Ligas Menores

El fin o el renacer de Héctor Olivera

Por DAVID DÍAZ

(Con foto tomada de MLB.com)

Ya yo estaba sobre aviso, pero fue definitivamente en el segundo Clásico Mundial de beisbol en 2009 que supe que el nombre de Héctor Olivera Amaro tendría un matrimonio vitalicio en el listado de mejores jugadores cubanos que han pasado por el filtro de mis ojos. En aquel entonces y en el instante que traigo a colación, todos los elogios y la espectacularidad quedaron entre santiagueros.  Ustedes deben recordar, sin mucho esfuerzo, uno de los choques del Clásico en que el camarero Olivera junto al torpedero Luis Miguel Navas protagonizaron una de las mejores jugadas defensivas que recoge la historia de este importante evento.

De tan magistral, era como un disco rayado la jugada de ellos en la TV Cubana y en Internet.  Pero Olivera, hijo de un destacado pelotero cienfueguero de igual nombre, más que un gran defensor, tenía sus mayores virtudes bate en mano y eso lo demostró ampliamente en su transcurso por las Series Nacionales y en los cuantiosos equipos Cuba que conformó.

Con el uniforme de las Avispas santiaguera salió al ruedo en 10 Series Nacionales, jugando mayormente la segunda base y también pasó por cuatro posiciones más. Sus estadísticas necesariamente lo colocan entre los 10 mejores bateadores de la Isla del siglo XXI, pues, entiéndase, que promedió para .323 (1020 inatrapables en 3160 oportunidades), 185 dobles, 30 triples, 105 cuadrangulares, 494 remolcadas, su frecuencia de ponches fue casi cada 11 turnos y salió al robo 90 veces y cumplió su objetivo en 59.

A esos guarismos, también hay que agregarle los méritos de culminar en varias temporadas como líder en determinados departamentos y ocupar, generalmente, posiciones de responsabilidad en la alineación santiaguera, en tiempos que existían en esa provincia peloteros de un nivel elevado.

En eventos extrafronteras imitó su quehacer en los torneos domésticos, y entre tantas lides que intervino, escogí seis para corroborar su talento (Juegos Olímpicos de Beijing 2008, II Clásico Mundial, Copa Mundial de 2009, Campeonato del orbe Universitario, Premundial 2010 y Copa Intercontinental).  En cada uno de ellos bateó por encima de .310, tuvo más de 15 veces al bate y trajo para home al menos un compañero. De modo genérico promedió .404, se apuntó 33 impulsadas, conectó tres jonrones, cuatro triples, 14 tubeyes y 69 imparables, anotó 40 carreras y resultó electo MVP de la Copa Intercontinental e incluido en dos All Stars.

Dueño de las cinco herramientas necesarias para llegar a las Mayores,  un día salió de Cuba con toda la experiencia posible para jugar en ese beisbol, algo que fue real el 1 de septiembre de 2015 y en dos temporadas con los Bravos de Atlanta tuvo 30 encuentros,  con promedio de bateo de .245, dos jonrones y 13 remolcadas.

Pero su carrera a ese nivel sufrió un fuerte stop en mayo de 2016, al ser suspendido por varios partidos debido a que fuera arrestado el 13 de abril en un hotel en la periferia de Washington -donde los Bravos estaban de visita- y acusado de agredir a una mujer.

Al cumplir esa sanción, su regreso a los terrenos, como era de esperar, ocurrió con más penas que glorias. La MLB ha demostrado tener mano dura con la violencia de género y tal vez por otras razones, su organización lo dejó atado a la agencia libre, por lo que jugó con los Cangrejeros de Santurce la Liga Invernal de Puerto Rico y sus estadísticas allí quedaron lejos de la clase de pelotero que fue en Cuba.

Actualmente camina sobre la cuerda floja en pos de recuperar su lugar en las Mayores. Sin vínculo con ningún plantel de ese circuito, está involucrado con uno de los peores equipos de la Liga Independiente del Atlántico, los Skeeters de Sugar Land, con los que ha jugado 35 desafíos, batea .301 (41 imparables en 136 oportunidades), seis dobles y dos jonrones, junto a 13 remolcadas.

Con 31 años, el jugador indómito trabaja a brazo partido por rescatar la imagen –o parte de ella- que condujo a los Dodgers de los Ángeles a pagar por él 62.5 millones de dólares.  Aunque a veces el factor edad no es un impedimento en la búsqueda del reencuentro con la Gran Carpa, son otros los hándicaps que pesan sobre los hombros de Olivera, inmerso en un momento de su vida en el que necesita convencer a los entendidos que la brillantez de su carrera no se ha ido por el grifo. e una de las principales cartas de bullpen cubano.

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