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Evaluando al Clásico Mundial de Béisbol de 2017

El Clásico Mundial de Béisbol de 2017 ha terminado, con la categórica victoria de Estados Unidos, coronándose por vez primera en este tipo de certámenes. Como mismo ha sucedido en todas las anteriores ediciones, se han dado a conocer ganadores de premios, el All-WBC Team y los líderes individuales. Junto con el Equipo Ideal del Clásico Mundial de Béisbol, se dio también a conocer el Jugador Más Valioso, que correspondió a Marcus Stroman, siguiendo su valeroso esfuerzo de seis entradas con un hit en el partido decisivo.

Nosotros, en el séptimo aniversario de Universo Béisbol (fundado el 23 de marzo de 2010), hemos decidido hacer algo que en ocasiones ha traído mucha polémica: haremos una selección de lo que consideramos se ubica entre lo mejor (y lo peor) del #WBC2017.

Equipo más impresionante: Sería muy fácil escoger a Estados Unidos como el mejor equipo, pues fueron precisamente los que mejor lo hicieron cuando de verdad hacía falta… igualmente podría hacerse el intento con Puerto Rico, quien tuvo un margen de carreras más que convincente antes de llegar a la final. Pero el equipo que de verdad vendió caras todas sus derrotas fue sin dudas y logró además demostrar estar en una forma envidiable fue el de Holanda. De sus tres derrotas, dos fueron por dos carreras, una por la mínima y dos llegaron por la Regla Schiller. Cayeron en la primera ronda 4–2 ante Israel (y luego los vapulearon en la segunda), perdieron en la segunda ronda ante Japón en extra-innings por dos carreras, y quedaron tendidos en la semifinal (también con regla de desempate) ante un equipo de Puerto Rico que había paseado la distancia (y había vencido más de una vez por abultado marcador) en las dos primeras vueltas.

Equipo más endeble: Indiscutiblemente, y pese a que conjuntos como Canadá y Tapiéi de China también se fueron sin hacer la cruz en el casillero de las victorias, China fue y ha sido POR MUCHO TIEMPO la nota discordante del @WBCBaseball. En 2006 asestaron una sorprendente derrota a Taipéi y en 2013 eliminaron a un Brasil que le plantó cara a Cuba y a Japón, pero en esta ocasión demostraron de qué estaban hechos verdaderamente, y lograron pisar el plato solamente en un partido en el que Japón ya estaba asegurado como puntero y no tenía nada que hacer gastando su mejor pitcheo para asegurar una victoria que ya tenían en el bolsillo.

Equipo sorpresa: Pese a que contaba con jugadores norteamericanos, y que fue el único equipo que no presentó pelotero alguno nacido en el país, Israel, con su resultado como líder del Grupo A y su posterior ubicación final por delante de Cuba en el standing final fue sin lugar a dudas la sorpresa del certamen. Victorias ante Corea del Sur, Taipéi de China y Holanda en la primera ronda, más el triunfo sobre Cuba en la segunda ronda, fueron elementos más que suficientes para honrar la condición de sorpresa. Colombia también aparece como un fuerte candidato.

Equipo “cool”: Vamos, que todo el mundo sabe que las cabezas teñidas del equipo de Puerto Rico cautivaron a toda su nación y mandaron a muchos fanáticos a aparecerse en el Dodger Stadium con la cabeza cubierta de una peluca rubia y una gorra boricua. Los puertorriqueños se divirtieron de lo lindo (excepto en el último choque) y no solo en la Isla del Encanto robaron corazones.

