médicos, él creía posible su retorno para la Serie Nacional 57 y hasta un integrante del cuerpo de dirección espirituano declaró al semanario provincial Escambray que Jiménez progresaba satisfactoriamente y debía incorporarse en la actual contienda, un poco avanzado el campeonato, pero debía incorporarse.

Del dicho al hecho existe un buen trecho. Ismel ni siquiera se asomó para lanzar un inning durante la fase inicial de la justa, su equipo no clasificó y lo peor de todo es que se sabe poco o nada sobre su estado actual de salud. Preocupa que un lanzador con dos Clásicos Mundiales y de tanta importancia para un cuerpo de pitcheo nacional debilitado, regrese con otro cariz, es decir, bien alejado del estelar que fue. Hace más de dos años que no lanza oficialmente, se ha perdido las últimas tres Series Nacionales, ¿volverá Ismel Jiménez algún día a trabajar en el José Antonio Huelga?  (Nestor Perez)

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