Béisbol Cubano

Iday Abreu: un remedio para la crisis

La pasada Serie Nacional de Beisbol despertó las más colosales emociones para Granma. Los Alazanes de Carlos Martí entraron al hall de los equipos que han logrado ganar dos coronas de manera consecutiva en la pelota cubana, un resultado que le puso la guinda al beisbol en ese territorio, luego de varios campeonatos presumiendo de rosters con muy buenos jugadores, pero sin el empuje necesario para que su selección se incluyera en la crema y nata de este deporte en la isla.

Pero si en Granma los años 2017 y 2018 se han traducido en festejos cuando de beisbol se trata, un panorama desolador ha sufrido y sufre Cienfuegos, que desde hace cinco temporadas ha terminado por debajo de la décima posición y en la Serie 57 tocó fondo, al ser el peor equipo del torneo, con 34 derrotas y solamente 11 triunfos, dirigidos por el debutante Jesús Gómez.

Sin que eso fuera suficiente para calcular el pésimo estado de la pelota sureña al máximo nivel, cuando se efectuó la selección de los refuerzos para la segunda fase, esa provincia aportó un solo pelotero: Yusniel Ibáñez, quien robusteció a su territorio de origen, Pinar del Río.

Cuando faltan cuatro meses para que se escuche la voz de play ball en la contienda 58, el nivel de incertidumbre de los parciales cienfuegueros es grande, preocupados, sobre todo, por si podrán renunciar a los puestos sotaneros y escalar algún día cercano a su mejor lugar histórico, el cual no se pierde en la línea del tiempo ni mucho menos.

La razón que me llevó a escribir estas líneas es porque casualmente leí una información hace un tiempo en la que se hablaba del principal artífice de la actuación más brillante de la Perla del Sur en sus 41 apariciones en Series Nacionales. En 2011 los Elefantes lograron incluirse por primera vez en el podio de premiación y dos años después también, al repetir el tercer lugar, de la mano de Iday Abreu Ruiz, un hombre al que bastante tiene que agradecerle su provincia.

Su época como lanzador fue poco significativa, pues ganó 37 juegos, perdió 79 y su efectividad fue de 5.17 y lo más cerca que estuvo de integrar el Cuba grande fue en 1999, cuando militó en la preselección nacional para los Juegos Panamericanos de Winnipeg, tras saldo de nueve triunfos y seis fracasos.

Después de su retiro del deporte activo en 2003, de 2005 a 2008 estuvo en Venezuela como parte de la colaboración deportiva y a los dos meses le asignaron la labor de dirigir al equipo amateur de Barinas. Ese conjunto estaba en el puesto 23 del torneo y en tres años Iday lo elevó hasta el tercero, casualmente la misma posición que alcanzó anteriormente con el elenco cienfueguero en el Campeonato Nacional categoría 11-12 años.

Cuando cumplimentó su estancia en Venezuela y llegó a Cienfuegos, rápidamente le otorgaron la responsabilidad de ser el manager para la temporada 48 y sin dejarse intimidar por los precedentes nefastos —en tres de los últimos cinco campeonatos terminaron en el decimoquinto lugar—, se asesoró de glorias del beisbol cubano y en su debut logró mejorar un escalón y terminar en el puesto 14.

En la contienda siguiente la progresión fue palpable con el séptimo lugar obtenido, que sirvió de preludio a la medalla de bronce en la Serie de Oro, donde además condujo a su equipo a alcanzar 59 victorias, récord hasta el presente para un elenco sureño.

Si el trabajo de Abreu fue determinante para la obtención de ese tercer puesto y el que llegó dos torneos después, también es justo reconocer que tuvo el privilegio de dirigir a una generación pletórica de calidad, conformada, entre otros, por José Dariel Abreu, Yasiel Puig, Erisbel Arruebarruena, Darian Gonzalez, Yohan Moncada, Adir Ferrán, Pavel Quesada, Yoelvis Leyva, Noelvis Entenza, Jorge Hernandez y los establecidos Osvaldo Arias, Norberto González y Duniel Ibarra.

Pero en su último año como director, en la temporada 53, Cienfuegos tuvo un brusco descenso hasta el sitio 13, debido a la pérdida de varias de las figuras antes mencionadas, quienes decidieron salir del país con el fin de ser profesionales, retirarse en el caso de Norberto o la baja del receptor Ferrán a causa del recordado accidente en el que el habanero Stayler Hernández le propinó un batazo en la cabeza al terminar su swing en home. De un tirón todo confluyó para que los Elefantes cedieran el prestigio ganado, Iday concluyera su mandato y hoy Cienfuegos haya terminado siendo la Cenicienta del beisbol en Cuba.

En la pasada Serie Provincial, ganada por Aguada de Pasajeros, el mentor de 46 años estuvo al frente del elenco de Cruces, al que coló en semifinales. Aunque ya no queda prácticamente ninguno de los peloteros que un algún momento fueron claves bajo su dirección, habría que preguntarle a Iday Abreu si desearía volver a guiar la hoy maltrecha manada de Elefantes. (Marvin Lopez)

 

 

 

 

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