Béisbol Cubano

Héctor Camejo: “Es muy difícil que el pitcheo de Industriales se recupere, por la sencilla razón de que está en crisis”

Hoy jueves, la Serie Nacional de beisbol cubana se toma una siesta, para mañana reanudar su calendario competitivo. Hasta este momento, Industriales marcha tercero en la clasificación general con balance de 42 victorias y 29 reveses, fundamentalmente, por la arrolladora actuación de la primera etapa, pues en esta segunda fase los azules han sido el peor equipo y marchan último, con ocho triunfos y 18 descalabros. En ello ha incidido mucho su lánguido pitcheo,  mustio en casi todos los apartados en  comparación con el resto de los conjuntos.

Tomando como referencia el segundo segmento del campeonato, el cuerpo de lanzadores de Industriales es el peor en efectividad, con 5.98, es al que más le batean, con .321, el que más imparables ha permitido, con 284, y el más bondadoso ofreciendo boletos (121). También ha sido el más dañado en cuanto a dobles, 45, y el segundo en jonrones permitidos, con 20. Igualmente, sus abridores marchan en la zaga.

Ante ese trance tan complejo del elenco habanero, conversamos con Héctor Camejo, otrora lanzador de Series Nacionales durante cuatro temporadas con elencos capitalinos y entrenador de pitcheo en dos contiendas de Industriales, por lo que es un juez fiable para dictaminar las causas de que el pitcheo de los Leones este así, pálido y preocupante.

Tienes la palabra… 

“Uno de los análisis que he apuntado en una libreta a través de la televisión es que no existe en el pitcheo de la capital y de muchos equipos de la Serie Nacional una concentración sobre la zona en que el bateador no debe conectar con facilidad y sigue siendo strike. Además, el pitcheo está descontrolado porque existen deficiencias en la biomecánica, utilizan muy poco la tabla de lanzar, que tiene 24 pulgadas y hay que recorrerla en todos sus espacios.

“Los instructores de pitcheo se creen que 12 semanas es suficiente y eso no es correcto, aparte, que para entrenar hacen falta recursos. También hay que trabajar sobre la base del control absoluto, pues ese es uno de los métodos que más resultados da. De diferentes formas salen las deficiencias, una de ellas es que vemos un marcador abultado y en un inning se pierde esa diferencia, entonces traen un relevo y es peor, luego a otro y es más malo todavía y así sucesivamente.

“Por otra parte, un pitcher con experiencia como Alexander Rodríguez en un partido contra Artemisa tirando recta y recta a Jorge Alomá, un hombre que jugó con él en Industriales y lo conoce bien. Al final, después de casi nueve rectas seguidas, se la botó y se fue arriba Artemisa. ¿Cómo se explica eso?  El pitcheo de Industriales tiene que mejorar porque la mayoría son jóvenes, pero no han entrenado lo suficiente para conquistar la zona de strike, la zona de conteo, la zona de repertorio.

“Muchos pitchean diagonal, cayéndose para primera le tocan la bola por tercera y no cogen a nadie, encima de eso, están los descontroles con bolas que parecen más que bolas, lo que pasa es que aquí el arbitraje se equivoca mucho, contrario a Grandes Ligas que los fallos son milimétricos, pero están en zona. También existe el capricho de los pitchers, que no piensan y no están identificados con su próximo lanzamiento, que es el bueno, el que obliga al bateador a cuestionarse qué vendrá.

“El entrenador de bullpen, para mí, es más importante que el que está en el banco, porque es el que prepara al lanzador y le dice se te quedó en este inning fulano, mengano y ciclano, acuérdate que hay que tirarle esto o lo otro. Además de cerciorarse de su zona de pitcheo y calentarlo con tiempo, no sacarlo apresurado.

“Si queremos tener un beisbol de resultado, hay que cambiar ciertos estatutos, porque nuestro pitcheo cada vez es más pobre y lo vemos tanto en la Serie Nacional como en eventos internacionales. ¿Dónde está la finca que hace falta en la que podamos decir que tenemos siete, ocho o nueve pitchers buenos? La Comisión Nacional es la encargada de reclutar lanzadores por provincias y de encontrarle una solución a por qué no hay pitchers en Cuba.

“Te repito que a la Serie Nacional no se va a aprender, se va a desarrollar o perfeccionar el conocimiento que se ha alcanzado en las categorías anteriores; hay que copiar lo bueno del beisbol de Grandes Ligas y  los peloteros jóvenes necesitan ser atendidos”.

¿Confías en una recuperación de Industriales?

“Creo que va a hacer bastante difícil la recuperación, sobre todo porque hay que clasificar entre los cuatro primeros y para eso hay que ganar más de lo que se pierde, y si se sigue perdiendo y los equipos de abajo ganan, la clasificación puede desaparecer. No se puede dejar para después la recuperación, este es el momento de ganar, ganar y ganar, o al menos llevarte un 2-1 en cada subserie.

“Es muy difícil que el pitcheo de Industriales se recupere, por la sencilla razón de que está en crisis. Crisis psicológica de que no pueden con los bateadores, porque cuando vienen noble, los palos llueven, por lo que es un pitcheo diezmado el de los azules. Hace falta un psicólogo estelar o un entrenador muy capacitado para sacar del bache a esos lanzadores y levantarle el estado anímico, porque el pitcher es el jugador que controla el partido, de quien depende los porcentajes más altos para ganar.

“Igualmente hace falta hacer un trabajo muy serio, con tiempo, con calma, entre lanzador y cátcher, porque los receptores no son buenos pidiendo, porque les estoy haciendo un estudio entre lanzamiento y lanzamiento y en la zona dónde piden y es increíble lo que resulta.

“¿Te has preguntado cuántas carreras hay que hacerle a un pitcher para que gane? Hace poco vi un partido que ganaban por cinco y de pronto, borrón y cuenta nueva”.

Por último, amplíame sobre un mal que sufren no solo los lanzadores de Industriales, sino muchos de Cuba. La incapacidad de tirar el envío correcto en dos strikes sin bola…

“Lo más difícil es poner al bateador en dos strikes y lo más fácil es engañar al bateador en dos strikes. Aquí hay lanzamientos que no se tiran, entonces hacen un envío malo, luego otro, y cuando vienes a ver el bateador está en un conteo parejo, algo totalmente inexplicable, y listo para que se la pasen por el medio y dar el batazo. Aquí nadie cierra duro y pegado a la altura de las letras, pegado y por arriba del brazo, porque cuando tiran de lado el bateador se quita y es bola.

“Cuando tienen en el bolsillo al bateador en dos strikes sin bola, no saben cómo engañarlo. Mi hermano mira, el pitcher que en ese conteo no domine está fastidiado, porque en ese conteo no batea nadie. Es lo que te hablaba del control del repertorio y de la utilización del principal lanzamiento, que es el uso inteligente de la cabeza”. (RCD)

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