Historia

Falleció Edwin Walters: la montaña del Central España

Víctima de un infarto falleció en la mañana del pasado martes 24 de abril en el central España, del municipio matancero de Perico, donde residía, Edwin Walters Porteu, el hombre que inició el listado de los líderes de bateo de los Campeonatos Cubanos de Béisbol en 1962, luego de ser abolido el profesionalismo en la Isla.

Los que tuvimos el placer de conocerlo y verlo jugar no podremos olvidar su enorme figura de seis pies y seis pulgadas de estatura, sus enormes conexiones y altos averages, pero además, su sencillez y conocimientos a la hora de enseñar a los futuros jugadores que entrenó durante más de 15 años, después de su retiro como jugador.

Disciplinado al máximo, Walter fue también un padre ejemplar que junto a su esposa Zenaida inculcaron a sus hijos Ulises, Marcos, Edwin e Ivón, las mejores enseñanzas para contribuir a que fueran buenos ciudadanos y excelentes personas.

Como jugador tuvo notas sobresalientes en los campeonatos azucareros de Camagüey, su provincia natal, siendo aún muy joven; en la fuerte Liga de Pedro Betancourt; en la de Quivicán; en las Series Nacionales del Béisbol Revolucionario, sobre todo en la primera, donde acaparó el liderazgo de bateo con 367 de promedio vistiendo la franela del campeón Occidentales, que lo llevó a integrar el equipo Cuba a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Jamaica, en 1962, entre las más significativas.

Edwin Walter nació en Céspedes, Camagüey, el 13 de abril de 1935, por lo que recientemente había cumplido 83 años de edad.

De una conversación que sostuvimos poco antes de su cumpleaños, recordaba las etapas más importantes para él en el béisbol y sus inicios: “de niño empecé a jugar como todos los muchachos, con peloticas de goma, de cajetillas de cigarro, de aserrín, hasta los doce años. Quiero aclarar que mis padres eran jamaiquinos. A esa edad fui cargabates del equipo del central y un día cuando ya tenía 15 años, faltaron dos peloteros y el manager, Lorenzo Alderete, que ya me veía batear fuerte en las prácticas me dijo que si quería jugar y así empecé. Al siguiente año, 1952, ya comencé como titular con el equipo.

Durante tres años estuvo con el Céspedes, hasta que en 1955 va a jugar con el central Stewart y conoce a Alejandro Eiriz, lanzador que jugaba en la Liga Atlética Amateur y le dice que si quería ir con él para el central España, en Matanzas, y rápidamente aceptó.

“Debuté en el 56 con el equipo y mi primer juego fue en Jovellanos frente a la Pasta Gravi. Lo hice bien al bate y me quedé hasta 1960 en el último campeonato de la Liga de Pedro Betancourt. En mi debut Mariano Álvarez fue tremendo al bate ese año y se llevó la triple corona y Eiriz fue líder entre los lanzadores. Mi mejor año en esa fuerte Liga fue en 1958 cuando me llevé la triple corona de bateo con 451 de promedio, cuatro jonrones y 21 carreras impulsadas.”

Así llegó Walter a Matanzas y formó su familia a la vez que seguía jugando con su equipo del central España. En sus cinco años en la Liga de Pedro Betancourt el Gigante de Céspedes promedió para 360 de average, sólo superado por Mariano Álvarez, quien en igual tiempo promedió 421.

Sin embargo, lo que siempre lo llenó de regocijo fue aquel campeonato de bateo de la primera Serie Nacional: “yo vine a conseguir el título en mi última vez al bate, porque de día jugaron Orientales y Azucareros y Ramón Echavarría bateó de 4-4 y se me fue encima. Yo no abrí jugando esa noche, recordaba, tenía un dedo inflamado, pero el director del equipo me dijo que si le hacía falta un emergente me iba a llamar. Y así fue, vine de emergente y conecté un jit que me dio el título de bateo en ese histórico certamen”.

Edwin Walter Porteu será recordado siempre porque tuvo la virtud de ser bueno como pelotero y como ser humano.  (Francisco Soriano/Radio 26)

               

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mas Vistas

To Top