Historia

De los anillos de los peloteros cubanos en las Series Mundiales

El Duque Hernandez.

El Duque Hernandez.

Como es conocido, los Chicago Cubs ganaron el título en la Serie Mundial de Béisbol 2016 al vencer a los Cleveland Indians en una épica porfía que llegó a siete juegos, el último en extra innings.

Más allá de la famosa y legendaria Maldición de la Cabra1 y de que el triunfo llegara después de 108 años de espera, para los cubanos el éxito se engrandecio porque en la nómina de los “Cachorros” habia dos peloteros de la Isla, el lanzador de Holguín Aroldis Chapman y el jardinero derecho de Mayabeque Jorge Carlos Soler.

Chapman, apodado El Misil Cubano, fue determinante en la Serie Mundial. Lanzó en cinco de los siete partidos y acumuló una victoria (la del último juego), así como un punto por juego salvado. En 7, 2 de labor permitió tres carreras con cinco hits, además de ponchar a once y regalar solo dos bases por bolas en tanto su WHIP fue de 0.91. Además, durante la temporada se convirtió en el pitcher más temible de las Grandes Ligas, gracias a una velocidad sostenida que ronda las 100 mph (incluso varias veces llegó a 105) y un control exquisito, al punto de que en todo el trayecto ponchó a 90 rivales en 58 entradas.

Soler, sin el protagonismo de Chapman, hizo lo suyo. Luego de una justa donde jugó 86 partidos y promedió 238 con doce jonrones y treinta y una impulsadas tuvo dos apariciones en la Serie Mundial y promedió 400 (5-2) incluyendo un triple.

Fue esta la cuarta vez que dos peloteros cubanos celebraron juntos el triunfo en una Serie Mundial. Los primeros fueron Mike Cuéllar y Marcelino López, quienes se titularon en 1970 cuando los Orioles de Baltimore le ganaron la Serie (4-1) a los Rojos de Cincinnati.

En aquella oportunidad, Mike Cuéllar lanzó en dos partidos y terminó con balance de 1-0. En 11,1 de labor permitió cuatro carreras limpias y su PCL quedó en 2.08, mientras que Marcelino López solamente tuvo una actuación en la que se enfrentó a un bateador y lo dominó.

La siguiente vez que dos cubanos coincidieron en un equipo campeón fue en el año 2000, cuando el lanzador Orlando el Duque Hernández y el jardinero José Canseco vistieron los colores de los Yankees de Nueva York que derrotaron a los Mets (4-1). Allí el destacado lanzador capitalino cargó con su único revés en series de este tipo, mientras Canseco, ya en el ocaso de su carrera, solo compareció una vez al cajón del bateo y se fue ponchado. De ellos volveré a escribir más adelante.

Después, en el año 2005, nuevamente Orlando Hernández recibió el anillo de campeón, acompañado entonces por el también lanzador José Ariel Contreras. Ambos fueron determinantes en la victoria de los Medias Blancas de Chicago frente a los Astros de Houston (4-0). Hernández hizo un relevo de leyenda cuando en uno de los partidos vino con las bases llenas sin outs y logró dar el cero, en tanto el pinareño Contreras tuvo una salida como abridor en la que se anotó la victoria, luego de lanzar siete sólidos capítulos en los que le dieron seis hits y le marcaron tres carreras limpias.

Para el Duque aquel fue su cuarto anillo de Serie Mundial, pues al conquistado junto a Canseco cinco años antes, sumaba ya los de 1998 y 1999, en ambos casos con los Yankees. En 1998 se llevó una de las cuatro victorias frente a los Padres de San Diego y en el 1999 también ganó uno en la blanqueada a los Mets. Es, además, el cubano con más Series Mundiales en su haber: cinco.

En total han sido quince los peloteros cubanos ganadores de al menos una Serie Mundial. El primero de ellos fue Adolfo Luque, quien en 1919 lanzó para los Rojos de Cincinnati en la victoria frente a los Medias Blancas de Chicago cinco victorias por tres. En aquella Serie, marcada por el escándalo de los peloteros “vendidos”, Luque lanzó cinco innings en dos presentaciones, permitió solo un hit y ponchó a seis. Años más tarde, en 1933 y ya con cuarenta y dos años, fue figura indispensable en el éxito de los Gigantes de Nueva York (4-1) frente a los Senadores de Washington, al lograr una de la victorias, con 4.1 de labor en los que solo admitió un hit, no le marcaron carreras y ponchó a cinco.

No fue hasta 1955 que un cubano volvió a levantar el trofeo. En esa ocasión, el privilegio lo tuvo Edmundo (Sandy) Amorós, quien defendió los jardines de los entonces Dodgers de Brooklyn en la victoria cuatro juegos por tres frente a los Yankees de Nueva York. De los siete partidos, Amorós jugó en cinco y terminó con average de 333 gracias a cuatro hits en doce veces al bate, incluyendo un jonrón, tres impulsadas y otras tantas anotadas.

