Béisbol Cubano

Para CUBA: Clásica lección

CUBA, cada vez mas en el hoyo en el contexto mundial.

Mucho se ha escrito sobre la decepcionante actuación del equipo Cuba en el IV Clásico Mundial de Béisbol, y casi todos coinciden en que este que viajó a Tokio, era un equipo menor, cuya única aspiración realista era colarse en la segunda ronda, si un golpe de suerte (léase un swing de Despaigne) los ayudaba. Sucedió así, Cuba pasó in extremis por encima de Australia, aunque los de Oceanía batearan mejor. Solo cometieron un pecado, no fueron productivos, mientras Cuba hacía por única ocasión en este Clásico: la tarea.

Todos coinciden también, en que los 28 jugadores de la liguilla doméstica, no son los culpables, culpables son quienes los mandaron a la guerra con pocas armas y ante la verdad de una masacre. Ellos nunca se lo creyeron—los peloteros—y tenían razón en no hacerlo. Algunos hablarán de la tozudez del manager Carlos Martí, en barajear las cartas, pero ni eso era suficiente. ¿Con qué contaba? ¿Con qué armas? Martí tiene apellido de valiente, pero no de mago.

La mayoría pide a gritos que el «Cuba unificado» sea una realidad. Es probable que José Dariel Abreu y compañía no hayan podido contra Balentien y la banda de tulipanes. O quizás sí, pero nunca lo sabremos por la soberbia de algunos decisores en la Isla que gustan de etiquetar de «traidores» y «desertores» a hijos dispuestos de la Isla, que quieren hacer por su béisbol en la pelea internacional. Pero advierto que la mezcla de talentos en el Cuba es solo una curita preventiva. La realidad de la pelota es más grande, y pasa por horarios vespertinos bajo el sol del Caribe, en estadios desiertos, porque a esa hora nadie asiste a ver pelota. Pasa porque los utensilios para practicar el deporte nacional no alcanzan ni en la primera categoría, y en la Provincial solo se juega con 3 mizunos. Pasa porque a la pelota la han matado lentamente en una Isla, donde el béisbol es raíz, y duele, sigue doliendo su maltrato.

No obstante, si la cura más imperiosa, es que Cuba sume fuerzas, al menos para evitar ridículos como un 14X1, o que un equipo del Medio Oriente, con 10 años de vida beisbolera, los derrote. Habrá que hacerlo, la pelota cubana no puede darse esas silvatadas, esos scores deleznables, esas actitudes tan mediocres.

La mala noticia es que no depende de los millones de seguidores que tiene este deporte en la Isla, ni siquiera de sus propios peloteros dentro y fuera de ella. La mala noticia es que depende de la política, aunque sea asunto de bolas y strikes. La mala noticia es que el descrédito cubano es mayúsculo y a nadie parece importarle. La mala noticia es que los que deciden prefieren callar y no escuchar. ¿Algo cambiará para el 2021? (Ignacio Valenzuela)

2 Comments

2 Comments

  1. Pedro Hernández Soto

    16 Marzo, 2017 at 12:22 pm

    Seóres: el problema es más serio que ganar un Clásico, por cierto victoria que aún ni Estados Unidos ha logrado. El asunto es mejorar la pelota cubana, desde los 7-8 hasta una Selectiva no sustitutiva de la Serie Nacional. Es cuestión de trabajo y estructura. Supongámos que integremos la nómina al Clasico con los mejores peloteros cubanos que están en ligas foráneas: ¿Y qué? ¿Eso mejorará la pelota cubana? El beisbol de cada país tiene la calidad de su liga nacional no del conjunto de sus nacioales que jueguen en otros paíises.

  2. Y de Cuba

    16 Marzo, 2017 at 4:55 pm

    Si es muy triste como Vecali se llena la boca diciendo que los peloteros del equipo Cuba no pueden ser “traidores”, “vendepatrias”, “de baja moral”, “desertores”, “guanos” te lo juro que aunque me doliera prefería que hasta los chinos nos ganaran porque es que la dirección del deporte en la isla se infla de dinosaurios tachadores etiquetadores que nada resuelven y que son el mismo mal en la raíz del béisbol cubano, cuando será que llegarán esos nuevos tiempos que tanto esperamos y desaparezcan todas las escusas sesentistas, setentistas y ochentistas, por favor estamos en pleno siglo XXI, es que ninguno de ellos tiene la visión suficiente como para darse cuenta de ello, no pido magia, solo pido respeto a nosotros los simples mortales que adoramos al béisbol porque desde que estamos en el vientre de mamá ya lo tenemos mezclado en el ADN

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