Ligas Menores

Andy Raúl Pacheco: “No pierdan ni la fe, ni las esperanzas de verme jugar pronto en el profesionalismo”

El jovencito Andy Raúl Pacheco, otro pelotero cubano que sueña en grande.

Muchos jóvenes peloteros cubanos soñaron o lo siguen haciendo con ser iguales o mejores que varias de las luminarias de este deporte que vieron jugar cuando eran apenas unos niños que comenzaban a involucrarse en un deporte como la pelota. La furia los impulsó por emular a Linares, Kindelán, Ibar, Contreras, Germán o Pacheco. El Capitán de capitanes pudo haber tenido un seguidor en el habanero nacido en el Cerro, Andy Raúl Pacheco (11 de marzo de 1995), quien además de llevar tan ilustre apellido, también defiende la segunda almohadilla como el santiaguero. Pero el ídolo de Andy siempre ha sido el espirituano Yuliesky Gurriel.

A sus 22 almanaques, Pacheco que «desde bien pequeño,  a los tres o cuatro años siempre andaba por mi casa con un bate y una pelota  y empecé oficialmente en el beisbol a los seis años», se encuentra en República Dominicana desde hace 18 meses. Tras un accionar fecundo en las categorías inferiores, no tuvo la paciencia para esperar su turno en las Series Nacionales con Industriales y tampoco decidió probar suerte en otra provincia. Su mente desde hacía bastante tiempo pensaba en un beisbol cualitativamente superior al que observó desde pequeño.

“Me hubiera gustado jugar en Industriales,  pero como todo cubano sabes que Industriales es un equipo muy complicado, al que muchos peloteros  quieren defender. Existen varios atletas de mucha experiencia y es un conjunto muy competitivo.  Si me hubiera quedado en la Isla creo que tendría la oportunidad de haber jugado con ellos, porque calidad tengo. Sin embargo, me fui de Cuba el 23 de septiembre del 2015. Decidí abandonar mi patria bella porque desde muy pequeño he seguido el beisbol de las Grandes Ligas y siempre tuve eso por dentro,  de qué se siente ser un jugador profesional. Además, no veía futuro en Cuba como pelotero y decidí marchar”, declara.

Sobre su tránsito por las categorías inferiores comenta que ha sido algo muy bonito en su corta carrera deportiva, ya que con nueve años pudo representar a su país en un Campeonato  Panamericano 9-10, celebrado en Cuba en 2005, en el que obtuvo la medalla de oro y luego participó en un Mundial ese mismo año en Venezuela, en el cual alcanzó el subcampeonato. También fue muy emocionante cuando logró la corona en la primera Serie del Caribe categoría 15-16, efectuada igualmente en Venezuela.

“En el Panamericano bateé  .435, luego en el Mundial me fui de 15-8 (.533) y en mi último evento internacional conecté de 12-4 (.333). No tuve la oportunidad de jugar en Series Nacionales, pero participé en dos Series sub 23 y en la última que jugué en 2015 me despedí con la gratificación de ser campeón nacional”, dice quien además de fungir como camarero, se desempeña en el campo corto y en los jardines.

Amplía que la Serie Nacional Sub 23 es un evento de muy buena calidad, ya que juegan todas las figuras jóvenes del país. “En mi último evento de este tipo me ocurrió una cosa muy especial en mi carrera. En la final contra Sancti Spíritus se me dio una situación muy importante perdiendo mi querido equipo La Habana 2-3 en el noveno inning, con un  out y hombre en primera base. Fue entonces que conecté el batazo más importante de mi carrera, un doble que empató el partido, y luego lo ganamos. Al día siguiente volvimos a vencer y nos llevamos el oro de ese torneo”, recuerda.

Traslada su diálogo al presente y asegura  que “desde que llegué a República Dominica solo he pensado en una cosa: vivir el día a día, levantarme temprano para mejorar en todos los aspectos que se requieren para ser un jugador profesional a base de mucho esfuerzo. Por eso creo que estoy en una manera física y mentalmente excelente. Ya hace un mes me salió la agencia libre.

“Hace algunos sábados atrás tuve un presentación en el complejo de los Phillies de Philadelphia, pero todavía no hay equipos interesados en mí. Espero con Dios mediante que cuando me siga presentando algún conjunto apueste por mis servicios. Me gustaría jugar con la primera franquicia que se interese en mí, lo mío es la pelota. Los que me conocen saben que siempre he sido buen bateador desde que empecé, corro muy bien y tenía algunos huecos a la defensa, pero con el trabajo diario ya me considero un buen fildeador”.

Estar lejos de su familia es una de las razones de absoluta obligación para que su corazón se traslade diariamente a su barriada del Cerro. “Eso es algo que nunca me he acostumbrado.  Es bien difícil dejar todo atrás, principalmente lo que más uno quiere en la vida, la familia y los amigos. Pero gracias a Dios me comunico mucho con mi mamá, que es por la que hoy soy quien soy”, enfatiza Andy.

Cuando estaba a punto de dar por concluida nuestra charla me comenta que también ha tenido días en que la pelota le ha jugado una mala pasada. “En el segundo sub 23 que participé, en el quinto inning hice un error muy costoso, quería que el mundo me cayera encima porque se estaba jugando la final y no podíamos perder. Pero como el béisbol es un deporte tan grande, en el noveno capítulo, como te dije, tuve la dicha de empatar el encuentro con mi doble y luego ser campeón.  Siempre llevo conmigo ese inolvidable recuerdo que demuestra que cuando uno se cae, luego se levanta”.

Concluye con un mensaje de confianza a todos sus seguidores. “Decirles a todas las personas que me siguen que no pierdan ni la fe ni las esperanzas de verme jugar en el profesionalismo. Los quiero, ustedes también son parte de mis logros”. (David Diaz)

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