Equipo decepción: Si bien Cuba se despidió con un escandaloso KO ante Holanda, Venezuela quedó nuevamente por debajo de sus posibilidades y fue apabullado dos veces, y ni Canadá ni Taipéi lograron celebrar triunfo alguno, el equipo que de verdad decepcionó en este WBC fue Corea del Sur. Ganadores del #Premier12 de la @WBC (Confederación Mundial de Béisbol y Softbol, por sus siglas en inglés) los dueños de la segunda mejor liga de Asia venían con pretensiones de dominar su llave y en el peor de los casos quedar en segundo detrás de Holanda. Pero una derrota ante Israel en extra-inning durante el debut frente a Israel, y el revés ante los tulipanes los envió a la eliminación y tuvieron que jugarse el todo por el todo ante Taipéi de China para lograr su clasificación automática para el próximo certamen. Lo peor de todo es que esto aconteció nada menos que en su propia casa, pues fueron, con el Gocheok SkyDome de Seúl, los anfitriones del Grupo A y anclaron en el lugar 11.

Mejor grupo: Sin lugar a dudas, teniendo en cuenta que fue el único que llevó a un desempate, pese a la polémica, y que tenía las características de grupo enredado desde el principio, fue el Grupo D. Con la presencia de tres potencias latinas y un “atravesado” (demostrado en el pasado WBC) equipo de Italia, el Estadio Charros de Jalisco fue testigo de una disputa que dejó a Puerto Rico invicto y a México, Venezuela e Italia empatados en segundo lugar. La regla de desempate provocó que los venezolanos pasaran a un partido extra contra Italia, despertando la ira de los mexicanos que incluso emitieron una protesta formal que no hubo lugar.

Peor grupo: Aunque todo se decidió en el penúltimo partido del Round Robin, el Grupo B, con sede en el TokyoDome, fue el menos convincente de todos. El equipo chino apenas hizo fuerza (solamente tres innings con empate a cero ante Cuba) y los cubanos no dieron muestras de casi nada de los que les caracterizó en el pasado. Japón paseó relativamente la distancia y Australia tuvo destellos de ímpetu ante Cuba, pero todo quedó marcado por la debilidad y la falta de competitividad del equipo chino, plantel que solamente pisó la goma una vez en toda la competencia.

Mejor sede: Con 415,666 asistentes en dos rondas (206,534 en la primera y 209,072 en la segunda, ambas mejores que cualquiera de los demás estadios), el Tokyo Dome se llenó en todos los partidos en los que jugó Japón, y llevó varios fanáticos a los otros encuentros. Tres veces (en los tres choques del Samurai Japan) superaron la cifra de 40 mil asistentes, y en los dos restantes juegos de Cuba vendieron más de 30 mil entradas. El juego menos visto fue el de Australia y China, con poco más de tres mil, pero esto se debía a la poca competitividad de los contendientes.

Peor sede: El partido de la final en el Dodger Stadium casi tuvo la misma cantidad de fanáticos que todos los encuentros celebrados en el Gocheok SkyDome de Seúl, sin dudas, la peor sede de la competencia. Solamente dos encuentros superaron a los 15 mil asistentes, y tuvieron la más pobre audiencia de un juego en todo el certamen, con 2,737 en el partido entre Holanda e Israel. La poca asistencia de público llevará de seguro a los organizadores del WBC a buscar otra tribuna para 2021… ¿Holanda, tal vez?

Mejor cuadrangular: El cuadrangular de Nelson Cruz en el octavo inning del partido en el que República Dominicana superó un déficit de 5–0 para vencer a Estados Unidos en el encuentro de la primera ronda, entre dos potencias que se pintaban para ser de las que discutieran la corona. Esto provocó que sin dudas este encuentro fuera considerado por muchos el mejor del certamen.

Mejor juego: Luego de algunas imprecisiones ofensivas (más un despierto Yadier Molina) en el primer inning, Wladimir Balentien pegó jonrón de dos carreras y Puerto Rico reaccionó con vuelacercas de Carlos Correa y T.J. Rivera para tomar la delantera. El juego entre Puerto Rico y Holanda se mantuvo 3–2 hasta que dobles de Balentien y Shawn Zarraga empataran el encuentro y casi llevaran a Holanda a la delantera, pero se evitó gracias a Javier Báez y nuevamente ‘El Yadi’. Un elevado de sacrificio de Eddie Rosario en Regla Schiller abrió las puertas de la final a los boricuas en un partido de defensa hermética, excelentes robos de base, bloqueos magistrales, bateo oportuno, relevos de tensión y hasta “calentura” por pelotas pegadas.

