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Alexei Ramírez y el ocaso inesperado

Después de once temporadas en las Grandes Ligas y con 35 años, el habanero Yunel Escobar se encuentra en la condición de agente libre, sin acuerdo con ningún equipo de las Mayores, cuando falta un mes y medio para que la próxima temporada de ese circuito profesional cobre vida. El Gambao, desde que debutó en 2007, ha vestido la camiseta de cinco equipos y la cuenta regresiva para encontrar trabajo en las Mayores cada día se le pone más tensa.

Una situación muy parecida a la que está teniendo hoy el industrialista Escobar, tras jugar por última vez con los Angelinos de Anaheim, la tuvo el pinareño Alexei Ramírez al término de la temporada de 2016, cuando concluyó su faena en la Gran Carpa con las Mantarrayas de Tampa Bay. Después de eso, y ojalá ese no sea el caso para Yunel, el vueltabajero estuvo todo el año anterior a la espera de un acuerdo que nunca llegó con una franquicia de las Mayores. El 2017 para Ramírez, en materia de beisbol, fue un año muerto, pues no se reportó en ninguna liga.

Pero el jugador de 36 años, que como dije estuvo más de un año aguardando por su regreso al mejor beisbol del mundo, confiado a lo mejor que todavía le quedaba calidad para entregar a ese nivel, en el segundo mes de 2018, dispuesto a no seguir esperando por algo que lo más probable que no llegara, firmó un contrato con los Diablos Rojos de la Liga Mexicana de beisbol, la de mayor importancia en ese país durante el verano.

Como le ha sucedido a muchos jugadores de Estados Unidos, Venezuela, Puerto Rico, República Dominicana y un largo etcétera, cuando sus respectivas carreras profesionales entran en el ocaso y no consiguen acuerdos con organizaciones de las Mayores, han dado un giro hacia esta Liga, que también ha recibido a peloteros con escaso bregar en el principal torneo estadounidense.

El pinareño fue presentado como la nueva adquisición de los Diablos Rojos el 8 de febrero y compartirá en esa escuadra con otras figuras que pasaron por la Gran Carpa, como el lanzador dominicano Atahualpa Severino, el receptor boricua Carlos Corporán, el jugador de cuadro Luis Cruz y el relevista venezolano Jean Machi, además de su coterráneo, el tunero Henry Urrutia.

El utility cubano estuvo durante nueve campañas en las Grandes Ligas, con los Medias Blancas de Chicago (ocho años) y su última temporada transitó por los Padres de San Diego y Tampa Bay, dejando un promedio ofensivo de .270, un discreto OBP de .307, además de 115 jonrones, 1387 imparables, 249 dobles y 143 bases robadas en 206 intentos.

Una de sus mejores campañas fue la del debut, en 2008, cuando tenía 26 años, que conectó 21 jonrones (su mejor marca), promedió .290 (su mejor marca), 77 remolcadas (su mejor marca) y 61 ponches (menor cantidad en una temporada para él), rendimiento que le valió terminar segundo en la votación para el premio Novato del Año de la Liga Americana, detrás de Evan Longoria.

La temporada de 2014 también figura como una de las más destacadas para él, pues acudió a su único Juego de Estrellas y obtuvo su segundo Bate de Plata, ya que en 2010 se llevó el primero.

El vueltabajero jugó en siete Series Nacionales, dejando average de .334, junto a 134 dobles, 26 triples, 90 jonrones, 827 hits, 44 bases robadas en 76 salidas y OPS de .923, mientras que jugó en varias posiciones. Fue convocado a varios eventos internacionales y su lid principal sin dudas fue el primer Clásico Mundial, donde participó en seis choques, con average de .375 (6 en 16), dos dobles y par de remolcadas. Su salida de Cuba fue por las vías legales, tras contraer nupcias con una ciudadana dominicana que estudiaba Medicina en la occidental provincia. (Pedro Villavicencio) (Foto: @henrygutierrezp)

 

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