Béisbol Cubano

Humberto Ferrán: “Anglada y Carmona me ofrecieron la confianza que otros no me dieron”

Por DAVID DÍAZ

La idea de entrevistar a Humberto Ferrán Viaña (1 de febrero de 1979) fue una sugerencia de mi amigo Jesús Madruga. “Asere por qué tu no entrevistas a Ferrán, ese fue uno de mis alumnos más queridos cuando yo entrenaba muchachos en el Pontón”, me dijo Madruga y a los tres o cuatros días ya estaba conociendo detalles sobre la vida del receptor habanero, quien aparte de jugar con Metros e Industriales en Series Nacionales, fue uno de los incondicionales Guerreros de Centro Habana, quienes bajo la batuta del curtido José Luis Voz, llegaron a imponer una dinastía en las Series Provinciales de la capital.

Nacido en el Cerro y actualmente radicado en Miami, este jugador con historial en seis Series Nacionales, efectivamente  comenzó en el Pontón a los ocho años asesorado por Madruga y Nicolás. “Yo practicaba judo pero estaba pendiente al beisbol, me despertaba viendo a todos los muchachos que practicaban pelota corriendo por la pista y eso me llamaba la atención.  Un día Yasser Gómez me saludó y me preguntó por qué no jugaba y eso me gustó. Yo jugaba tercera base, pero en una ocasión Nicolás me dijo si yo podía suplir  la receptoría,  porque el cátcher titular se lesionó y yo le respondí que no había problemas con eso. Entonces me sentí bien allí y a partir de ese momento más nunca dejé esa posición.

“Cuando estuve en la categoría 10-12 años me eliminaron del equipo de  Ciudad Habana porque un entrenador de Plaza de la Revolución, llamado Pablo Pozo, me dijo que yo no era pelotero y eso me dolió mucho. Creo que él fue el eje impulsor de mi carrera. Ese mismo año llego a las pruebas de la EIDE y Felipe Barbería, que estaba al frente, junto con Armando Vega, me escogen. Al cabo de los 15 días recibo una carta, ese fue el momento más feliz de mi vida. Estaba recibiendo el premio de mi sacrificio y a partir de ese momento mi vida cambió.

“En el 13-14 Barbería fue mi entrenador junto a Luis Suárez y ese año -1993- fui elegido para el Campeonato Mundial Sub15 en Londrina, Brasil. Estaban Osmani Massó, Mijain González,  Serguey Pérez, Michel Enríquez y muchos más. El director era el camagüeyano Miguel Borroto y quedamos en primer lugar. Te diré que eso fue una de las cosas más importantes en mi vida, marcó un hito en mi carrera. A partir de ese momento todo fluyó.

“Además, te puedo mencionar a Yosvani Peraza, Yoan Carlos Pedroso, Norberto González,  Vicyohandry Odelín, entre otros. Pasó el tiempo y yo estuve a la espera, pero siempre me decían que yo era muy bajito para la receptoría, pero eso no me amilanó, al contrario, me dio más fuerzas para luchar. Después en los juveniles, Miguel Borroto me deja fuera y yo juego la Liga de Desarrollo con Armando Vega de director”, revela.

Por fortuna para ti, Guillermo Carmona estaba en su última temporada como director de Metropolitanos.

Ese año Guillermo Carmona dirigía los Metros, yo tenía tan sólo 17 años y estaba totalmente desilusionado del béisbol,  pero gracias a él llegué a las Series Nacionales en la temporada de 1998-99. Andrés García y Naranjo, a quienes conocía desde los juveniles, eran entrenadores de los Metros en ese momento. Me invitaron a participar junto a Yasser Gómez en la preselección y respondí a las expectativas en la Copa Antillana de Acero. Estaban como receptores Iván Correa,  Lázaro Carmona y Bárbaro Cañizares.

“Estuve un año con Carmona con los Metros y después pasé a  Industriales con el mismo director. Acto seguido estuve dos temporadas con Rey Anglada, luego fui pasado a los Metros con Juan Padilla, un año con Milián y después volví con Germán Mesa a Industriales. Con los Azules fui campeón dos contiendas, algo insuperable en mi carrera, pero también con ese equipo sufrí perder la final contra Santiago de Cuba, luego de estar delante tres partidos por dos. Eso fue un mal momento que nunca voy a olvidar. Para mí Rey Vicente, aparte de ser un gran director, es un hombre y gran amigo, sin dejar de reconocer a Carmona, que es como un padre para mí”.

¿Por qué consideras que tus números en Series Nacionales no fueron mejores?

“Creo que influyó mucho el machaque de mi tamaño, siempre fue un factor fundamental en toda mi trayectoria deportiva, por desgracia. Sin embargo, esa desventaja me dio la inteligencia que es mi mayor virtud”.

¿Carmona y Anglada como tus mejores managers?

“Sí, ellos me dieron toda su confianza y eso es fundamental en cualquier jugador y ser humano”.

Te retiras pronto del beisbol, ¿qué ocurrió?

“Mi última temporada fue con Germán y nunca me retiré. Lo que ocurrió fue que yo era el capitán de un equipo universitario que estaba a punto de salir para Canadá y el mismo día que fuimos a recoger los pasaportes, me llama alguien y me dice que yo no era confiable y me mandó a recoger mis cosas.  Pero eso no es lo más bonito, resulta que el que se quedó en Canadá  fue esa persona.  Por esa razón y otra yo pagué las culpas y decidí abandonar el beisbol que es mi vida”.

¿Qué haces actualmente?

”He hecho como todo cubano, de todo un poco. Pero actualmente estoy trabajando como manager en una mueblería, en la ciudad de Miami”.

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