Mejor ronda: La semifinal, que presentó no solo dos excelentes juegos de una carrera, sino ofensiva oportuna, relevos excelentes, equipos aprovechando todo. Holanda tuvo parpadeos en el corrido de bases y eso fue letal para ellos ante Puerto Rico, Japón falló a la defensa y por ahí mismo se les “coló” Estados Unidos. Pero en sentido general fueron juegos microscópicos, que estuvieron reñidos todo el tiempo, y en los que ningún equipo duró más de una entrada con ventaja de más de una carrera.

Bateador más impresionante: Con cuatro jonrones, 10 anotadas, 16 hits y 12 empujadas, Wladimir Balentien demostró que podía batear no solamente en Japón. Un empuje ofensivo brutal, incluyendo quedarse a un triple de la escalera en el partido de la semifinal ante los boricuas, le valieron al fornido jugador originario de Curazao terminar en el Todos Estrellas de la justa. Además de mostrar mucha vergüenza deportiva y aparecer en momentos y juegos de presión, ‘Coco’ no decepcionó a los cientos de fanáticos que fueron a verle y apoyarle en cada partido efectuado en el TokyoDome.

Lanzador más sorprendente: Con varias salidas de relevo y una como abridor ante Japón, el israelí Josh Zeid se coronó como líder en efectividad. Su rendimiento le valió además para unirse a Kodai Senga y al MVP Marcus Stroman como los tres lanzadores del Equipo ideal del Clásico. Zeid fue extremadamente importante para la ubicación de su equipo, como sexto lugar de la justa, por delante de Cuba y Venezuela.

Jugador decepción: Con un palmarés que lo encajaba en el Todos Estrellas histórico del WBC previo a la competencia, el cubano Frederich Cepeda pudo hacer muy poco por la causa de su equipo. Apenas un indiscutible, y con un crucial boleto antes del grand slam de Alfredo Despaigne contra Australia, fueron las únicas notas sobresalientes de quien es considerado por muchos el mejor bateador en la historia de la selección nacional cubana, y uno de los que mejor historial presentaba en todos los Clásicos Mundiales.

Mejor imagen: El saludo de Manny Machado (quitándose el casco y saludando al jardinero central) luego de que su compañero de equipo en los Baltimore Orioles Adam Jones le robara de manera descarada un cuadrangular en el juego de eliminación entre República Dominicana y Estados Unidos es sin dudas algo para guardar como muestra del respeto entre rivales. Otra que se acerca es el abrazo de Yadier Molina a Wladimir Balentien cuando los boricuas eliminaron a los tulipanes, luego de que el partido de semis se calentara por una pelota pegada de Edwin Díaz al toletero holandés. Otra muy buena es cuando Yadier Molina canta él mismo un out en home luego de un tiro desde los jardines.

Peor imagen: ¿Bromean? La despedida de Cuba con un fuera de combate en una segunda ronda sin victorias, luego de décadas de dominio internacional y excelentes ubicaciones. El torneo completo fue horrible para los cubanos, pero no decepcionante porque algo así era esperado. Lo que nadie esperaba era que los holandeses los vapulearan de manera categórica y les regalaran una triste despedida.

Lo mejor del WBC: El triunfo de Estados Unidos, sumado al crecimiento del certamen (y que posiblemente lo haga aún más luego de esta victoria) viene siendo lo mejor de este torneo. Los gringos supieron sortear dificultades en las dos primeras rondas y vencer en la ronda de campeonato a los dos conjuntos invictos que quedaban en competencia. Sin tal vez el mejor conjunto que han mostrado en estos certámenes, supieron venir de abajo y coronarse en la competencia.

Lo peor del WBC: La segunda ronda de Cuba… sobran los comentarios. (Reynaldo Cruz)

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