Un año después que los ya mencionados Mike Cuéllar y Marcelino López se titularan en 1970, Jacinto (Jackie) Hernández alternó la tercera base y el campo corto en el triunfo (4-3)  de los Piratas de Pittsburg vs. Orioles de Baltimore. El cubano jugó los siete encuentros, promedió 231 y anotó dos carreras, además de sobresalir a la defensa.

Entre 1972 y 1974, se produjo el reinado de los Atléticos de Oakland… y del torpedero cubano Bert Campaneris. En ese período, los Atléticos vencieron consecutivamente a los Rojos de Cincinnati (4-3), a los Mets de Nueva York (4-3) y a los Dodgers de Los Ángeles (4-1). Campaneris jugó los diecinueve partidos y promedió 263 (76-20), con dos dobles, ocho anotadas y cinco impulsadas. Después del Duque es el cubano con más anillos de Campeón.

En 1975 y 1976, Atanasio (Tany) Pérez fue figura importante en las coronas alcanzadas por los Rojos de Cincinnati. Primero se impusieron a los Medias Rojas de Boston (4-3) y después barrieron a los Yankees (4-0). Sumando las actuaciones en las dos series, el antesalista y primera base cubano promedió 227 (44-10) con tres jonrones (vs. Boston) y nueve impulsadas.

Pasaron luego ocho años hasta que Bárbaro Garbey recibiera su anillo por el triunfo (4-1) de los Tigres de Detroit vs. Padres de San Diego, aunque realmente aquel no fue un buen duelo para el cubano, pues no pudo conectar de hit en doce oportunidades.

A finales de los años 80, los Atléticos de Oakland volvieron a ser un equipo competitivo, gracias a su gran ofensiva. Eso hizo que ganaran la Serie Mundial de 1989 frente a Gigantes de San Francisco (4-0) y entre sus figuras principales estuvo José Canseco, quien bateó 357 (18-5), incluyendo un cuadrangular.

En 1997 los Marlins de la Florida sorprendieron con su triunfo en la Serie Mundial (4-3) vs. Indios de Cleveland y el lanzador Liván Hernández fue escogido como el Jugador Más Valioso gracias a sus dos victorias, incluyendo la del partido final.
Conocidos ya los triunfos de Orlando Hernández (1998, 1999, 2000, 2005) y de José Ariel Contreras (2005) hubo que esperar diez años hasta que en el 2005 Kendry Morales se titulara con los Reales de Kansas City en la final vs. los Mets de Nueva York. Esa Serie terminó en cinco partidos y el capitalino aportó dos hits en diez oportunidades al plato, además de recibir una base por bolas.

Con los de Aroldis Chapman y Jorge Carlos Soler, son ya veintitrés los anillos ganados por nuestros peloteros en ese segmento final de la temporada “donde los niños se convierten en hombres”. Orlando Hernández es el máximo ganador (cuatro), le sigue Bert Camapneris (tres) y luego Adolfo Luque, Tany Pérez y José Canseco (dos) y con uno Mike Cuéllar, Marcelino López, Sandy Amorós, Jackye Hernández, Bárbaro Garbey, Liván Hernández, José Ariel Contreras, Kendry Morales, Chapman y Soler. Ojalá un día podamos ver alguno de ellos en un verdadero Museo del Béisbol cubano.

El triunfo de los Cubs y el aporte de dos de los nuestros fue un bonito colofón a una campaña que estuvo marcada por la presencia de treinta peloteros cubanos, incluyendo al lanzador nacido en Villa Clara José (Joseíto) Fernández, uno de los jugadores más queridos y admirados, que perdió la vida trágicamente y llenó de luto todo el béisbol universal el pasado mes de septiembre.

Por último, les dejo para su archivo los nombres de otros peloteros cubanos que jugaron al menos una Serie Mundial y no pudieron ganarla. La lista la encabeza el receptor Miguel Ángel González (Chicago Cubs, 1929), el también máscara Rafael Noble (Gigantes de Nueva York, 1951), el torpedero Leonardo Cárdenas (Rojos de Cincinnati, 1961), el lanzador Camilo Pascual, el torpedero Zoilo Versalles, los jardineros Hilario Valdespino y Tony Oliva (todos con los Mellizos de Minnesota, 1965), el jardinero José Tartabull (Boston, 1967), los pitchers Luis Tiant y Diego Seguí (Boston, 1975) y Yoennis Céspedes (Mets de Nueva York, 2015).

Nota

1 Era el 6 de octubre de 1945, William Sianis, dueño de una taberna en Chicago, acudió al Wrigley Field, junto a su cabra, para ver a los Cubs. El problema era que Murphy, su mascota, molestaba con su olor a los fanáticos que se situaban alrededor. Hostigado por los mismos espectadores, tuvo que irse del estadio junto al animal. El odio que le causó la situación fue tal que llegó a decir: “Los Cubs no volverán a ganar un campeonato”. Algo realmente duro para un equipo que estaba definiendo la Serie Mundial y terminó perdiendo. Finalmente, después de setenta y un años de la “Maldición de la Cabra”, los de Chicago Cubs pudieron romper el maleficio y conquistar el título. Además, en 108 años no habían ganado ningún campeonato.

(Escrito por Nelson de la Rosa Rodriguez)

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