Béisbol Cubano

Gianni Zayas: el cubano del que nadie habló y le ganó a Cuba en la Liga Can-Am

Por YOSVANI PEÑA

El 20 de junio de este año la selección cubana de beisbol recibió su novena derrota en la Liga Can-Am con marcador de 15-4, torneo que ha invitado en las dos últimas temporadas a un representativo de nuestro país, aunque el balance no ha sido halagüeño. Ese día vio perder al lanzador villaclareño Alain Sánchez, mientras que por la puerta ancha salió el derecho Gianni Zayas, uno de los puntales del staff de los Mineros del Condado de Sussex.

Después de ganar tres partidos y caer en igual número de encuentros, Zayas conquistó su cuarta sonrisa a la sazón con magistral labor monticular en seis entradas, en las que permitió solo cinco imparables, regaló un boleto, propinó cuatro ponches y no toleró ninguna anotación. Al irse a las duchas,  el relevo estropeó la blanqueada y terminó recibiendo las cuatro carreras del choque.

Pero, ¿a qué viene que se traiga a colación al tal Zayas, un lanzador que, como tantos, ha sabido lo que es vencer a Cuba? Sin más buscar, allí descansa el quid del asunto. Gianni Zayas es un pitcher cubano que le ganó a su propio país. Es el cubano del que nadie habló en la concluida Liga Cana-Am, pues era conocido que allí intervinieron ocho compatriotas suyos: Yurisbel Gracial, Yordan Manduley, Lázaro Blanco, Miguel Lahera, Julio Pablo Martínez, Alexander Ayala, Rubi Silva y Raydel Sanchez, estos dos últimos los únicos que andaban por su cuenta.

De Zayas se ha escrito bien poco en cuanto a sus orígenes. Según la página oficial del circuito norteño, es oriundo de la central provincia de Ciego de Ávila y se fue de Cuba muy joven, cuando era apenas un niño de dos años de edad. Tiene un hermano que también jugó pelota, Gilberto Zayas, y que marchó de la Isla con 10 años en 1993.

En el presente Gianni tiene 24 años, pues nació el 18 de abril de 1994. Tras no jugar pelota organizada en 2016, los Mineros se hicieron de sus prestaciones para la campaña que hace poco concluyó, en la que su plantel terminó en la cuarta plaza, tras caer en semifinales ante los campeones Capitales de Quebec. Por sus actuaciones hasta la segunda mitad del julio fue convocado al Juego de las Estrellas que su liga realiza cada año contra lo mejor de la Liga Independiente American Association. La de esta edición se efectuó el 25 de julio en el RCGT Park en Ottawa.

Durante la fase clasificatoria y la postemporada logró nueve victorias y once reveses para la causa de los Mineros, con efectividad de 3.72, participó en 26 juegos y abrió 17 y registró 76 ponches y 43 boletos en 111.1 entradas. No deben existir inconvenientes para que su club le renueve el contrato de cara a la contienda de 2018.

Antes de arribar por primera vez al beisbol canadiense, el cubano intervino de 2013 a 2015 en circuitos universitarios estadounidenses, en los que ganó siete veces, cayó en tres, su promedio de carreras limpias quedó en 4.95, lanzó en 33 choques y propinó 84 ponches y 55 boletos en 91 entradas de labor.

Desde que se graduó en 2012 de la Universidad de North Bergen estuvo en los planes de dos organizaciones de Grandes Ligas. En la 29ª ronda del Draft amateur de 2014 fue elegido por los Cachorros de Chicago, luego de muy buenos desempeños para el Seminole State College de Florida, pero decidió no firmar y extender su talento a la Universidad Internacional de Florida.

Al pasar un año con ese centro docente del sur de Estados Unidos, los Marineros de Seattle lo seleccionaron en la 35ª ronda del Draft. Pero su estancia con la franquicia fue efímera, al registrar efectividad de 12.00 en 15 desafíos como relevista, y en igual cantidad de entradas propinó 24 ponches, aunque ofreció 12 transferencias, con tres jonrones recibidos y 20 carreras limpias permitidas en la Arizona League, nivel Rookie.

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