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Gianni Infantino en Cuba, ¿todo bien?

Si algo hay que destacarle al presidente Gianni Infantino es que hizo más en Cuba  que el suizo Blatter, defenestrado públicamente por malas gestiones en su administración de la FIFA.  Haciéndose el sueco, digo el suizo, Blatter posó para las fotos con una pala y se fue presuroso para el auto último modelo y con aire acondicionado parqueado en las afueras de La Polar capitalina. Blatter no era un tipo simpático, por más que Luis Hernández, el mandamás del fútbol cubano, le sonriera y plastificara su tampoco nada carismático perfil. Blatter no se preguntó por qué La Polar estaba en franco derrumbe, por qué le llevaron a ese sitio donde no había nada, solo una pala. Pero claro, Blatter tenía otras islas en la cabeza.

En cambio, Infantino, que lleva poco más de un año en el puesto de Blatter, dio una conferencia en el pleno sol habanero, habló de sueños y se permitió sudar tras un balón en el recién inaugurado césped artificial. Por más señas, lo único nuevo de esa histórica cancha. Primer hecho comprobado, los italianos son más apegados al Caribe que los suizos. Pero Infantino desconoce que el deporte cubano vive una crisis descomunal y el fútbol en especial es un patito feo de cuentos para dormir niños.

Solo hay que mirar que lo que llaman canchas de cada municipio no lo son. La “Bombonera” de Pinar es un sepulcro, pasto para caballos, porque hace siglos que los pinareños no son la sombra de lo que fueron. La canchas de Minas o Manatí son una falta de respeto para esa palabra, y la de la Cuna del Fútbol, Zulueta, se pierde entre lo que significa un partido cada 3 o 4 semanas. ¿Eso es desarrollo del fútbol? ¿Cómo se explica que Infantino no cuestione las condiciones para la práctica del fútbol en Cuba, qué no cuestione la administración de Luis Hernández y René Pérez, eternos en el poder? Hay muchas interrogantes que no tienen respuesta, como el hecho de que no se interese por el Campeonato Nacional, ni siquiera visite la cuna del fútbol. Vaya, pudo mostrar un poco más de interés histórico.

Eso sí, utilizó la vieja y funcionable táctica de dar esperanzas a esos pobres cubanos, que están pasmados ante lo nuevo.

“Cuba tiene un talento natural para practicar deportes. La única cosa que tenemos que hacer es canalizar y estructurar esta pasión y talento (…), con el sueño de participar en el mundial de 2026”. Infantino creyó que nos tragaríamos el anzuelo.

La FIFA le entrega a Cuba más de un millón de dólares para el desarrollo del fútbol, pero apenas esta temporada se hicieron uniformes nuevos para el Campeonato Nacional. No obstante, los directivos de la Asociación Cubana de Fútbol se pasean por la Isla en carros alquilados (se les rompió la guagua del INDER), pagados en la moneda dura. Los atletas en cambio, de sus bolsillos, tienen que comprar a particulares en las gradas, como sucede en Zulueta, los spikes que su Federación no les da. Y eso es el primer torneo. Entonces Infantino, ¿a qué fuiste a Cuba? (Ignacio Valenzuela, con foto tomada de: http://www.worldsoccer.com)

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