Otros Deportes

Guillermo Rigondeaux y la pelea de su vida

Por DAVID DÍAZ

Pan y circo es lo que pide la gente. La frase romana es un adhesivo en las bocas de casi todos los seguidores del boxeo rentado, y aunque con menos portavoces, los hinchas del pugilismo amateur también reclaman en altas dosis el entretenimiento. El intercambio continuo de dos exponentes encima del encerado –sin tapar el sol con un dedo- es lo que levanta a la afición de sus asientos, los invita a lanzar cuanta frase estimulante o aberrante les baje de la mente, es el termómetro ideal para calcular la temperatura de una pelea espectacular, muchas veces.

Claro que un combate con esos matices es garantía de pabellón lleno y de un público cada vez mayor que pague por lo que ve desde sus televisores. Así funciona el negocio del boxeo profesional en cualquier paraje y entender eso ha sido un proceso desacelerado para Guillermo Rigondeaux, quien parece que, en definitiva, le “cogerá el golpe” a lo que se impone.

Por estos días entrenó en el cuartel general de Floy Mayweather, invicto en 49 presentaciones y quizás el boxeador más popular de este siglo. Mayweather lo acogió familiarmente y le ofreció valiosos consejos de cara a su pelea de mañana, la de su vida, tal vez, por varias razones.

Cuando Rigo suba al encerado frente al mexicano Moisés Flores, después de once meses y un día de su última pelea en Inglaterra ante el anfitrión James Dickens, lo hará con sus golpes fijados en mantener un invicto que se extiende a 17 victorias, pero, por encima de cualquier cosa, en ese desafío él defenderá su cinturón de la Asociación Mundial en 122 libras y ha anunciado que buscará una estrategia de combate que contribuya a sacudirse un poco de encima ese sambenito de peleador poco atractivo sobre el ring.

“Algunos dicen que no soy entretenido, pero no es mi culpa que una vez que mis oponentes sienten mi poder, comienzan a correr y dejan de tirar golpes”, declaró a El Nuevo Herald el santiaguero, uno de los mejores boxeadores que he visto, tanto amateur como profesional, y considerado por Andre Ward (31-0-0, 15 KOs) y Mikey García (36-0-0, 30 KOs) el mejor libra por libra del mundo, en una prueba de que si ambas voces, certificadas y respetadas para pronunciar todo un tratado de este deporte, se articularon de esa forma sobre el cubano, es porque ven en él un gallo con plumas de oro.

Pero es incuestionable que eso no basta, ni tampoco la limpieza de su esgrima boxística, ni haber sido doble campeón olímpico y escasamente derrotado cuando competía en Cuba y por Cuba. Tampoco importa que Guillermo en su recorrido profesional tenga aval de siete triunfos en pleitos de campeonato, ni cuatros victorias ante titulares y exmonarcas del orbe. O aquel célebre combate en 2013 ante el filipino Nonito Donaire en el que Rigondeaux fue de punta a cabo el pugilista que hablan Ward y García.

El morbo es inherente al ser humano y hasta lo más desagradable puede gustarnos. El boxeo, per se, es un deporte morboso, quizás el segundo más, detrás de la UFC. Por eso los golpes hacen falta y ver rodar la sangre también para otros, sin pecar de violento, pero es que ese es el hilo de Ariadna hacia los carteles. Ya veremos cómo le va a Rigondeaux como fajador ante Flores mañana, un duelazo de invictos que será visto por Pay per View.

Pero, ¿quién es Moisés Flores?

Primero que todo les digo que su combate ante el indómito será el más exigente que haya enfrentado en su vida, aunque suene casi a perogrullada. De sus 25 victorias, 17 por KO, el atleta de 30 años solamente tiene importantes triunfos ante el namibio Paulus Ambunda (24-2-0, 10 KOs), el argentino Luis Emanuel Cusolito (24-2-0, 19 KOs) y el colombiano Oscar Escandón (25-3-0, 17 KOs).

Chucky Flores es el actual interino  de la AMB y es bastante probable que su invicto caiga al suelo. De hecho, el campeón mundial cubano en el amateurismo y con amplia experiencia cuando fue profesional, el santiaguero Ramón Garbey, declaró a Cronodeportes, categóricamente, que Rigondeaux lo noqueará.

Sin embargo, hay que esperar a que los dos estén encima del cuadrilátero y comience el primer asalto, como expresó Guillermo, impulsado por las postergaciones que ha sufrido su combate. Ahora, repito, a esperar, aunque yo, si bien no me inclinó por el nocaut, sí tengo la seguridad –casi- que el santiaguero mantendrá la casilla de derrotas inalterable. (Con foto de USA TODAY Sports)

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mas Vistas

To Top